Crisis confirma dependencia del sector primario-exportador

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN Oct 30, 2016

Se trata de una caída amortiguada por las importantes reservas internacionales que se lograron acumular en la época de bonanza y por la política redistributiva, 

que aunque empieza a encontrar sus límites en el carácter primario exportador de nuestra economía, jugó un papel fundamental en el sentimiento de bienestar que vivieron sectores sociales favorecidos por esta política redistributiva, el mismo que se tradujo en una mayor propensión al consumo”. 

Así describe Tania Aillón, docente e investigadora del Instituto de Estudios Sociales y Económicos (IESE) de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) a la situación económica actual; “estamos en una caída a ritmo leve, hacia la recesión”, agrega.

Los hechos parecen entonces contradecir lo que el gobierno afirmó sostenidamente a lo largo de varios años: que la economía boliviana está blindada ante factores externos, como la caída del precio del petróleo. La receta para este supuesto blindaje fue el haber situado al mercado interno como centro dinamizador del crecimiento económico.

Para lograr esto se aplicó una política expansiva de la demanda interna, en gran parte a través de la redistribución del excedente mediante programas de protección social y desarrollo integral comunitario. Y esto se profundizó con el incremento del crédito de consumo dirigido a los hogares. 

Aillón observa que “con estas medidas expansivas se produjo una notoria expansión de la demanda interna (excluyendo exportación de bienes y servicios), la que de forma continua creció en todos sus componentes”. 

La experta reconoce además que este crecimiento se explica “en gran medida” por el consumo final de hogares, “dato que tiene coherencia con el efecto expansivo en la demanda interna, que tuvieron las políticas redistributivas y crediticias del gobierno, dirigidas a la población que destina la mayor proporción de su ingreso al consumo en bienes de primera necesidad”. 

En este sentido, entre los años 2010 y 2013 se puede observar una respuesta positiva del sector industrial a la expansión de la demanda interna. “Se trató de la respuesta de la producción industrial a la política expansiva puesta en marcha por el gobierno del MAS”, dice Aillón. 

Sin embargo, a partir de 2013 este proceso parece mostrar indicios de reversión, lo que según la investigadora “pondría en tela de juicio la posibilidad de blindar nuestra economía en el seno de un proceso de crisis mundial y regional”.

Así, si bien entre el 2010 y el 2013 es notoria la relación positiva entre el crédito otorgado a la industria y el  crecimiento del PIB industrial, a partir de 2013 se produce una notoria desaceleración con la caída de más de un punto y una leve recuperación para el año 2015, pero que no alcanza al nivel de crecimiento obtenido en el año 2013.

Eterna economía primario-exportadora

Cuando el Ministro de Economía, Luis Arce Catacora, tuvo que explicar por qué no habría segundo aguinaldo este año (o sea la razón de que el PIB haya crecido a menos del 4,5%), señaló que los rubros de hidrocarburos, minería y agropecuaria (todos son sector primario de la economía) no rindieron en la magnitud necesaria para impulsar las cifras de la economía boliviana. 

El gas natural, principal generador de excedentes, tuvo un decrecimiento de  2,69%  debido a la caída del precio del petróleo en el mercado internacional. A ello se sumó la caída de la demanda de gas de Argentina y Brasil, que también ya sufren los efectos de la crisis mundial.

Por su parte, la minería experimentó una caída que obedeció también a la baja de los precios a nivel internacional. Y el sector agropecuario, a pesar de haber crecido un 3,2%, tampoco rindió en la cantidad requerida para compensar la caída de hidrocarburos y minería, debido a la sequía que se sigue padeciendo este 2016.

Como puede verse, la explicación del ministro Arce Catacora “en lugar de negar, confirma la marcada dependencia del crecimiento del PIB en relación a la dinámica del sector primario exportador”, afirma Aillón.

Además, dice la investigadora, esto “estaría poniendo en evidencia la debilidad y/o el fracaso de uno de los objetivos planteados por el régimen del MAS cuando inició la era de su gobierno”: sentar las bases para la diversificación de una economía que tenga como protagonistas “a la pléyade de pequeños productores del agro y de las ciudades, en la perspectiva de desarrollar el ‘capitalismo andino amazónico’”.

Al mismo tiempo, en la medida en que la política expansiva que dinamizó al sector secundario (sector industrial) no se sustentó en la propia dinámica de ese mismo sector (creación de su propio mercado interno en base a mejores salarios reales, etc.), “sino más bien en la política expansiva de bonos y subsidios sustentada en el crecimiento del sector primario exportador, la pérdida de dinamismo de este sector explica la desaceleración del sector secundario”, agrega la experta.

La posibilidad de amortiguar la crisis dependerá principalmente del tiempo que dure la crisis mundial; “si ésta se alarga aún más, sobrevendrá el endeudamiento, más allá de las proporciones consideradas económicamente racionales, como recurso para amortiguar el posible acrecentamiento del déficit fiscal y/o neutralizar el enfriamiento del mercado interno”, dice Aillón. 

Y es que esto evidencia que “las contradicciones de una formación económico social, que dentro del proyecto neodesarrolista del MAS, no logra salvarse de los grilletes que la atan a los avatares del mercado mundial de materias primas”, sentencia.