Elecciones 2019: En sus marcas…

Escrito por  Miguel V. de Torres/La Mano del Moto Ago 06, 2017

Quedan dos años para la próxima elección. En política dos años pueden resultar todo un mundo, pero también un suspiro, sobre todo cuando se trata de decidir cuestiones tan relevantes como las que actualmente atormentan tanto a la oposición como al oficialismo.

Nadie quiere dar el primer paso para evitar que el adversario le madrugue en estrategias. Todo apunta a que las cuestiones fundamentales se definirán en el último momento, pero ninguna es menor y convendría reflexionarlas bien.
En el MAS se debate a diario sobre la fórmula que permitiría a Evo Morales volver a candidatear; en la oposición se hacen cálculos sobre proyecciones poco contrastables y a la vez unos y otros se preguntan si hay tercera o cuarta vía. El panorama es complejo y las decisiones dependerán, en buena medida, de la salud con la que cada uno llegue a 2019, salud en términos políticos.  

El MAS callado
El Movimiento Al Socialismo alcanzó su cúspide en la elección de 2009 y se mantuvo al alza hasta 2014. La derrota de la oposición en las ánforas y el superciclo económico con el precio del petróleo por las nubes provocó a la vez cierto alejamiento de los pilares fundamentales del Movimiento Al Socialismo. En las departamentales y municipales de 2015 donde perdió entre otras cosas El Alto, La Paz, Cochabamba ciudad, mucho porcentaje en Potosí y Oruro y recibió un varapalo importante en Tarija y apenas pudo contentarse en Santa Cruz encendieron las luces de alarma; el referéndum precipitado de 2016 en el que se consultó por permitir la continuidad de Evo Morales por una única vez más constituyó la primera derrota seria del Movimiento Al Socialismo, pero sobre todo, el anticipo del fin de un sueño.
Ni siquiera los asesores más avezados al interior del MAS le dan crédito a las opciones de un posible sucesor, aunque también saben que los números les son favorables.
El presidente Evo Morales asumió pronto la derrota, pero una semana después tuvo que amagar con “la segundita”. Las indirectas fueron cada vez más seguidas y a final de año ya en el Congreso del MAS se oficializó el deseo de obviar los resultados y buscar otras fórmulas para que Evo Morales sí esté en la papeleta de 2019, aunque el 51% de los bolivianos haya dicho que no.
Formalmente los operadores reconocen que se debe a dos causas: La primera fue la consecuencia de una guerra interna desatada entre sectores desde mucho antes del referéndum pero que con la sucesión abierta en canal amenazaba con convertirse en un ejercicio eutanásico  La segunda es mucho más mundana: ¿Y si se da?.
Algunos de los movimientos de Evo Morales, mucho más agresivo con todo el mundo, hace entrever que atraviesa un último ciclo liberado de las cargas de la conciliación y que, en el último momento dará el paso al costado no sin antes cargar con el sucesor hasta la línea de meta, algo así como lo que ha hecho Rafael Correa en Ecuador y diferente de lo que hizo Cristina Fernández, que pareció prefería perder con tal de volver.
Ahora bien, tampoco nadie descarta la posibilidad de que realmente se dé la oportunidad de volver a postular y todo pasa por un sinceramiento público que permita remontar en índices en lugares clave. Muchos advirtieron que el referéndum se debía hacer el mismo 2019, cuando la población se empezara a dar cuenta de que no había alternativa ni de persona ni de proyecto y acabara dando la confianza para un relevo. El factor tiempo hizo el resto. Puede que en 2019 la gente vuelva a elegir a Evo Morales en detrimento de todo lo demás y en ese momento se activen vías hoy vetadas como el “metele nomás” con el visto bueno del Tribunal Constitucional.

La oposición calcula
La dispersa oposición a Evo Morales poco se ha manifestado. La ambición juega un papel fundamental. Las cada vez más cuestionadas encuestadoras manejan variables a demanda. La cuestión es que casi todos los líderes de la oposición manejan dos datos: Si Evo Morales no va el MAS no pasa del 35 por ciento y dos, si “yo” soy el líder de la unidad opositora todos me votarán a mí.
Se han hecho los primeros esfuerzos, y no han salido bien. En una primera toma de contacto pusieron su firma en un documento “por la libertad” el empresario Samuel Doria Medina, el alcalde paceño Luis Revilla, los expresidentes Carlos Mesa y Jorge Quiroga además del Gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas. En una segunda condenaron el Gobierno de Nicolás Maduro en contrapunto al apoyo abierto brindado por Evo Morales en la última encrucijada de la Constituyente.
Cada uno juega sus cartas, algunos ni se soportan. Doria Medina cuenta con su emporio y el conocimiento del pueblo, que lo ha visto perder hasta en tres ocasiones; Jorge Quiroga es el de mayor proyección internacional ahora que se ha especializado en chavismo, aunque sus acciones internas hayan ido a beneficiar al partido de Evo Morales, como cuando irrumpió en las elecciones de 20 de octubre de 2014; Carlos Mesa es el favorito de los medios pero no tiene estructura con la que postular y Luis Revilla y Rubén Costas, tres años después, no han hecho nada para quitarse el estigma regional que les impide tener una proyección nacional convincente.
A estas alturas, si tuviera que aparecer un nuevo actor en el escenario, ya debería haber al menos mostrado la patita, pues parece difícil empezar una apuesta sólida con poco tiempo por delante, pero todo es posible. Desde luego, ninguno de los tres líderes con opciones, salvo Carlos Mesa que sigue manteniendo que no será candidato, no quieren más competencia en el camino.

