Experto: urge entender “la otra mitad de la macroeconomía”

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN Jul 24, 2016

“El fracaso de la vasta mayoría de los economistas en los gobiernos, la academia y en el sector privado para predecir tanto la Gran Recesión post-2008 como su severidad ha generado serios problemas de credibilidad para la profesión”,

afirma el economista taiwanés-estadounidense Richard Koo, que lidera el Instituto de Investigaciones Nomura (Japón).
La joven disciplina de la macroeconomía, que empezó a finales de los 1940, hasta ahora se ha basado en el supuesto de que el sector privado siempre busca maximizar ganancias. Sin embargo, hay situaciones en que el sector privado busca sólo minimizar su deuda (cuando por ejemplo explota una burbuja dejando bancarrotas y enormes deudas), y ésta es la verdadera del fracaso de las políticas para superarla implementadas hasta ahora.
En una economía normal, la función de emparejar ahorristas con prestatarios la hace el sector financiero, con tasas de interés que suben o bajan según si hay muchos o muy pocos prestatarios (si hay muchos la tasa  sube y si son pocos baja, oferta y demanda).
El gobierno también tiene dos tipos de política para ayudar a estabilizar la economía emparejando los ahorros y préstamos del sector privado: las políticas monetaria y fiscal.
La que más se utiliza es la monetaria, en la que el banco central de un país aumenta o baja las tasas de interés para facilitar el mencionado proceso, y también puede jugar con la oferta monetaria (cantidad de dinero circulando en la economía).
Por su parte, con la política fiscal es el propio gobierno el que se presta y gasta dinero para construir infraestructura, como carreteras o aeropuertos.  

Situaciones de la economía
Koo argumenta que la economía de un país siempre está en una de cuatro posibles situación, según la presencia o ausencia de prestamista (ahorristas) y prestatarios (inversores): 1) tanto prestatarios como prestamistas están presentes en suficientes cantidades, 2) hay prestatarios pero no suficientes prestamistas incluso a tasas de interés altas, 3) hay prestamistas pero no suficientes prestatarios incluso a tasas de interés bajas, y 4) tanto prestatarios como prestamistas están ausentes.
Hay dos razones principales para la ausencia de prestatarios en el sector privado: que no hayan oportunidades atractivas de inversión que generen retornos, y que la salud financiera de los potenciales prestatarios se haya deteriorado al punto en que ya no pueden prestarse dinero hasta reparar sus balances (endeudamiento excesivo).
Es lo que ha ocurrido a partir de la crisis de 2008. Los prestatarios, que son los que transfieren el dinero de la economía financiera a la economía real a través de la inversión, están ausentes debido a que están quebrados y endeudados. Las economías desarrolladas, especialmente las europeas, están en las situaciones 3 (la otra mitad de la macroeconomía), pero los expertos están usando medidas para las situaciones 1 y 2.
“La economía puede moverse de la situación 1 a la 3 o 4 muy rápidamente cuando una burbuja de activos explota. Incluso cuando el gobierno y el banco central tienen las herramientas para mover a la economía de la situación 4 a la 3, puede tardar años sino décadas para una economía en la situación 3 volver a la situación 1”, afirma Koo.
Y agrega que “sólo la política fiscal puede impulsar a una economía que se encuentra en esta segunda mitad en un corto a mediano plazo, mientras medidas que promueven la innovación son absolutamente esenciales para el largo plazo”. O sea que los gobiernos tienen que prestarse e invertir ante la debilidad del sector privado.

Lecciones de 1929 para hoy
“Es realmente irónico que Alemania esté imponiendo esta camisa de fuerza fiscal sobre todos los países en la Eurozona, pese a que ese país fue la primera víctima de una ortodoxia fiscal similar en 1929, cuando los gobiernos Aliados impusieron austeridad a Alemania. Eso destruyó la economía alemana e hizo crecer su desempleo a 28%”, enfatiza Koo.
Y con partidos de centroderecha y centroizquierda adheridos a la ortodoxia económica, la única opción que le quedaba a la población alemana después de 4 años de sufrimiento era votar por el partido Nacional Socialista, que se manifestaba contra la austeridad impuesta: “La gente votó por los Nazis porque los  partidos establecidos, los gobiernos Aliados y los economistas eran totalmente incapaces de rescatarles de 4 años de espiral deflacionaria y la resultante pobreza que vinieron tras la crisis de 1929”.
“Para bien o para mal, Adolf Hitler rápidamente implementó el tipo de estímulo fiscal necesario para superar la recesión de balance (situaciones 3 y 4). Los Nazis asumieron proyectos públicos, como la construcción del sistema carretero expreso. Para 1938, solo 5 años después, el desempleo había caído a 2%. Así, Hitler había encontrado cómo curar el desempleo antes de que Keynes pueda terminar de explicar por qué ocurría”, recuerda Koo.
El espectacular éxito económico también llevó a Hitler a pensar que podía ganar una guerra.  “Esto llevó a la tragedia de la Segunda Guerra Mundial. Pero cuando empezó la guerra, las democracias pudieron implementar políticas similares a las que Hitler implementó 6 años antes. Los gobiernos Aliados empezaron a prestarse y a gastar para construir tanques y aviones de guerra, y las economías de EEUU y Reino Unido regresaron a la vida, igual que la alemana 6 años antes. La capacidad productiva combinada de los Aliados pronto superó a la del Tercer Reich, aunque no antes de sufrir la muerte de millones de personas”, sentencia.