Satélite Túpac Katari

Dic 29, 2015

El 20 de diciembre de 2013, Bolivia se incorporaba al grupo de países que tienen en el espacio uno o más satélites de comunicaciones. Ese día fue lanzado a su órbita geoestacionaria, desde la plataforma del Centro de Lanzamiento de Satélites de Xichang, China, el satélite Túpac Katari con la misión de apuntalar los servicios de salud y de educación, y la democratización del acceso a las comunicaciones.
Y desde que entró en operaciones el 1 de abril de 2014 ha trascurrido un año y ocho meses y los resultados de ese lapso de tiempo indican que el 75% de la capacidad del satélite boliviano ha sido adquirida por 25 clientes del sector público y privado, entre los que se cuentan operadoras que revenden el servicio.
El director de la Agencia Boliviana Espacial (ABE), Iván Zambrana, señaló que del total de clientes del Túpac Katari, el 60% corresponde al sector público y privado, y que el restante 15% será explotado comercialmente a partir de los primeros días del próximo año.
No obstante, desde antes de su lanzamiento el Túpac Katari ha sido objeto de cuestionamientos por parte de la oposición política al actual gobierno, particularmente por su costo (302 millones de dólares) y la utilidad real que proporcionará al país.
Según Zambrana, uno de los logros “concretos y trascendentales” el lanzamiento del satélite fue el mayor acceso a la tecnología por parte de la población boliviana.
Ahora bien, las cifras oficiales que maneja la ABE señalan que en 2015 la facturación del satélite boliviano alcanzó a 19 millones de dólares y se prevé que en 2016 ese monto se incremente al menos a 24 millones de dólares y cuando opere en toda su capacidad la facturación podría estabilizarse en 35 millones de dólares anuales.
Es decir, en los 13 años de vida útil que le quedan al Túpac Katari la facturación total rondaría los 500 millones de dólares, monto que superaría con más de 190 millones de dólares la inversión realiza en la construcción y el lanzamiento del satélite boliviano.
Si bien es cierto que las proyecciones económicas que maneja el director de la ABE sobre la rentabilidad del satélite denotan que la millonaria inversión se justificaría plenamente, ese optimismo sólo podría ser realidad bajo una administración eficiente, transparente y de alta gerencia que permita alcanzar esas metas e incluso superadas.
Dicho en otras palabras, para alcanzar los objetivos trazados es imperioso una administración gerencial eficiente y a la altura de una empresa de la magnitud y de las dimensiones de la ABE; ya que de las decisiones que se asuman dependerá el desempeño de la compañía y, por lo tanto, el éxito o el fracaso de la misma.
Es que los instrumentos para que la ABE alcance las metas de crecimiento corporativo son –entre otros– que la gerencia aporte liderazgo, conducción y capacidad de coordinación y no olvide que un gerente es tan bueno como la última decisión que toma.
Y si uno de los componentes para que el Túpac Katari cumpla con los objetivos para los que el Estado Plurinacional de Bolivia invirtió 302 millones de dólares en su construcción y lanzamiento es el manejo financiero eficiente, saneado y transparente; el otro es la democratización del acceso a las comunicaciones.
En este sentido, Zambrana afirma que el satélite ya brinda servicios de telecomunicación a poblaciones rurales donde se instalaron 2.500 telecentros –antes ni se conocía su significado–, 150 mil televisores ya reciben su señal y benefician a casi un millón de bolivianos, así como servicios de educación y de salud con los proyectos Telesalud y Teleeducación de los ministerios del área.
Además, antes de que comience el año escolar de la gestión 2016, uno de sus principales clientes: Entel, conectará el servicio de Internet a todas las unidades educativas del país y los estudiantes podrán utilizar las computadoras portátiles Kuaa.
En ese contexto, es de esperar que los resultados tangibles e intangibles corroboren las proyecciones positivas de la ABE respecto de los servicios que presta al país el satélite Túpac Katari, porque sólo así se justificará la millonaria inversión y los bolivianos podrán reconocer el acierto. ¿No lo creen?