Tarija despidió a Melvin, el eterno maestro de la vida

Escrito por  Roberto Patiño / El País eN Nov 08, 2014

Un bosque de quitasoles con colores sobrios cubrió el millar de dolientes que acompañó ayer hasta su última morada los restos del que fuera abogado y un maestro destacado y querido por las varias generaciones de educandos que pasaron clases de historia con Melvin Ibáñez Millares.

El carro fúnebre, adornado de flores y seguido por los familiares, y una multitud de amigos, colegiales y estudiantes del también docente universitario, partió de la puerta del Comité Cívico -lugar donde se velaron sus restos-a las 11.30 y luego de girar la plaza, el cortejo tomó la calle Sucre.
Tras la procesión, un par de camionetas cargó con las coronas guirnaldas y arreglos florales que los cientos de personas llevaron para rendir un postrer homenaje al profesor Ibáñez, que sufría de un cáncer de próstata, lo que complicó su salud aunque nunca fue óbice para opacar la alegría y energía que contagiaba a sus alumnos y todos los que tuvieron la fortuna de conocerlo y compartir el diario vivir.
Al pasar por el colegio San Bernardo de Tarija, incontables niños y adolescentes, ataviados con camisas blancas y de ribetes verdes agitaron pañuelos blancos para despedir al maestro que durante años formó a jóvenes de esa unidad educativa.
“Hoy se va una persona que ayudó a construir una nueva sociedad tarijeña, formó seres humanos par ser personas, formó a una juventud lejos de los apasionamientos mundanos. El legado de Melvin perdurará porque cambió la vida de miles de estudiantes porque les enseñó lo hermoso que es vivir”, sostuvo uno de los familiares momentos antes de colocar el féretro en uno de los nichos del mausoleo de la familia.