Los bolivianos estamos locos

Escrito por  Andrés Soliz Rada Jun 12, 2007

Somos concientes de la peligrosa generalización, que convierte en falsedad el título de esta nota. Sin embargo, es seguro que por lo menos la mayoría del directorio del Banco Central, integrado por Raúl Garrón Claure, Enrique Ackerman Arguedas, Hugo Dorado Aranibar, Jorge Casso Echart, Hugo Argote Argote y Gustavo Blacutt Alcalá, ha perdido el juicio. Los locos resolvieron, mediante resoluciones Nos. 6 y 7, del 30-0I-07, ejecutar disposiciones aprobadas por Sánchez de Lozada (DS 24469, de 17-1-97) Bánzer (DS 25958, de 21-10-00) y Rodríguez Veltzé (Reglamento de diciembre de 2005) que autorizan a la empobrecida Bolivia a invertir en corporaciones, empresas y bancos extranjeros. El capital procede de nuestras reservas monetarias y del Fondo de Capitalización Individual (FCI), formado por los aportes de los jubilados.

Nuestras reservas monetarias alcanzaron, al 31-XII-06, a 3.181 millones (MM) de dólares, de las cuales el 60 %, o sea 1.928 MM, apuntalan economías y empresas foráneas. En años pasados, los fondos del FCI, que, al 31-XII-06, ascendían a 2.256 MM de dólares, se destinaron, en un 74 %, a cubrir los huecos del Tesoro General de la Nación (TGN). El saldo (586 MM de dólares) se prestó a Transredes, al Santander Private Banking, a la colombiana Gravetal y al Lloyds TSB Internacional Private Banking. Como los miristas (o ex miristas) siempre caen parados, hubo un remanente para Angel Zannier, de Hidroeléctrica Boliviana, y Samuel Doria Medina, de SOBOCE. 

Cada día lamentemos nuestra carencia de ahorro interno, causa principal de nuestras desgracias. Sin embargo, apenas Bolivia logra superávit fiscal, gracias a haberse detenido las políticas neoliberales, y al incremento de precios y volúmenes de nuestras exportaciones, el Banco Central decide exportar nuestro ahorro interno. El Ministro de Hacienda, Luís Alberto Arce Catacora, ha declarado a “La Razón”, el 14-05 pasado, que proyecta un Decreto para que las AFP (de los suizos, los españoles y los Bedoya) inviertan los recursos del FCI fuera del país, a fin de evitar riesgos inflacionarios. ¿Ignora el Presidente Morales semejante locura o la comparte? 

Todos alaban el éxito de los gobiernos chilenos al utilizar los fondos de sus AFP en inversiones productivas internas. Los capitales de los jubilados chilenos mantuvieron su poder adquisitivo gracias a que se destinaron recursos frescos y, lo que es muy importante, a largo plazo, a la minería del cobre, estatal y privada, y refinerías de petróleo, entre otros rubros. La Presidente Bachelet incrementó las inversiones externas de los fondos de jubilación sólo después de haber saturado, de acuerdo a su evaluación, las posibilidades internas de inversión. Por otra parte, China y Polonia lograron también éxitos notables con el buen uso de su ahorro interno. ¿Es que existe en el país una mano negra española detrás de una de las AFP, de “La Razón” y de “Repsol” para que hagamos exactamente lo opuesto al interés nacional? 

El Presidente de YPFB, Guillermo Aruquipa, ha declarado a la “La Epoca” (20-5-07), que el capital del ente estatal alcanza a 230 MM de dólares, una migaja en el campo petrolero, cuyos ingresos no aumentarán hasta el 2.014, debido a que los nuevos contratos (“los más duros del mundo”, según Manuel Morales Olivera), apenas le reportarán incrementos del orden del 3% al 6 %.En consecuencia, ¿no resulta elemental que las AFP y el Banco Central inviertan en YPFB (después de ser transformada en moderna empresa corporativa), en negocios de segura y alta rentabilidad, como plantas separadoras de líquidos, de GTL, refinerías, nuevos gasoductos y cambios en nuestra matriz energética, al usar en el mercado interno gas natural, en todo lo posible, en lugar de GLP, diesel o gasolinas? 

Similares reflexiones sirven para COMIBOL, que podría modernizar la fundición de Vinto e instalar nuevas para exportar minerales con valor agregado. Con ENTEL ocurre lo mismo. Llama la atención que los empresarios nacionales, al parecer, no adviertan las posibilidades que tienen de captar, parte de dicho ahorro, en su propio beneficio, como complemento vital a las empresas estratégicas estatales. ¿O la locura sectorial se ha vuelto colectiva?