El silencio de una ciudad sin héroes

Escrito por  Jul 01, 2010

Ciudad Victoria /Tamaulipas/Agencias.- Después de su ejecución en el kilómetro 7 de la carretera que conduce al aeropuerto de la capital de Tamaulipas aún quedan restos de sangre.

A pesar de que el asesinato de Rodolfo Torre Cantú ha puesto al borde del colapso las instituciones de este estado fronterizo con Texas, los 'trailers' pasan levantando el polvo y moviendo los cactus de la larga recta donde el día anterior fue emboscado el candidato a gobernador y nueve personas de su equipo de campaña. El país parece asimilar una matanza más con la misma velocidad con que los equipos de limpieza hicieron desaparecer las decenas de casquillos y las marcas en el asfalto. Pero esta vez fue distinto.

"¡Justicia, justicia!", los gritos de ira salen de detrás de gafas de sol y trajes oscuros cargados de lagrimas e indignación. Son los familiares, miembros de su equipo, funcionarios y políticos locales que asisten al velorio de Torre Cantú.

"Ustedes los periodistas y la gente que llega del Distrito Federal se sorprenden, pero esto es lo que lleva pasando aquí desde hace mucho tiempo", explica un reportero que prefiere no dar su nombre, junto a decenas de coronas de flores. "Aquí la gente tiene miedo, mucho miedo", añade otra mujer después de pasar ante el cadáver tiroteado del candidato.

Precisamente la prensa de Tamaulipas, convertida en una parodia de sí misma, es el mejor exponente de lo que aquí sucede.

A pesar de la importancia de esta muerte, ninguna de las noticias que contienen los periódicos locales va firmada. El silencio se impone con plata y plomo, y aquí ya no quedan héroes. Así que cuando "toda la gente del Distrito Federal" se vaya, la sección dedicada al narcotráfico volverá a limitarse a reproducir comunicados oficiales y las páginas dedicadas a sucesos hablarán sólo de accidentes de tráfico.

La radio y la televisión ni siquiera tratan el tema de la violencia. Es la única forma de vacunarse contra la muerte y los que se atreven a cruzar esa línea acaban pagándolo. Como les pasó a los ocho periodistas secuestrados el 8 de marzo, cinco de los cuales siguen sin aparecer.

Así que internet se ha convertido en la mejor forma para contar lo que pasa. La red ha servido para dar cuenta de los bloqueos de carreteras, o de ejecuciones de las que no hablan los periódicos. La red social Twitter ha servido para contar lo que hasta ahora sólo decían los informes de Inteligencia del Gobierno: "Al Estado de Tamaulipas están llegando centenares de sicarios del grupo armado de Los Zetas para apoyar a los suyos en su guerra con el Cártel del Golfo, por controlar la plaza".

Una guerra que ha dejado en lo que va de año 331 muertes violentas, frente a las 49 del año pasado o las tres de 2006. Y entre ellos al menos cinco candidatos más. Porque Tamaulipas no es cualquier cosa. Es la puerta de entrada a Texas y tiene, en Tampico, uno de los puertos más importantes del Atlántico.

Así que en esta calurososa y polvorienta ciudad del norte desde hace meses la calle es del crimen organizado. No hay paseos al atardecer, las reuniones con amigos son siempre en casa, la gente circula con la radio apagada por si escucha un tiroteo y son muy pocos los que se atreven a usar botas, sombrero y hebilla. Los coches buenos se quedan en casa. Las tiendas cierran temprano. El bullicio de la capital muere a partir de las nueve de la noche.