Foro por la Emancipación de Proyecto Sur.

Escrito por  Ago 11, 2010

Mario Cafiero*

Sabido es que desde nuestro surgimiento como Nación, y desde mucho antes también, dos proyectos antagónicos han atravesado nuestro devenir histórico hasta la actualidad:

Uno, por el que lucharon indios, criollos, caudillos, próceres libertarios, en definitiva  hombres y mujeres que a lo largo y ancho de nuestra América aspiraban a vivir dignamente en una sociedad igualitaria y libre, la comunidad del vivir bien. Otro, el proyecto que encarnaron los cipayos y vendepatrias, el de vivir de la entrega de nuestros bienes y del sometimiento a los poderes extranjeros, que inevitablemente conlleva al saqueo y la pobreza, o sea al mal vivir a la mayoría del pueblo.

La historia de nuestra América Latina nos enseña que ese antagonismo se verifica, con la particularidad de cada caso, en todos los países de  la región. La batalla por una verdadera independencia aún NO se ha resuelto. Sigue inconcluso el proyecto de la Patria Grande por el que lucharon nuestros Libertadores y se perpetúa el proyecto de la dependencia, hegemonizado por la alianza entre las oligarquías nativas aliadas con los imperialismos de turno.

El primer paso: liberarnos de la colonialidad del saber.

Latinoamérica alberga hoy a casi 600 millones de personas, las cuales hablamos prácticamente el mismo idioma, con valores culturales esencialmente ligados, con todos los recursos naturales imaginables diseminados en una superficie de 21 millones de km2. Latinoamérica es considerada la cuarta región en importancia a nivel mundial. Tierra de alimentos, agua, energía y biodiversidad, pero también de enormes desigualdades sociales, ya que a pesar de estos dones es uno de los continentes más desiguales del planeta el 10% más rico de la población acapara casi 50% del ingreso y el 10% más pobre solo el 1,5%.

Estas frías cifras encierran el drama y el dolor de millones de compatriotas latinoamericanos, cuya suerte NO no es ajena. Tampoco aceptamos acostumbrarnos a que esto sea lo normal. Los que hoy aquí nos reunimos, nos une un espíritu de rebeldía y la voluntad de cambiar este cruel destino para los “condenados de la tierra”.

Las razones de esta injusta situación son a nuestro criterio que los latinoamericanos nunca hemos concretado esa tarea de liberacion de las estructuras de dependencia colonial o de colonialidad como definen la nueva corriente de pensamiento latinoamericano, como Enrique Dussel, Walter Mignolo y otros. Estos intelectuales plantean la necesidad de articular un pensamiento des-colonial desde nuestra propia experiencia histórica latinoamericana.

Me parece importantísimo que desde los centros académicos se plantee la necesidad de liberarse de ataduras teóricas. La colonialidad se estructura en un triángulo: la colonialidad del ser, la colonialidad del poder y la colonialidad del saber.

Creo que el primer paso para un proyecto de emancipación o de liberación es tener la voluntad política de construir un pensamiento propio y de allí la posibilidad de producción de conocimiento autentico y útil. No nos ha servido a los latinoamericanos “importar” esquemas de pensamiento, tampoco sirve trasladar mecánicamente dogmas o recetas de “pensamiento ideológico” ajeno a nuestra realidad..

*Fragmento de la ponencia presentada en el Foro. Bs. As. Agosto2010