García Linera y sus patriotas

Escrito por  Javier Jáuregui/La Mano del Moto Jul 23, 2017

Cuando faltan argumentos: la Patria. O la antipatria. Y en el caso del vicepresidente Álvaro García Linera el argumento se vuelve recurrente a medida que avanza la gestión. O se acorta el tiempo. No le llaman el jacobino por casualidad.

García Linera, en vísperas de jubilación anticipada anunciada por él mismo, no deja perder la ocasión para comparecer ante los medios cada vez que el presidente Evo Morales le deja el bastón de mando. Y lo hace con rabia disimulada.
Con su cada vez más difícil configuración ideológica luego de haber transitado por el marxismo leninismo más o menos maoísta para correr por el indigenismo, el marxismo más gramsciano y el antimperialismo populista a medida, la soberbia intelectual pasa por ser su principal arma a la hora de entrar en escena.
El miércoles volvió a comparecer para cerrar filas con el tarifazo del 3 por ciento a la venta de electricidad a las distribuidoras, que no dudaron ni un minuto en trasladarlo a los usuarios. Sus argumentos: los que se critican son antipatriotas que quieren hacer quebrar las empresas del Estado para que vuelvan a ser privatizadas.
El Vicepresidente García Linera olvidó decir qué medidas o factores son los que han llevado a la empresa estatal al borde de la supuesta quiebra. Ya lo anticipó el Ministro en su primera justificación y nada tiene que ver con conspiraciones neoliberales ni con nuevas inversiones ni con compra de tecnología que mejore nuestro día a día. No. Simplemente es el gasto corriente, leído de otra manera: los salarios y cargas sociales.
Pero no los salarios en sí, sino esos salarios incrementados a criterio del receptor blindado con una pega sindical y esos dobles aguinaldos que hicieron a la pirotecnia china y otros pequeños importadores ilegales tan felices durante años. El problema de ENDE es el mismo que el de miles de empresas en todo el territorio nacional que en algún momento cometieron la irresponsabilidad de blanquearse, ser legales, registrarse en impuestos y dar de alta a sus empleados.

Empresas del Estado versus Empresas del Estado
A García Linera apenas le quedan enemigos en el gabinete, ni en el partido, ni en el Congreso. Casi todos han huido o han sido fagocitados. Uno o dos son amigos. Tampoco le quedan apenas enemigos en la oposición. Hasta Milcíades Peñaloza y Pablo Canedo han sido cooptados y alineados. Parecería que García Linera tiene un plan para Bolivia, aunque el Vicepresidente ha sido más de hacer proyecciones una vez concluida la escena, como toda aquella teoría del punto de bifurcación o cuando anunció que el referéndum constitucional para buscar la reelección era una mala idea, diez meses después de perdido.
García Linera es hoy por hoy el que mueve los hilos de la política económica una vez colocada a su ex jefa de Gabinete Mariana Prado en Planificación y alineado al discípulo de Arce Catacora en Economía. El próximo embate es en hidrocarburos, pero eso es para otro análisis.
Desde que se quedó más o menos solo, en la segunda legislatura, García Linera, de familia cochabambina acomodada, empezó a poner en práctica sus aprendizajes revolucionarios más leninistas aplicando el control del Estado y experimentando en la lucha contra la burguesía. Una clase que en Bolivia apenas existe.
El resultado ha sido un Estado, o un Consejo de Ministros, jugando a los empresarios mientras los ingresos de los hidrocarburos no paraban de crecer y un tejido productivo raquítico, que apenas se sostiene con respirador.
También ha jugado a Gramsci, y en su imaginación teórica ha sumado a la causa popular a diferentes sectores que fueron derrotados, lo cual ha sido presentado como un logro. A García Linera le gusta ahora rodearse de los grandes latifundistas de la CAO, de Gravetal, de San Cristóbal, de los amigos de Repsol y de Shell. De los grandes que quedan.
Los pequeños, los que sobrevivieron haciendo milagros a la capitalización, han sido descuartizados en mil pedazos a golpe de incremento salarial, auditoría de impuestos, doble aguinaldo, etc. Volviendo a Lenin y Marx, disolviendo en la masa proletaria el control de los medios de producción. Leyendo en la realidad, quebrando empresas, precarizando el empleo hasta el extremo y creando un ejército de consultores precarios al servicio de cualquier pega. En Bolivia ya no se contrata a nadie por más del mínimo. Por muchas maestrías que traiga bajo el brazo.
El Vicepresidente exigió el miércoles cerrar filas como buenos patriotas por un incremento en las tarifas para pagar el incremento de los costos de una empresa nacional que ya se nutre de los impuestos. Y que es un monopolio. Y que aún así podría quebrar por el volumen de gasto.
En otras palabras, García Linera pide a todo el país que se rasque el bolsillo para pagar los excesos decretados por su propio Gobierno bajo pena de ser antipatriotas. También esos antipatriotas que perdieron su trabajo, vieron reducir su sueldo mientras Gobierno y COB jaleaban medidas populo-demagógicas de las que hoy no se vive.