Camino de Rosas y espinas

Escrito por  Miguel V. de Torres/La Mano del Moto Dic 10, 2017

¿Puede Edwin Rosas ser alcalde de Tarija? La pregunta ya circula en los foros barriales de las Juntas Vecinales. La respuesta es casi unánime. El actual ejecutivo de la Federación teóricamente departamental, reelecto con habilidad al principio de esta gestión, tiene toda la intención de seguir el camino de sus antecesores inmediatos y por qué no, mejorarlo.

El trampolín de las Juntas Vecinales se consolidó hace tiempo. Los dos últimos exponentes han sido Freddy Yucra y Alberto Valdez, los dos son concejales. Los dos hicieron de guardia pretoriana de Óscar Montes en buena parte de sus quince años de gestión.
Yucra se destetó al final de la gestión del ex alcalde, más o menos cuando percibió que se iba a quedar sin asiento en el Concejo en la elección de 2015. Tardó apenas días en ser fichado por el Movimiento Al Socialismo y, para sorpresa de muchos militantes de largo aliento, acabó como candidato en esa plancha sui generis que encabezaba el político profesional Rodrigo Ibáñez escoltado por el candidato que no quiso serlo, Sergio Gallardo, y la conversa Ana Sorich que con mucha pasión había negado también su acercamiento al oficialismo.
Valdez calcó el paso de Yucra y tras las gestiones largas en la Fedjuve saltó a la candidatura de UNIR en la franja de seguridad dispuesta por Óscar Montes y que incluía en ella a Francisco Rosas, Cira Flores y su propia esposa Ruth Ponce. En los primeros compases de la gestión se mantuvo fiel a Paz Pereira, pero en cuanto empezó la lucha por el control del aparato abierta por Montes, volvió con él.
El “vecino” electo para Rodrigo Paz, que nunca fue sobrado de aparato, lo seleccionó Francisco Rosas, otro de los duros de la gestión de Óscar Montes de quien era el número dos y alcalde alterno. Rosas decidió no correr riesgos y eligió a su propio hermano con quien comparte sangre y otros negocios; vínculos nada desdeñables en estos tiempos de puñales. Rosas Pancho y Rosas Edwin se convirtieron así en los Rosas, con poder dentro y fuera del armazón municipal.
Los Rosas fueron mareando la perdiz con el tema del Transporte y las inminentes decisiones a tomar, como exigía el presidente del Concejo Alfonso Lema, hasta que Rosas Edwin fue reelecto en la Fedjuve. Ahí explotó.
La pelota quedó en bandeja para Rosas Edwin, que tenía el poder para decidir sobre las tarifas y gestionar el conflicto vecinal. Era un buen momento para despuntar como líder, para desmarcarse, para empezar a trazar camino propio. Finalmente fue víctima de sus amarres pre reelección y su escasa capacidad de convocatoria. El incremento de tarifas del transporte urbano se consumó ante su pasividad y, llegado el momento, se lavó las manos en la Alcaldía.
Rosas Pancho, mientras tanto, empezó a levantar el teléfono. Rosas Pancho es el sexto concejal de Tarija. Es el que hace mayorías y, llegado el momento, decidió hacerse querer.
En un breve espacio de tiempo a finales de 2013 Pancho Rosas atravesó la mente de Óscar Montes y la posibilidad de nombrarlo sucesor se barajó con fuerza. Montes, celoso de lo suyo, ya advertía lo que podía pasar con su herencia de dejarla en manos de Rodrigo Paz. El tiempo, dirá, le ha dado la razón, aunque cada cual lo entienda a su manera.
Los Rosas han decidido calcular sus posibilidades a cuenta del puente 4 de julio. Ambos son conscientes que no les faltarán foros donde los escuchen. Los argumentos pontoneros son ya conocidos en el foro de adeptos a sacudir a Paz Pereira y las coincidencias no han pasado desapercibidas.
En la Alcaldía confían en que sea solo un ajuste de cuentas necesario a su modo después de la crisis del Transporte y la subida de pasajes que finalmente se consumó a cambio de nada. Los Rosas son el sexto y ahora, agraviados, tienen libertad para moverse por la acera y tal vez, incluso, con pensar en ser número uno electos por el Concejo o electos por el pueblo.