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¿Cuantos MAS quedan en Tarija?

Escrito por  Miguel V. de Torres/La Mano del Moto Jul 23, 2017

Tiempo atrás, el Movimiento Al Socialismo (MAS) en Tarija era un partido disciplinado donde sus miembros se reunían y compartían criterios, quizá muy influenciado por los últimos restos del Partido Comunista y por su esencia sindical, que le dotó de capacidad de consecuencia.

Ya en el poder, los años de 2008 y 2009 fueron años de plomo para el MAS en Tarija, donde se hizo pesado en la adversidad. El rechazo capitalino era extendido y el MAS se hizo más fuerte. Las llegadas de Evo Morales, a veces frustradas, permitían cohesionarse más con aquel viejo adagio del “primero la guerra, luego la revolución”. Los sectores de todo tipo aunque todavía no muy numerosos, se concentraban en cada visita fortaleciendo así el intercambio y el conocimiento. Todavía no era un partido numeroso y quizá por ello se recuerda más a los primeros hombres.
A finales de 2010 se llegó al clímax. El MAS tomaba el poder en el departamento de Tarija luego de forzar el exilio de Mario Cossío y la práctica rendición de todos sus leales. Apenas una veintena de personas esperaban en la puerta de la Asamblea el resultado de la votación que acabaría con la censura y suspensión del Gobernador, lo que motivaría su huida.  Parecía que todo venía rodado para establecer el proceso en Tarija. Muchos se precipitaron y recomendaron empezar con la revolución, dando la guerra por ganada. El éxito se le atragantó a los Lino Condori, Roberto Ruíz, Grover Pereira, Darío Gareca, etc. Lo que debía convertirse en parada militar se esfumó como las palomas dejando un enorme agujero financiero
La campaña presidencial de 2014 solo sirvió para descartar a Lino Condori como candidato. La de 2015 sirvió para constatar el peso enorme que se habían arrogado los opositores convertidos al proceso de cambio. La derrota todavía no ha sido digerida en el nivel central del partido, que once años después sigue sin entender la dinámica tarijeña. Esto ha provocado la conformación de una innumerable cantidad de familias dentro del MAS. Familias abiertas, de las que permiten la movilidad y entre las que existe el diálogo, sí, pero también una desconfianza extrema. Los cabeza de familia están todavía colocando sus posiciones para la batalla definitiva, que es la interna, aquella donde buscarán la mejor postulación. No se descartan tampoco huidas masivas de familias hacia otros frentes ganadores.

Ruíz y la institucionalidad
La que actualmente acapara más minutos de televisión es una incipiente familia orquestada por Álvaro Ruíz, el alcalde de El Valle de la Concepción y presidente de la Asociación de Municipios de Tarija (AMT) que ha logrado capitalizar ambos roles para diseñarse una estrategia mediática de oposición que le construya un perfil de candidato ganador.  Álvaro Ruíz es un converso, que llegó a la Alcaldía de la mano de Mario Cossío para después cruzarse al MAS y eso Evo Morales lo sabe. En la semana se organizó un acto en el que se le vio arropado por el resto de alcaldes, asambleístas y algún que otro diputado del MAS que dudan sobre las posibilidades reales de que Ruíz sea el candidato y no quieren verse fuera de la foto. Es una familia pequeña, le falta base pese al pacto con Eider Quiroga, el dirigente campesino que parece haber puesto sus ojos en el asiento que quedará vacío en El Valle y en el momento de la verdad será un déficit insalvable, por mucha amistad institucional y empresarial que acapare Ruíz.

