Abundancia en RRNN: ¿Una oportunidad o “maldición”?

Escrito por  Alejandro Zegada/El País eN Ago 16, 2015

Muchas naciones desarrolladas son ricas en recursos naturales (RRNN), pero también lo son varios países que han quedado atados a trampas de pobreza, situación conocida como la “maldición” de los recursos naturales. En los últimos años han surgido nuevos hechos y nuevas ideas que dan forma a una discusión antigua pero que recobra fuerza por su importancia actual: el rol de los RRNN para el desarrollo.

Según estimaciones del Banco Mundial, cada sudamericano tiene en promedio una riqueza natural que duplica a la del promedio mundial (14.200 de dólares contra 7.100), pero al mismo tiempo su promedio de ingreso es algo inferior a la media mundial.
Es este rezago a nivel global que ha dado lugar, a través de los años, a una vasta literatura sobre lo que se denominó “la maldición de los recursos naturales”.
De ahí se desprenden preguntas clave, como: ¿Hasta qué punto debería la región aprovechar las ventajas comparativas que otorga la abundancia de recursos naturales? ¿Una estrategia de desarrollo asociada a la dotación de recursos puede pensarse como un camino exitoso en el largo plazo? Al respecto, la Red Sudamericana de Economía Aplicada (Red Sur), conformada por centros de investigación y universidades de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, comienza por afirmar que ”ningún país sudamericano ha logrado convertirse en desarrollado, a pesar de la disponibilidad de diversos tipos de recursos naturales en la región”.
Sin embargo, existen algunos nuevos hechos para tomar en cuenta. La Red Sur destaca que en la última década se ha observado un fuerte boom de precios en el mercado internacional de commodities, “especialmente agudo” en el caso del petróleo y la minería, pero también importante en el sector agropecuario.
Si bien se sigue discutiendo sobre las tendencias de largo plazo de los términos de intercambio para los bienes primarios, se está viendo actualmente que los niveles de precios alcanzados en el pasado reciente no se mantendrán en los próximos años, aunque la Red Sur considera que “todavía las commodities gozarán de precios relativamente altos en la comparación histórica”.
Por otro lado, existe una amplia literatura empírica que, en resumen, muestra que no hay nada determinístico en cuanto a la relación entre recursos naturales y desarrollo.
Dicha literatura también parece haber encontrado que no hay evidencia concluyente que sugiera “que la industria sea superior a la actividad primaria en cuanto a la presencia (o no) de ciertos factores que suponemos que contribuyen positivamente al crecimiento en el largo plazo (productividad, externalidades, rendimientos a escala, diferenciación de producto, encadenamientos, etc.)”.
En realidad, para la Red Sur resulta más relevante ver cuál es la tarea que se desarrolla dentro de una cadena de valor antes que el producto que se fabrica y exporta de manera directa: “Un hecho crucial del nuevo escenario es que los servicios (desde el diseño y la investigación hasta la comercialización y el marketing, pasando por la logística, la gestión de calidad, etc.) son recientemente la actividad en donde se genera el grueso del valor agregado y el conocimiento en muchas cadenas de valor”.
En otras palabras, no importa tanto en qué cadena uno opera sino las funciones que se desarrollan dentro de la cadena de valor.

 

El desarrollo es intensivo en políticas y capital humano

 Hay experiencias de países ricos que se desarrollaron en base a sus riquezas naturales, mientras que otros lo hicieron a través de otros caminos.
El elemento común: la disponibilidad de capital humano jugó un rol clave no sólo para avanzar en la incorporación y generación de tecnología, la diferenciación de productos, el procesamiento local y la difusión de encadenamientos y derrames a partir de las respectivas dotaciones de recursos, sino también para diversificar las estructuras de producción y exportación hacia otras actividades.
Adicionalmente, para que una estrategia de desarrollo asociada a los recursos naturales sea exitosa, “debe reconocerse la necesidad de aplicar políticas macroeconómicas y de desarrollo productivo que promuevan la incorporación de conocimiento y tecnología y corrijan las fallas de mercado que evitan un reparto equitativo del producto colectivo”, destaca la Red Sur.
Y es que aun cuando la región o el país logren crecer sostenidamente, como Bolivia estos años, ello no significa que automáticamente se produzcan a partir de eso efectos positivos para el empleo, la distribución o el ambiente.
La disponibilidad de las elevadas rentas del gas permite, por ejemplo, financiar planes sociales. Pero en realidad serán las políticas adecuadas las que permitan que los recursos naturales “sirvan para desatar los nudos que obstaculizaban al desarrollo, como la restricción externa y la restricción fiscal”.
“No decimos que los desafíos de la economía internacional se agoten en la dotación de recursos naturales. No decimos que podemos mágicamente transformarnos en Australia o Canadá; la historia, la geografía, la política y hasta la demografía nos muestran que el camino del desarrollo de América del Sur difiere necesariamente de aquellos países”, detalla Red Sur.
En cambio, la institución considera que es posible “extraer lecciones sobre instituciones y políticas específicas que lograron potenciar los efectos positivos de la explotación de los recursos naturales y desalentar los efectos negativos”.
“Por último, no decimos que el desarrollo se logre únicamente a través de una mayor intensidad en el uso de los recursos naturales. Creemos, en contraste, que para ello es necesaria una política integral de desarrollo productivo que vaya más allá de los sectores en los que los países de la región cuentan con ventajas  comparativas”, enfatiza Red Sur.