Ignorar al Chaco o como partir un departamento

Escrito por  Miguel V. de Torres/La Mano del Moto Oct 15, 2017

Desde que el Chaco puso en vigor su autonomía regional, en la capital del departamento crece una idea disparatada: hacer que el Chaco no vote al Gobernador de Tarija. Por ridículo que suene, políticos connotados del departamento lo han barajado en serio mientras que en el Movimiento Al Socialismo, los digamos auténticos, se han quedado con la mosca detrás de la oreja por aquello de sentirse utilizados y sin red salvavidas.

El Chaco tiene su 45 por ciento de regalías correspondientes del 11 por ciento departamental, tiene su autonomía regional que le permite elegir sus autoridades ejecutivas y unas autoridades legislativas que no pueden legislar, por lo tanto son simplemente asambleístas o fiscalizadores. El Chaco puede decidir dónde poner más y donde poner menos, priorizar sus obras y contratar sus ejecutores. Puede hacerlo casi todo para optimizar la gestión como región autónoma que es.
El Chaco representa el 35 por ciento de la población de Tarija, dicho de otra manera, no se puede ser Gobernador de Tarija sin tener al menos una aceptable votación en el Chaco. A Mario Cossío le costó sangre y sudor y no lo hubiera logrado si no hubiera aparecido el PAN, que agrupó a los chaqueños acérrimos que nunca lo hubieran votado y que finalmente no se fue al MAS. Eso le dio la victoria ante Carlos Cabrera en 2010, que ganó en el Chaco pero no por lo suficiente. Luego el mismo PAN se cobró venganza al votar su suspensión.
A día de hoy, el MAS tiene perfectamente armado su esquema para intentar el enésimo asalto a la Gobernación de Tarija por la vía democrática. Una estrategia que pasa por mantener su 30 por ciento en el valle y pasar del 60 por ciento en el Chaco sea quien sea su candidato. Los números dan.
En el otro sector, el Gobernador Adrián Oliva mantiene una alianza más o menos sólida y estable con el asambleísta Wilman Cardozo quien durante la última década ha sumado victorias contundentes y una base social importante. Con ese esquema y a pesar de que la política constructiva no es la que mejor maneja el asambleísta Cardozo, experto en el cuadrilátero, una plancha, digamos, “confederal”, podría acabar dando buenos resultados.
Muchos más problemas tiene el bloque de Johnny Torres, quien ya ha manifestado su interés de ser candidato a la Gobernación en 2020, siempre que su partido, el MNR, lo decida. Torres no tiene aliado en el Chaco. Al contrario, su figura puede acumular anticuerpos en aquel rincón del departamento. Algo similar le pasa al ex alcalde Óscar Montes, quien salvo acuerdo excepcional no sería aceptado como candidato por el Movimiento Al Socialismo de aquel lado y también al bloque caminocambista de Mauricio Lea Plaza y María Lourdes Vaca, quienes carecen de aliados solventes para enfrentar la situación desde la Región Autónoma.
No votar Gobernador de Tarija en el Chaco supondría en la práctica la división total del departamento por encima de las lógicas de la autonomía autogestionaria que en algún momento fue ideal y después pesadilla. Resulta paradójico que en el Chaco se vea como centralistas a quienes aseguran que lucharon incansablemente por incluir la Autonomía en el nuevo régimen constitucional.
Si es que el asunto llega a tomar forma y algún asambleísta se atreve a incorporarlo en el debate cuando se abra el proceso de la Ley Orgánica Electoral, la decisión una vez más volverá a estar en manos del Movimiento Al Socialismo, que con su mayoría absoluta en la Asamblea Legislativa será decisivo a la hora de aprobar esta Ley Orgánica Electoral que definirá estos asuntos.
Por disparatada que parezca la idea, el bloque que carece de opciones de ganar en el Chaco, cegado por la ambición, puede acabar precipitando la ruptura. Basta con que el MAS haga sus cálculos y reciba algunas compensaciones. En el Chaco lo están esperando, el 45 por ciento se convertiría en 100 por ciento y el plan secesionista se hubiera consumado mucho antes incluso de haberlo imaginado.