Milcíades se sienta a la mesa

Escrito por  Miguel V. de Torres/La Mano del Moto Oct 15, 2017

Sea porque la plata no alcanza, sea porque no hay otra cosa que hacer, la campaña electoral parece haberse adelantado varios meses, incluso años, en Tarija. En 2017 ya tenemos al menos un par de candidatos confirmados para la Alcaldía de Tarija y otros tantos para la Gobernación, claro está, “si el partido apoya”. El resto de políticos anda revoloteando alrededor, viendo en que árbol se puede apoyar mejor.

Especialmente activo está el frente convergente del sector del MAS capitaneado por el senador Milcíades Peñaloza, quien debe ajustar la estrategia luego del acelerón dado desde el MAS nacional. Tras las tibias reacciones partidarias y la minúscula participación ciudadana en las marchas convocadas el Día de la Democracia para repudiar la estrategia del MAS y su intención de desconocer los resultados del referéndum del 21 de febrero de 2016 a través de la enésima interpretación del Tribunal Constitucional, la habilitación de Evo para el 2019 y siguientes, puesto que con mucha probabilidad se excluya la limitación de mandatos de la carta magna, parece un hecho.
El movimiento jurídico del MAS a nivel nacional ha permitido volver a cohesionar las bases entorno a Evo Morales, que ya habían empezado a dispersarse y especular sobre el calendario. En Tarija, sin embargo, no parece estar pasando lo mismo.