La tercera vía
Parecería que la “oposición” abarca a todos los no masistas, pero nada más lejos de la realidad. Muchos líderes sobre todo jóvenes y sobre todo los vinculados a las luchas autonómicas no confían en el proyecto de Doria Medina o Tuto Quiroga por considerarlo simplemente opuesto al de Evo Morales sin realmente haber profundizado un proyecto de cambio.
En esta vía se atisba un proyecto de país de corte federal, o al menos con una autonomía consolidada y en gestión. Suman miembros de diferentes posiciones ideológicas, desde los más liberales hasta posiciones nacionalistas cohabitantes dentro del MNR. El problema de esta vía es la consolidación.
Es la línea manifestada por el Comité Cívico de Potosí. Desde Tarija es la apuesta de Camino al Cambio y también encajaría en los planteamientos de la Gobernación de Adrián Oliva, en Santa Cruz se sumaría Rubén Costas y podría encajar en el esquema de Felix Patzi si ve cerradas otras opciones de crecimiento y proyección. De momento no hay un líder y puede ser precisamente esa decisión la que la haga inviable al chocar con los egos de unos y otros.
La apuesta pasa por encontrar algunas banderas de lucha que alzar pronto y no cabe duda que la propuesta de Pacto Fiscal, que exacerba los intereses regionalistas, es la principal. De hecho se da por sentado que el Gobierno no va a soltar un solo centavo. De la capacidad de movilización en rechazo a esta medida dependerá en gran parte la suerte de la tercera vía. El Gobierno ya ha empezado a calcular los tiempos, puesto que es consciente que pase lo que pase motivará nuevas fricciones en la oposición y la apuesta es por la división.

Y la cuarta
Existe todavía una cuarta vía alternativa que representa un sector surgido de las entrañas del MAS y que de hecho se arroga la representación esencial de ese partido y que ha tenido que escindirse ante la política expansionista hegemónica del Gobierno por incorporar invitados a sus filas, pero no en las bases, sino en los puestos de cabeza, lo que en esencia ha acabado por prostituir el mensaje del MAS de inclusión para convertirlo en un “todo vale”.
El grupo es esencialmente campesino y en las departamentales concurrió en Tarija y Chuquisaca con Luis Alfaro y Damián Condori bajo el esquema de Tarija para Todos o Santa Cruz para Todos. La intención es consolidarlo a nivel nacional e ir sumando otros sectores descontentos del Movimiento Al Socialismo, así como sectores nacionalistas del MNR, etc, que apuesten por una construcción diferente del Estado.

En la línea de salida
Lo cierto es que a la fecha no se tienen candidatos, ni se puede dar por seguro nada ni se puede descartar totalmente nada. Unos y otros juegan a esconder sus ambiciones mientras que transcurre el tiempo.
Otros factores importantes y que jugarán un rol en la próxima campaña y elección son factores exógenos, como la crisis económica, el clima de restauración conservadora en el continente y la nueva política exterior de Estados Unidos, que de momento ha conseguido doblegar todavía más a aquellos que estaban dispuestos a retomar relaciones con el imperio.
Queda mucho tiempo, pero ya se están tomando decisiones importantes.

Elecciones 2020: Candidatos a la pista

El mandato de las entidad subnacionales recién traspasará el ecuador en los próximos meses, sin embargo todos sus gestores son conscientes de que la tarea hay que dejarla hecha antes de octubre 2019, que es cuando se definirán las suertes y alianzas que finalmente condicionarán las elecciones de 2020.
El ejemplo más notorio es el del ex alcalde Óscar Montes, que en octubre de 2014 decidió apoyar a Tuto Quiroga junto a Johnny Torres, presentando así una especie de alianza de la vieja guardia MIR – MNR – ADN aunque bajo las siglas del Partido Demócrata Cristiano y que una vez cerrada la votación intentó deshacerse de la decisión. Montes no fue candidato ni de la oposición autonomista, aunque era el favorito, ni del MAS, que lo llevaba cortejando años.
Montes, que desde entonces parece lamentar sus malas decisiones y pasa el tiempo fustigando a su delfín, Rodrigo Paz, que decidió manejar la Alcaldía como él considere y no como pretendía tutorizar el ex alcalde, con el objetivo de mantenerse en el candelero, fue puesto como candidato por su aliado Johnny Torres, aunque contradijo a quienes consideran que su pretensión era ser el candidato a Gobernador y aseguró que sería candidato a Alcalde. Quienes afirman que la alianza Montes – Torres sigue vigente dan por descontado que entonces Torres será el candidato a la Gobernación.
También se da por descontado que Adrián Oliva será de nuevo candidato quien además cuenta con una ventaja competitiva que es la alianza certera en el Chaco con Wilman Cardozo, que si bien atraviesa una situación popular complicada, ya ha demostrado en otras ocasiones su capacidad para reinventarse. En esta ocasión es precisa una alianza de tipo “confederal” con el Chaco que preserve las aspiraciones autonómicas de ambos bloques.
En el aire queda por el momento el papel de Camino al Cambio, sin candidato claro pero con ganas de participar. El retorno de Mario Cossío parece cada vez más complicado. El formato de primera y segunda vuelta ha abierto nuevas posibilidades de alianzas, pero también de riesgos. Luis Alfaro supo aprovechar su peso electoral para administrar carteras importantes en el ejecutivo, pero una escisión mayor favorecería efectivamente al MAS.
El MAS no tiene candidato, pero tiene una amplia implantación territorial, un 30 por ciento sólido y ahora, un bloque aliado poderoso en el Chaco, ya que las principales autoridades de la región han jurado al proceso de cambio. A muchos parece les gusta olvidar que el Chaco seguirá votando para elegir al Gobernador de Tarija y el peso puede ser determinante.