Los Linos de la zona alta
El ex Gobernador interino se resiste a pasar al anonimato. Durante su gestión Lino Condori no logró integrar a los movimientos sociales pero sí transó alianzas duraderas, apoyado en los cargos de la zona alta, como Gladis Alarcón, Elvio Díaz y Eleodoro Jurado y también con otros subgobernadores que crecieron en su gestión, como Walter Ferrufino, con familia propia pero agradecido.  Lino Condori no volverá a ser candidato pero es influyente en tanto se las sabe todas. Quienes lo rodearon cuentan hoy con buenas posiciones de poder: Ramón Vilca en el Ministerio de Trabajo, Hugo León en el INRA, Fátima Pacheco en el Senasag y Pablo Valeriano optando a cuanto Tribunal aparezca a su alcance. Es uno de los grupos que no acaba de fiarse de Álvaro Ruíz y que tendrá cosas que decir por su mayor vinculación al proyecto indigenista aymara de Evo Morales.

La aristocracia masista del Chaco
Es una familia enorme con sus propias batallas internas, pero a la hora de cerrar filas lo tienen claro. En principio manda el ex alcalde derrotado de Yacuiba Carlos Brú por designación presidencial aunque José Quecaña, el autonomista menos autonomista encargado de llevar las riendas de la autonomía, exige derecho de veto por su propia condición de Máxima Autoridad Ejecutiva, aunque luego acepte hacer de comparsa en los juegos de otros, como el de la Asociación de Subgobernadores.
La continuidad de este grupo hegemónico en el Chaco, donde controla de forma directa o indirecta todas las subgobernaciones y alcaldías, está íntimamente ligado al resultado que obtenga el partido azul en las elecciones de 2019.  Una derrota provocaría rápidamente una reconfiguración. El Chaco se sigue mostrando en líneas generales no masista pese a que no se corresponde con sus electos y cualquier lógica de alianza “confederal de ámbito departamental” le funcionaría.

Padcaya y Entre Ríos, los guardianes de la ortodoxia
Tanto Rufino Choque en Padcaya como Walter Ferrufino en Entre Ríos han logrado crear una red clientelar a su medida para reproducirse en el poder. La sigla no es relevante si bien ambos se identifican con la estrategia de desarrollo campesino que promueve el MAS a nivel nacional. Ferrufino ganó la elección en la Coordinadora Departamental del Cambio (Codelcam) para ser el candidato en 2015, pero nunca se materializó.
Estas familias, además de ser las que garantizan mayoría territorial tienen en sus manos la polémica por el 45 por ciento. El Gobierno pretende explorar la Reserva Natural de Tariquía que se extiende por ambas provincias para extraer más gas, pero las regalías seguirían yendo al Gran Chaco. En el momento decisivo, las provincias pueden explotar la presión para que se modifique la Ley generando un desequilibrio al interior del partido.

Los amigos de Pablo y de Sánchez
Los amigos de Pablo Canedo y del Ministro Luis Alberto Sánchez tienen en común su pasión por el deporte del básquet. El primero se ha desmarcado con su exilio en Estados Unidos, el segundo asegura que no tiene grandes amigos en Tarija porque se ha pasado toda la vida en campos petroleros. Este grupo sin embargo conforma el lobby de invitados más beneficiado con la nueva alianza estratégica y varias fuentes les señalan como el grupo que ha agitado todo el conflicto en Servicios Eléctricos de Tarija en busca de réditos posteriores.
Este grupo puede oscilar entre las amistades de uno y otro lado y también cuenta con sólidos vínculos en el Chaco sin embargo, no tienen un candidato para actuar en la primera fila de la política.

Milcíades y los otros amigos invitados
El otro grupo de poder invitado al Movimiento Al Socialismo lo simboliza el empresario y Senador más rico de la Cámara, Milcíades Peñaloza, quien contra todo pronóstico se acercó al MAS y logró la primera Senaturía.
El poder de Milcíades Peñaloza tiene que ver con su poderío económico, que le ha permitido ponerse en el eje para orquestar las campañas, tanto la electoral como las otras. Sin embargo actúa con prudencia a partir de las dudas generadas en el Presidente respecto a su próximo mandato. Peñaloza cuenta con el aval esencialmente del Presidente y el Vicepresidente, pero no tiene ligazón con ninguno de los otros sectores del Movimiento Al Socialismo.

