Tuto, el excelente funcional del MAS

Escrito por  Miguel V. de Torres/La Mano del Moto Feb 18, 2018

El ex presidente accidental Jorge Quiroga, más conocido como Tuto, es ya uno de los grandes misterios de la democracia boliviana. Nadie entiende como sigue teniendo crédito nacional y peor internacional luego de su intensa colección de derrotas, pero sin embargo sigue gozando de tribuna libre en los foros ultras. Tuto es un perfecto empleado, un funcionario top. Hoy es uno de los principales instigadores de la intervención militar de Estados Unidos en suelo sudamericano.

Poco queda ya de aquel hombre de mente ágil y lengua veloz que creyó en la redención democrática de Hugo Bánzer Suárez, cuya alianza con el ex dictador justifica alegando que para entonces él tenía 7 años. Quiroga sucedió a Bánzer cuando este falleció en el poder y dando muestras de su capacidad política encaminó las últimas reformas liberales, pero no se atrevió a aprobarlas. Para entonces Tuto ya priorizaba su permanencia en el poder al servicio a la Patria, fue Gonzalo Sánchez de Lozada quien marchó al exilio al culminar el plan que unos y otros llevaban implementando desde los 80.
Tuto es un conquistador, de chiste fácil, lenguaraz. En la última campaña, la de 2014, se enfundó el traje de populista de derecha para laminar las pocas opciones que de por sí tenía el otro incansable opositor Samuel Doria Medina y de paso garantizar los dos tercios del Movimiento Al Socialismo. Esta afirmación le sienta muy mal a Tuto Quiroga y sus aliados en Tarija, Óscar Montes y Johnny Torres, pero todos ellos saben de matemáticas y la aritmética no falla. Tuto apareció en un sprint de apenas tres meses de la mano de Tomasa Yarhui y sumó apenas un 9 por ciento de la votación, pero en feudos opositores básicos para cualquier intento de forzar la segunda vuelta que, obviamente no se logró.
Morales lo premió después incluyéndolo en el equipo de ex presidentes que innecesariamente acompañan al equipo de la demanda marítima y que, dados los resultados, conforman un coro desafinado y con pocas probabilidades de conjugar. Pero con dietas del Estado. Tuto, junto al resto, se pudo dar el paseíllo en la plaza Murillo el día que la Corte Internacional de Justicia concedió a Bolivia su mayor logro diplomático de la historia de la demanda marítima.
Tuto es un millonario, familia de banqueros de los bancos que han ganado mucho dinero en los tiempos de Morales. El primer gran favor que le hizo al MAS se remonta ya a 2008, los tiempos del “punto de bifurcación” en que se hizo buen amigo, por cierto, del entonces senador de Podemos Roberto Ruíz que luego se volcaría al MAS para apuntalar la gestión interina de Lino Condori. “Era al único que escuchaba” dicen los que compartieron bancada con él. Tuto, todavía líder de Podemos, la confluencia pergeñada y derrotada en 2005 por el pujante MAS, había quedado desplazado como líder opositor por la fortaleza irreductible de los Prefectos electos, atrincherados en la Media Luna y el Conalde. Tuto, y no otro, concedió el referéndum revocatorio que al fin y al cabo apuntaló a Evo Morales, quebró la Media Luna y dejó allanado el camino para imponer la hegemonía oficialista en todos sus ámbitos.
Tuto pugna por ser el empleado del mes de la política exterior en América Latina mientras canjea los favores estratégicos con el MAS. Se ha especializado en Venezuela sobre la que inventa cualquier cantidad de historias que son publicadas en medios alineados y no ahorra en calificativos despectivos. Tuto imagina una Venezuela terrorífica y la grafica con su habitual prolijidad para acabar promoviendo cualquier iniciativa violenta que derroque al régimen de Nicolás Maduro, cuyo último pecado parece ser haber convocado elecciones presidenciales anticipadas.
En las filas opositoras Tuto es señalado como el principal personaje encargado de torpedear la unidad opositora pese a erigirse en su portavoz más locuaz, lo que a su vez da un discurso particularmente extremista a ese bloque conjugado y con pocas ganas de convertirse en plataforma electoral por el enorme rechazo que provoca. Nadie duda que, llegado el momento, Tuto volverá a ser candidato.