Llamada de Chapman a su padre: Fue la clave de la detención

Escrito por  Jul 13, 2010

Washington/Agencias.- El 26 de junio, una llamada de la agente rusa Anna Chapman a su padre, un veterano empleado del KGB que ahora trabaja en el Ministerio de Asuntos Exteriores, provocó su detención y la de otros nueve supuestos espías en Estados Unidos,

según fuentes de la Inteligencia norteamericana, recogidas en el periódico 'The Wasthington Post'. En esta llamada, Chapman confesaba que sospechaba que podría haber sido descubierta.

Todo comenzó a principios de junio, cuando se había intentado detener a cuatro parejas que habían estado bajo vigilancia, además de a Chapman y a otro ciudadano ruso ilegal, Mikhail Semenko, que apenas llevaba unos meses en territorio estadounidense. Parte del plan para atrapar a Chapman y Semenko consistía en que éstos llevaran a cabo actuaciones que pudieran ser utilizadas por el FBI para poder acusarles de espionaje.

Agentes del FBI que se hacían pasar por rusos

El agente del FBI que se hizo pasar por ciudadano ruso despertó la preocupación en Anna Chapman por varias razones. En su llamada el 26 de junio, le pidió a ésta que fuera a Nueva York desde Connecticut, donde ella estaba pasando el fin de semana.

El informador del FBI se identificó como uno de los superiores de Chapman, pero cuando finalmente se encontraron resultó ser otra persona. Las sospechas de Chapman de que algo estaba ocurriendo fueron en aumento cuando 'Roman', nombre con el que se presentaba el agente, le encargó algo que iba más allá de cualquier trabajo que antes le hubieran pedido sus jefes rusos: entregar un pasaporte falso a un compatriota suyo, también ilegal en Estados Unidos.

Tras esta reunión, Chapman compró un teléfono móvil y dos tarjetas para llamadas internacionales. Después, marcó el teléfono de su padre en Moscú. También llamó a una amiga en Nueva York. Los dos interlocutores le aconsejaron que no cumpliera el encargo. Su padre, antiguo empleado del KGB, le dijo que llevara el pasaporte falso a la policía de Nueva York.

Así que, un día después, Chapman acudió a la policía, entregó el pasaporte y contó a los agentes todo lo sucedido. Éstos llamaron al FBI, que se desplazó a la comisaría y, tras algunas preguntas, detuvieron a Anna Chapman.