Un paseo por la música clásica y moderna de la mano de Tracy

Escrito por  ROBERTO PATIÑO / EL PAÍS EN Nov 15, 2014

Ataviada con un vestido azul cielo nocturno, Tracy Loza Maldonado llevó al público que asistió al auditorio de la Casa de la Cultura a dar un paseo por la música clásica, folclórica y moderna en un magistral recital de piano la tarde de ayer.

Dirigida por la profesora Ilsen Gálvez Valdez, ante un público que en su mayoría eran niños y jóvenes, Tracy inició su concierto interpretando la Marcha en Mi bemol Mayor del compositor barroco Johann Sebastian Bach. Fue un inicio prometedor de la estudiante del Instituto Medio de Educación Musical “Mario Estenssoro”.
A medida que transcurrían las notas musicales, la destacada artista fue tomando confianza para luego regalar a los asistentes la tradicional cueca del paceño Néstor Olmos, Rosa Carmín. Las primeras cadencias ejecutadas con claridad dejaron entrever los versos de esa tonada: “En una noche clara, un caminante vio que en un rosal florido se estremecía de amor, cantando dulces penas, una rosa de carmín...
Para seguir con el baño de arte que brindó la joven pianista de 13 años, se empezó a escuchar los primeros acordes de Rivers flows in you de Yiruma. La interpretación de la melodía suspendió el tiempo, fue un viaje por la cadencia musical y, al finalizar, fue como haber despertado de un sueño.
Para terminar la primera parte del concierto, fue el turno de Beethoven con el primer movimiento Adagio de la Sonata para piano Nro 14 en do sostenido menor “Quasi una fantasia”, Op 27, N.º 2, popularmente conocida como Claro de luna o Luz de Luna (en alemán Mondscheinsonate).
Luego del intermedio, los temas modernos se pusieron en escena con la Balada para Adelina, compuesta por Paul Seneville y popularizada a mediados de los años 70’ por Richard Clayderman e Historia de Amor, banda sonora ganadora de un Óscar en 1970 de la película del mismo nombre, Love History.
También fueron parte del repertorio el Minuetto de Luigi Boccherini, una popular danza francesa del siglo XVII bajo el reinado de Luis XVI y la Sonatina Nro 3 Op 55 en C mayor de Friedrich Kuhlau en sus movimientos Allegro y Allegro Grazioso. En esta versión, en la ejecución diáfana de Tracy, el piano se tornó vivaz, alegre y cantarín. Fue la magia de la música cuando fluye.

La artista
Suelta, de carácter desenvuelto, Tracy, en conversación con El País eN contó que empezó con la música y el ballet desde los cinco años. Su primer instrumento fue el violín, no le costó mucho aprenderlo a tocar y al principio recuerda que tocaba partituras básicas, música lenta y composiciones cortas.
“La parte más  difícil del violín es la afinación y la digitación, en cambio en el piano es mantener que las dos manos que estén coordinadas, no me ha costado mucho aprender a leer la partitura porque tiene su similitud con las matemáticas y a mi me gustan las matemáticas. Los dos llevan los números, para aprender música tienes que saber matemáticas, cada una tiene sus tiempos y sus ritmos”, reveló.
Si bien gran parte del día se la pasa estudiando, por las mañanas en el colegio Castel Fort cursa el segundo de secundaria y por las tardes en el Instituto “Mario Estenssoro”, en sus ratos libres le gusta practicar básquet, futbol de salón y vóley. Para distraerse suele ver películas de animé o escuchar música pop como Selena Gómez, Justin Bieber y One Direction. Practica de manera diaria el violín  aunque no tiene un horario establecido.

Tracy Loza Maldonado y sus lazos familiares

 Tracy es hija de Malena Maldonado y Edwin Loza, tiene tres hermanos: José Elio (27 años), James (16) y Shardy (10). Según cuenta, tiene una buena relación con sus hermanos y se lleva “súper” con sus amigas.
Le gusta interpretar a Beethoven, Mozart y Bach, pero prefiere por sobre todas las cosas a Vivaldi. Para cada concierto que debe presentar, practica hasta la perfección cada partitura de las baladas, cuecas y temas clásicos que ejecuta.