Gil Imaná sueña con su propio museo

Escrito por  Wendy Pinto/Página Siete Oct 28, 2014

“Veo solamente manchas, no puedo distinguir un rostro,  pero sigo pintando, sigo dibujando, pongo el papel, miro arriba y comienzo a dibujar, la mano obedece lo que el pensamiento manda”,  dijo  con la voz entrecortada el maestro Gil Imaná,  minutos después de recibir el Cóndor de  Los Andes,  en grado de Caballero por  su contribución artística al país.

El miércoles 22 de octubre, el artista, de 81 años, recibió el  galardón, en  una ceremonia en  instalaciones de la  Cancillería. Durante su discurso, pidió a las autoridades cumplir su último sueño: tener un museo con todas sus obras y las de su esposa, la también artista Inés Córdoba.
 “Agradezco a la prensa y a toda la gente, al canciller (David Choquehuanca) le digo que ha sido doble emoción para mí el recibir tan alta distinción de sus manos. Debo mucho a la gente,  al público, a la gente sensible que me ha impulsado para seguir cada vez adelante”, dijo Imaná, quien es también un destacado muralista.
Imaná   nació en Sucre en 1933. Realizó sus estudios en las escuelas de Arte Zacarías Benavides y Juan Rimsa, discípulo de este último.  Entre 1985 y 1986,  desarrolló más de 50 exposiciones individuales, también durante este periodo formó parte del grupo Anteo junto a destacados artistas plásticos como Lorgio Vaca, Wálter Solón, Jorge Imaná y otros.
Hasta la fecha realizó  98 exposiciones individuales.  “La pintura es algo que me apasiona, quiero a la pintura como si fuera lo mejor y lo único que hay, me entrego con amor, con solidaridad”, dijo.