Los amigos de Milcíades
En una emotiva cena de viejos amigos, Milcíades Peñaloza pudo compartir opiniones con Juan Luis Coronado, Roberto Ruíz, Óscar Montes y Víctor Hugo Zamora.
Milcíades Peñaloza fue designado comandante en jefe para Tarija por el presidente Evo Morales luego del fracaso de la gestión de Lino Condori. Peñaloza pasó a ser una especie de supergerente en la sombra, pues su proyección pública es cada vez más reducida pese a su función institucional de primer senador por Tarija. A Peñaloza se le atribuye la campaña de hostigamiento económico que se puso en marcha luego de la tregua de escasos meses que se concedió al gobernador Adrián Oliva tras su posesión en 2015.
A Milcíades, empresario de éxito enriquecido como Samuel Doria Medina a partir de una privatización, en este caso de la fábrica de aceite de Villa Montes, se le acusa de haber desconectado con las bases del Movimiento Al Socialismo. En su descargo se dice que se ha concentrado en dinamitar la alianza que arropaba Unidad Departamental Autonomista (UD-A), tarea que ha realizado con notables resultados.
En su contra también se señala que había apostado fuerte ante un hipotético derrumbe del MAS tras una elección sin Evo en 2019, lo que le hubiera llevado a buscar alianzas que le permitieran sostener el poder real que ejerce hoy en día. Milciades es amigo de Evo y sobre todo, un hombre del Vicepresidente.
En la mesa de la ya célebre cena se sentaban cuatro políticos de larga data y mucha cintura. Dos masistas blanqueados, dos todavía en la oposición formal, si bien apenas se les han oído posiciones divergentes con el MAS.
Habitual en el entorno de Peñaloza, Roberto Ruíz ha ocupado un segundo plano muy calculado desde que dejara la Gobernación que custodió durante los cuatro años de gestión de Lino Condori. Ruíz sabe que las críticas que se vierten sobre la gestión de Lino, desde fuera pero sobre todo, desde dentro del partido, lo señalan. Ruíz ha intentado cambiar el relato aprovechando la coyuntura, sin negar el exceso de endeudamiento en su gestión, apostó por un crédito puente y recordó que la mayor parte de los recursos se administraron desde las provincias. Claro está, Ruíz no esconde que el crédito hubiera funcionado mejor con ellos en el poder.
Milcíades Peñaloza viene de ADN, Roberto Ruíz del Partido Socialista de Marcelo Quiroga. Su trayectoria política está plagada de contradicciones y decisiones pragmáticas que el explica desde el legítimo derecho al trabajo, como los años en que colaboró con la Gobernación de Banzer y sus posterior senaturía del Podemos de Tuto Quiroga. Ruíz saltó pronto de la disciplina de esa coalición y contribuyó como mediador a incluir la autonomía en la nueva Constitución, desde entonces volvió a la disciplina de partido en lo formal (el seguidismo a Evo) pero que no tiene traducción en lo departamental, al no haber estructura sólida y reconocida.
En la mesa estaba también Juan Luis Coronado, el Churqui, amigo del ministro Luis Alberto Sánchez, de Pablo Canedo, los Lema y en general de toda esa generación vinculada al mundo del básquet. Churqui pudo haber sido candidato en el 2015 de no haber tenido algunos varios asuntos pendientes con el Estado. Nunca ha ocupado ningún cargo ni en la Gobernación de Lino ni mucho menos en el partido salvo que lo de la Federación de básquet sirva de algo, y podría, pues en Tarija se ha instalado un mega Coliseo nivel súper top. Pese a ello, aparece en todos los eventos de postín, incluso se le da micrófono en calidad de ex presidente del Colegio de Economistas de Tarija como en la última presentación de la Memoria del Ministerio de Economía.
A Coronado se le ha asignado una misión de vocería técnica para desmontar el discurso de la crisis armado desde la Gobernación, los resultados por el momento han sido desastrosos pues se empeña en que durante la gestión de Condori todo fue maravilloso y culpar al corto plazo. Sus argumentos son densos y no hay estrategia de colocación, pero igualmente mantiene un lugar de privilegio en la mesa de la pseudo cúpula masista tarijeña
En la mesa, no al otro lado sino intercalados, se sentaron el ex alcalde Óscar Montes y su lugar teniente Víctor Hugo Zamora, senador como Milcíades, luchador como Ruíz, y de familia vinculada a la construcción y otros negocios.
Zamora es un político profesional cuya casta le viene de familia. Fiel a Montes, no hizo ascos a presentarse como Senador de Tuto Quiroga en la operación Partido Demócrata Cristiano (PDC) que acabó blindando los dos tercios del Movimiento Al Socialismo en las cámaras y no dudó en ponerse del lado de Montes cuando empezó el pulso con el alcalde sucesor, Rodrigo Paz Pereira.
El comensal de excepción era Óscar Montes, y no porque sean desconocidos, más al contrario, la amistad entre Montes, Ruíz y Peñaloza es de sobra conocida en la sociedad tarijeña, sino por el eventual momento político que se vive. Montes ha roto públicamente con Paz Pereira y desde hace algo más de un año carga tintas contra él en todos sus medios a disposición; pero el anuncio de volver no le garantiza una victoria cómoda ni mucho menos.
Desde 2005 a Montes se le ha situado en la órbita del Movimiento Al Socialismo tanto por su discurso político apoyado en una izquierda socialdemócrata clásica como, sobre todo, por sus amistades y afinidades con otros líderes. El presidente Evo Morales le ofreció públicamente ser su candidato en innumerables ocasiones, y también es bien conocida su relación poco empática con Mario Cossío y su gente.
Pese a que todo parecía cuadrar y a nadie le hubiera extrañado demasiado su decisión, Montes decidió desmarcarse e intentar una aventura en solitario. Morales lo consideró traición. La larguísima reunión en el Concejo Municipal el día que se inauguraba el Patio del Cabildo en 2014 se identifica como el inicio del tormento. Algunos que han oído lo cuentan así: Morales pidió matrimonio, Montes apareció tiempo después de la mano de Tuto Quiroga y aunque luego le quiso explicar que eso le había ayudado más que nada, para Evo había sido traición. Peor el intento de ser el candidato de la “derecha autonomista” con guiños al MAS. Morales desencadenó la furia y en unas semanas, Montes estaba fuera de la carrera.
En silencio Montes ha intentado recomponer la situación valiéndose de su amistad con Peñaloza, Ruíz y otros. En paralelo ha ido librándose de algunos de los juicios más delicados que pesaban sobre él y además se ha convertido en estilete crítico sobre Rodrigo Paz. Su lugar teniente Víctor Hugo Zamora ya ha ensayado algunas críticas sobre la Gobernación para ir allanando el camino y demostrar que pueden ser útiles.
Montes solo será candidato allí donde pueda ganar y de momento no tiene pisada en el Chaco salvo que el MAS de la Región Autónoma decida prestarle el apoyo necesario. La partida está en marcha.
Claro que la amistad Peñaloza - Montes no acaba de caer bien en todo el oficialismo. El jueves se conoció una nueva denuncia por enriquecimiento ilícito contra la familia Montes – Ponce en el que se detallan 32 propiedades. La información se encuentra en reserva pero varias fuentes aseveran que se apunta a la operación de la Terminal de Buses en Torrecillas, una de las mayores operaciones urbanísticas llevada adelante en Tarija y que modificó el lugar original donde se iba a situar para hacerlo finalmente en las propiedades del hoy Senador, dando un gran valor añadido a todo el entorno y, según la denuncia, a algunos más.

