La educación universitaria en Bolivia ¿liberación o negación?

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN Nov 13, 2016

Hoy en día, la juventud ve a la universidad como “un espacio de enseñoramiento y de empatronamiento, vis-à-vis la condición subalterna”, afirma Lorgio Orellana, economista, docente e investigador del Instituto de Estudios Sociales y Económicos (IESE) de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS).

El investigador comenta que desde que es docente en la UMSS ha realizado sondeos a los estudiantes, de quienes un 70% aspiran a convertirse en empresarios. Pero usando una metodología más rigurosa, con estudiantes de los primeros semestres, Orellana realizó recientemente otro sondeo a los universitarios.
En esta encuesta figuraban 10 categorías ocupacionales y de oficios, como: empresario, dueño de una cadena de supermercados, campesino, albañil, lustrabotas, empleada doméstica, profesor normalista, accionista de banco, micrero, periodista, y se incluyó un espacio vacío donde los encuestados podían poner una ocupación de su preferencia.
El resultado: el 80% de los estudiantes indicaron que aspiraban a ser empresarios o accionistas de bancos, mientras el 100% sostuvo que lo que menos quisiera ser es albañil, campesino o empleada doméstica.
“Algunos de ellos recordaban que sus maestros de escuela señalaban que si no estudiaban, serían lustrabotas, empleadas, o realizarían oficios equivalentes. Por el contrario, un buen desempeño escolar podía ser recompensado por un puesto de alto dignatario del Estado o empresario. Como señalaron varios filósofos y sociólogos, entre ellos Althuser y Bourdieu, además de la familia, es la escuela donde se forman los imaginarios de clase”, argumenta el investigador.
En la perspectiva de los estudiantes encuestados, la formación y el título universitario “son vistos como los medios que les permitirán ser empresarios con altos ingresos” en lugar de ser albañiles, empleadas domésticas o campesinos, “quienes, en su opinión, están donde están porque carecen de formación universitaria”.
En este sentido, Orellana observa que la Universidad Pública “lejos de ser vista como una institución al servicio de la liberación social del pueblo, es más bien vista por los hijos de este pueblo como el espacio que va permitir convertirlos en nuevos patrones”.

El título universitario
“En Bolivia, el título universitario, además de una connotación social, tiene una connotación etnoracial”, afirma el experto. Basa su observación en otro sondeo que hizo cuando dio clases en la carrera de Trabajo Social, donde había “una abrumadora cantidad de estudiantes procedentes de zonas rurales”.
El sondeo preguntaba sobre las razones por las cuales estos estudiantes habían ingresado a la Universidad. La respuesta más recurrente era: “para no ser como nuestros padres”.
Orellana interpreta que esos jóvenes veían a la educación universitaria “como un espacio que les permitiría salir de la condición de subalternidad y de desprecio que vivieron sus ancestros. Dos tendencias podían visualizarse aquí: en tanto unos veían a la educación como un instrumento de liberación, otros, como en el caso de economía, veían más bien a la educación como un instrumento de negación, de rechazo de la condición campesina”.

Jerarquías de clase
y raza en la “U”
Hace un tiempo, en los baños de una carrera de la facultad de humanidades de la UMSS estaba escrito un grafiti que decía: “enfermería es la carrera de las imillas y de las cholas”.
En efecto, comenta Orellana, entre los estudiantes la situación de la enfermera es representada muy por debajo de donde se representan aquellos que aspiran a ser doctores, ingenieros o empresarios, por ejemplo.
Por esta razón, la universidad es considerada por los jóvenes  “principalmente de extracción popular, como un lugar que les permitirá surcar el estigma etnoracial, y sino adquirir, por lo menos aproximarse a la condición de las clases dominantes”, observa el docente e investigador.
“A la manera de los antropólogos, podría verse la carrera profesional y la adquisición de un título Universitario, como un ‘rito de paso’; esto es, una tentativa de transfiguración de una condición etnoracial y de clase subalternas hacia una condición burguesa y mestiza”, aunque “ciertamente, en la mayoría de los casos, la promesa del aburguesamiento mestizo no se cumplirá”, agrega.
“Parafraseando a Marx y Engels en La Ideología Alemana: entre los jóvenes universitarios, como en la sociedad, la ideología dominante es la ideología de la clase-etnia dominante”, sentencia Orellana.