México frena el resurgimiento del PRI

Escrito por  Jul 06, 2010

México/Agencias.- De los 12 Gobiernos regionales que estaban en juego el domingo, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ganó nueve.

¿Victoria aplastante? No: fracaso sonado. El viejo partido que fue hegemónico en México desde 1929 hasta el año 2000 tenía previsto —y lo venía anunciando a bombo y platillo— ganar los 12 Gobiernos estatales y emprender así su triunfal camino de retorno a la presidencia de la República en 2012. No era ilusorio pensarlo. El PRI tenía enfrente a una derecha cada vez más debilitada por el fracaso del presidente Felipe Calderón en su guerra contra el crimen y a una izquierda dividida en mil pedazos. Pero tanto el PAN —la derecha— como el PRD —la izquierda— hicieron de la debilidad virtud. Se unieron en un extraño pacto de conveniencia y lograron arrancarle al PRI tres de sus Gobiernos emblemáticos, Oaxaca, Puebla y Sinaloa, donde venía gobernando, y no con los mejores modos, desde hacía 80 años. México decidió frenar con los votos el triunfal regreso del PRI al poder federal.

Durante la contienda electoral, los ciudadanos se portaron tan bien como mal los políticos. A pesar del clima de miedo provocado por el reciente asesinato en Tamaulipas del candidato del PRI —en una advertencia clara del narcotráfico hacia la política—, los ciudadanos salieron a votar y lo hicieron de forma cívica. Los políticos, en cambio, recurrieron a las viejas trampas de siempre para fastidiar al adversario: desvío de fondos públicos en beneficio de sus candidatos, escuchas ilegales, acarreo de votantes, coacción en los lugares de votación, utilización de las encuestas como armas arrojadizas... Y, aun así, la derrota de viejos caudillos locales —como Ulises Ruiz en Oaxaca o Mario Marín en Puebla— demostró que la democracia, aunque lentamente, sigue abriéndose paso en México. De ahí que, más que por el número de gobiernos ganados o perdidos, la importancia de las elecciones del domingo hay que analizarla en virtud de otros parámetros.

El más importante es el de la política de alianzas, incluso de alianzas contra natura, como definió el PRI el acuerdo entre derecha e izquierda para concurrir juntos a las elecciones. Diez años después de perder el poder federal que ostentó durante siete décadas, el PRI sigue sin tener un contendiente de su altura.