La oposición en su laberinto

Todavía no se ha confirmado que el Movimiento Al Socialismo repetirá candidatos en 2019, para ello todavía falta que el Tribunal Constitucional falle a favor del recurso abstracto de inconstitucionalidad que pretende eliminar la limitación de mandatos de la Ley Electoral y de la propia Constitución Política del Estado. Sin embargo, la oposición ya parece haberlo dado por descontado, pues cada cual ha empezado a correr por su cuenta.
El primero en romper la baraja ha sido el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) que se concentró en Oruro hace dos semanas para asegurar que se presentarán con sus siglas y con candidatos en todos los departamentos para el 2019 superando cualquier debate de Mesa de Unidad. El tarijeño Johnny Torres, subgobernador de Cercado y líder del sector emenerrista más nacionalista presentó sus propias ambiciones como candidato si bien luego matizó que dependerá de una decisión orgánica.
Más consecuencias ha tenido el lanzamiento en solitario de la campaña de Luis Revilla y su agrupación Soberanía y Libertad (Sol.bo). El alcalde paceño había sido considerado entre los “seis grandes opositores” junto a Tuto Quiroga, Carlos Mesa, Samuel Doria Medina, Rubén Costas y Víctor Hugo Cárdenas para conformar una especie de mesa de unidad desde la que empezaron a salir posicionamientos conjuntos sobre temas particulares y que todo el mundo entendía acabaría convirtiéndose en plataforma electoral, pese a que sus firmantes lo negaron con vehemencia en repetidas ocasiones.
Revilla está recorriendo el país para conseguir su personería jurídica y de paso aprovecha para criticar a estos líderes, a quienes identifica con el pasado neoliberal mientras que él quiere liderar una nueva agenda propositiva con la gente que sea alternativa, etc, etc. Muy de manual de política socialdemócrata. La situación es la prevista por los analistas más fríos, que habían alertado de que la oposición no se uniría ante la más mínima posibilidad de ganar sea ante un Evo muy debilitado en las encuestas, como las que últimamente circulan, sea ante un heredero sin su legitimidad y ascendencia. Todos parecen querer apostar a la segunda vuelta, sin duda una jugada peligrosa.
La piedra de toque serán las elecciones judiciales. De momento ningún partido político u opositor en particular se ha significado demasiado más allá de adherirse a una campaña por el voto nulo que se espera funcione en las redes sociales. Los resultados pueden dar la medida real de popularidad del sistema masista, pero difícilmente darán pistas sobre la intención de voto entre opositores, aunque todos se preparan para intentar capitalizarlo.