Y los MAS antiguos
Cierra el grupo de familias “los de siempre”. El grupo que conforman las matrices: Campesinos, Interculturales y Bartolinas que se encuentran en horas bajas y más desunidos que nunca tanto entre ellos como en el interior de cada organización.
Los campesinos se juegan este agosto su credibilidad como sector y deben lograr evitar ser funcionales no ya a un partido, sino a las ambiciones de un miembro de un partido. Los Interculturales tienen un problema mayor que la política en este momento y se llama crisis económica, mientras que las Bartolinas han visto menguar su poder con la caída de su eterna lideresa, Julia Ramos, una de las pocas encarceladas por el asunto del Fondo Indígena.
Son conscientes de que todavía no tienen un líder que aglutine a las fuerzas del MAS, pero también han aprendido la lección con abrir las puertas a invitados, pues acabaron deformando un partido esencialmente construido desde la excepcionalidad y la resistencia, orgullosos de lo que son.
En este sector, con familia propia, se cuentan también los restos del Partido Comunista, la mayoría alineado en las centrales sindicales del magisterio o en la Central Obrera. La limpieza ideológica que el MAS ha ido haciendo progresivamente desde 2006 los ha ido desplazando a los costados y en Tarija apenas guardan un resquicio de poder en el Concejo Municipal, con el profesor Sergio Gallardo.

Montes calcula su próximo paso

El ex alcalde Óscar Montes calcula los tiempos para su puesta en escena una vez que parece confirmado su retorno a la primera línea luego de la espantada de 2015. Por entonces contaba con el habitual colchón de popularidad y votos que da la opción conservadora – continuista y el llevar 15 años al frente de una institución. Se perfilaba como el candidato preferido por la población, en parte por la falta de opciones alternativas. Tal era su ventaja que tanto el MAS como la oposición se lo disputaban
Unos seis meses antes de que empezara la contienda electoral encadenada por las presidenciales y las departamentales, Rodrigo paz, Óscar Montes y Evo  Morales se encerraron en un despacho el día que se inauguraba el Patio del Concejo Municipal. Todo parece indicar que ahí hubo un ultimátum. Montes después optó por sumarse a la fórmula de Tuto Quiroga y el Partido Demócrata Cristiano (PDC) que si bien en última instancia favoreció al MAS a logar su objetivo de los dos tercios dispersando el voto opositor, especialmente en Tarija, no fue suficiente explicación para el presidente.
Morales todavía le brindó una oportunidad en las departamentales, pero Montes avanzó por la opción de la unidad opositora en la que trabajaba Camino al Cambio y Unidad Nacional con quienes las relaciones no habían sido las mejores en los últimos años. Un informe de la Unidad de Investigación de Delitos Financieros sobre su patrimonio lo dejó fuera de combate. La retirada se oficializó en un acto en el que se esgrimía la protección de la familia como causa.
Durante unos meses, el ex alcalde Óscar Montes se concentró en sus procesos, más de una veintena, en los que ha ido sufriendo suerte desigual. En la mayoría ha resultado favorecido. En algún momento de esos meses Montes se arrepintió de la opción tomada y desde entonces prepara su retorno a la primera línea de la política, con especial atención al Gobierno Municipal de Cercado. Sus ex aliados lamentan que siga considerando la Alcaldía como de su propiedad.
Montes cuenta con el respaldo más o menos abierto de Víctor Hugo Zamora, Johnny Torres y el propio Milcíades Peñaloza. Tiene la debilidad chaqueña, ya que todas las autoridades están más o menos cooptada y resulta complicado encontrar nuevos líderes. ¿Podrá ser Montes el futuro candidato del MAS en 2020? Es evidente que todo pasa por el resultado de 2019, por una alianza en el Chaco, donde los nuevos masistas no verían con mala cara hacer una especie de alianza confederal.
Por otro lado, la división del “bloque autonomista” que encumbró a Adrián Oliva puede permitir abrir un espacio en el que Montes podría convertirse en el socio deseado del MAS sin vestirse de azul, lo que le da mayores opciones de llegar al bloque descontento pero antimasista. Otra cosa es que Evo Morales vuelva a aceptar su sí pero no.