Obama: 'Somos un país de inmigrantes y el sistema migratorio lo debe reflejar'

Escrito por  Jul 02, 2010

Washington/Agencias.- En un discurso dedicado de forma íntegra al asunto de la inmigración, el presidente Obama ha expresado una vez más su apoyo a una reforma inmigratoria integral que, además de controlar de forma más entricta la frontera, también ofrezca una vía a la regularización a los millones de indocumentados en el país.

"Es necesario que se cree una nueva ley de inmigración que refleje nuestro valores como un Estado de Derecho y un país de inmigrantes", dijo el presidente. "Los inmigrantes deberán aprender que ser norteamericano comporta derechos, pero también deberes. Deberán pagar las tasas [debidas], una multa y aprender inglés".

Se esperaba que el presidente aprovechara la ocasión para anunciar públicamente que presentará un pleito contra la ley de Arizona que convierte en un delito la inmigración ilegal. Sin embargo, aunque el presidente criticó la norma, calificándola de "mal concebida", no anunció ningún movimiento respecto a la ley a la espera de recibir las conclusiones de informe que solicitó a sus consejeros legales.

El presidente reconoció que el actual sistema de inmigración "está roto", lo que lleva a que estados y entidades locales a abordar la cuestión inmigratoria con leyes propias, como ha hecho Arizona. Obama se mostró comprensivo con la pérdida de paciencia de las entidades locales ante la inacción del gobierno federal y el Congreso, pero alertó del peligro y la injusticia que supone que cada estado regule una cuestión tan sensible por su cuenta.

En su discurso, de más de unos 40 minutos de duración, el presidente ha defendido la actuación de su administración en el control de las fronteras. "Nunca antes ha habido tantas botas patrullando la frontera. Hemos doblado el número de agentes sobre el terreno, y hemos triplicado el de oficiales de inteligencia", aseguró Obama, que recordó que, contrariamente a la percepción popular, la criminalidad en las zonas fronterizas ha disminuido.

Como es habitual en Obama, ha presentado su posición sobre la cuestión como moderada, y basada en el sentido común, y ha criticado los dos extremos en este debate, quienes quieren una "amnistía", y quienes defienden que primero se deben "sellar las fronteras" antes de acometer una reforma integral de la ley de inmigración.

Limitaciones

"Técnicamente es imposible detener y deportar a 11 millones de personas. Además, sería extremadamente caro, y rompería la fibra social de esta nuestra sociedad. Porque estos inmigrantes están intricados ya en esta sociedad".

"Muchos tienen hijos que son ciudadanos, o bien son ilegales simplemente porque sus padres les trajeron a este país donde han crecido", aseveró el presidente, antes de reiterar su apoyo a la DREAM Act, una propuesta de ley que concedería la ciudadanía a los estudiantes indocumentados que consiguieran buenos resultados en la escuela.

Obama instó al Congreso, y muy especialmente a los republicanos, a aprobar la reforma porque es "una cuestión moral", y no sólo "política, o económica". "Yo estoy a punto para progresar, [en la reforma], la mayoría de demócratas y del pueblo americano también. Pero sin el apoyo de algunos republicanos no podemos abordar este problema. Esta es la realidad política y matemática en el Congreso. Miembros de ambos partidos reben resolver este asunto de una vez".

El lunes Obama se reunió con los líderes de varias organizaciones pro-inmigración, y el martes con los congresistas hispanos, miembros del "Congressional Hispanic Caucus".

Según la mayoría de analistas, la insistencia de Obama en la cuestión de la reforma inmigratoria se explica por un interés electoralista. Consciente de la imposibilidad de aprobar la reforma, el presidente pretendería hacer visible que la responsabilidad recae en los republicanos. Y es que la comunidad hispana está furiosa ante la inacción en este asunto, y sus votos serán decisivos en las elecciones legislativas del próximo mes de noviembre.

Más allá de las cuestiones políticas, el discurso tuvo un fuerte componente emocional. El presidente glosó la importancia que han tenido los inmigrantes en levantar este país, y en la discriminación que han sufrido otras olas de inmigrantes, como los italianos, los irlandeses, o los judíos. Aunque el discurso tuvo lugar en la American University de Washington, entre los cerca de 250 asistentes no habían muchos estudiantes, sino líderes sociales: congresistas, pastores, responsables sindicales, etc.