Alternativas de financiación del desarrollo del sur

Escrito por  Alejandro Zegada/El País eN Ago 02, 2015

El inminente lanzamiento del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) ha generado expectativas de contar con nuevas fuentes de financiamiento para el desarrollo que sean efectivamente diferentes a las brindadas por los tradicionales Banco Mundial (BM) y Fondo Monetario Internacional (FMI), dominados en gran parte por las potencias occidentales.

Según un informe de la organización humanitaria Oxfam, del año 2014, hay un gran déficit en la cantidad de fondos destinados a los proyectos de infraestructura de los países subdesarrollados.
En dicho informe, Oxfam afirma que la asistencia oficial al desarrollo y la financiación de las instituciones multilaterales (principalmente el BM y FMI) solo atendía entre dos y tres por ciento de las necesidades de los países del Sur global.
Este es uno de los principales factores que ha llevado al BRICS a crear su NBD, cuyo objetivo es justamente financiar la infraestructura y el desarrollo sostenible de los países del Sur.
Los cinco miembros del BRICS cuentan con un PIB conjunto de 15 billones 800.000 millones de dólares, y el NBD tendrá un capital inicial de 100.000 millones de dólares. Además, según se conoce hasta el momento, los bancos centrales de los países del BRICS acordaron mecanismos para impulsar el uso de las monedas nacionales en sus intercambios comerciales. Las primeras inversiones del NBD están previstas para 2016.
Sin embargo, numerosas expresiones de ciudadanos de los propios países del BRICS manifiestan sus dudas de que el organismo financiero naciente sea en verdad una alternativa a los modelos de desarrollo tradicionales liderados por las potencias occidentales.
“En cuanto al tipo de desarrollo que ofrece el banco, aún no tenemos indicios de que el NBD tomará una dirección cualitativamente diferente a la de las instituciones del Consenso de Washington”,  afirmó Gretchen Gordon, coordinadora de Bank on Human Rights, una red mundial de movimientos sociales, en entrevista con IPS.
¿Nuevo modelo
de desarrollo?
Según el citado artículo de IPS, existen varias ONGs que han manifestado la preocupación de  que el banco del BRICS copie el viejo modelo de desarrollo basado en los “megaproyectos”, que fracasó en la erradicación de la pobreza y en brindar un mayor acceso a los servicios básicos.
En abril de este año, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) reveló que en el transcurso de una década aproximadamente 3,4 millones de personas pobres, principalmente de África, América Latina y Asia, fueron desplazadas por megaproyectos financiados por el Banco Mundial y su organismo de préstamos al sector privado, la Corporación Financiera Internacional, lo que terminó agravando la pobreza y la desigualdad que padecen las poblaciones desplazadas.
“No hay duda de que el mundo en desarrollo se beneficiará enormemente de una institución financiera liderada desde el Sur. Lo que queda por ver es si el NBD dejará atrás el viejo modelo de financiación y establecerá un estándar de desarrollo que sea inclusivo y favorezca a los pobres”, concluye el artículo de IPS.

Una alternativa desde abajo hacia arriba
Desde Brasil se ha conocido una interesante experiencia: los bancos comunitarios. El modelo nació a partir de la iniciativa del Banco Palmas, que es un banco comunitario ubicado en el Distrito Conjunto Palmeiras, cerca de Fortaleza, en Brasil. Es considerado como un caso emblemático de economía solidaria y desarrollo local, basado en su propia moneda, la Palma.
Pero el caso es aún más emblemático porque nació no gracias a gobiernos, intelectuales ni grandes financiadores, sino a partir de la movilización y organización de los vecinos.
El Distrito Conjunto Palmeiras surgió en forma de favela: sin agua, sistemas de canalización ni transporte público, y con elevadísimos índices de violencia. En 1981 formaron la Asociación de Vecinos del Conjunto Palmeiras (ASMOCONP en sus siglas en portugués), que se encargó de crear los servicios que necesitaba la comunidad.
Pero como el Distrito nació a la vida debido al desalojo de comunidades pescadoras en los años 70s (proceso de especulación en zonas turísticas de la costa), los pobladores se habían quedado sin su medio de vida, la pesca, por lo que la generación de ingresos seguía siendo un gran problema.
Por ello, ASMOCONP creó en 1998 un banco comunitario, el Banco Palmas. Es un banco gestionado por la propia comunidad, lo que permite que los servicios financieros, además de ser accesibles, sean un instrumento de desarrollo local.
El principal servicio del Banco Palmas son los microcréditos y tiene de dos tipos: al consumo y a la producción.
El microcrédito a la producción es concedido en reales, la moneda nacional, y pretende mejorar las redes de relación entre los productores y consumidores, los prosumidores, mientras que el de consumo es otorgado en Palmas, la moneda social del banco.
El objetivo principal de las Palmas era fomentar el consumo local en el distrito, para que la riqueza no se vaya hacia centros urbanos de mayor tamaño. También se buscaba que los negocios de la zona buscaran proveerse de productos y servicios dentro del propio barrio.
Según la española Genoveva López, el Banco Palmas ha logrado grandes resultados: mientras en 1997 el 80% de las compras del barrio se hacían fuera del mismo y tan solo el 20% se realizaban localmente en el interior, para el año 2009 el consumo externo descendió a un 7% y el consumo local había incrementado a un 93%.
Actualmente en Brasil existen 109 bancos comunitarios en 20 estados. Bancos sin dueño, bancos de todos, con moneda local, con fortalecimiento local. Los servicios del Banco Palmas son solicitados incluso por los gobiernos locales para fomentar el desarrollo local.