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El teatro en los barrios cobra vida con Ronald y Elizabeth

Escrito por  ROBERTO PATIÑO / EL PAÍS EN Dic 06, 2014

Dos jóvenes cultores del teatro, con el objetivo de promover el respeto mutuo y la erradicación de la violencia hacia la mujer, dictan en estas semanas una serie de talleres de teatro con esta temática de fondo en los barrios Los Chapacos y Luis Espinal.

Los cursos cuentan con el auspicio de la Casa de la Cultura.
Los responsables de dictar los cursos son el actor e instructor de teatro Ronald V. Millares Charcas de 29 años y la actriz y directora de “Las brujas de teatro”, Elisa Elizabeth Campos Rivera de 26, quienes señalaron a El País eN que estas acciones en esos barrios sirven para darles a niños y adultos la oportunidad de acceder a los conocimientos prácticos y teóricos del arte teatral
Según Campos, dictar los talleres de teatro en los barrios es una experiencia nueva porque encontró a personas que no sabían que les gustaba el teatro, otras que querían empezar a conocerlo.

Familia
“Por ejemplo, me encontré a una mamá que viene con su hijo a pasar las clases, eso es muy importante porque es una forma de afianzar los lazos familiares de que haya más confianza y se crea ese momento de compartir en familia”, contó.
Por su parte, Millares destacó que es bastante diferente hacer un taller de teatro en un barrio porque se tuvo que ir personalmente a invitar a los vecinos, tocar las puertas e informarles sobre los cursos en el barrio  porque nunca se lo hizo en estas zonas.
“Generalmente se centralizaban estos cursos en la Casa de la Cultura u otros espacios del centro dela ciudad. Fue traer a los chicos de la mano, la gente quedaba sorprendida. Gracias a Dios todo se ha ido dando y los chicos están trabajando y tenemos el apoyo de los barrios”, apuntó.
Según Millares, enseñar teatro a los chicos cuesta un poquito más por el hecho de que la gente se pone susceptible, lo que más cuesta es que se apeguen al teatro, es un poco difícil, sin embargo, a medida que transcurrieron los días, ellos  se fueron desenvolviendo progresivamente. “Lo más complicado es que den el primer paso, empezar el taller”, subrayó.
Las posibilidades de participar de un grupo teatral son escasas, a diferencia de otras actividades artísticas como el canto, la danza, la pintura o el dibujo, porque cuentan con centros de enseñanza y capacitación; sin embargo, para que una persona ingrese al ambiente teatral por lo general tiene que someterse a disposiciones y condiciones de grupos ya conformados.
Por esta razón se buscó nuevos espacios educativos para esta actividad y que ayuden a reflejar la realidad, espacios alternativos que saquen a las personas y jóvenes de su rutina barrial y tengan actividades nuevas que, aparte de aprender un arte, también se brinden contenidos con valores como la erradicación de la violencia hacia la mujer.
Los talleres que se dictan sirven de soporte cultural con enfoque de interculturalidad, género y generacional y son los jóvenes los que están más motivados en formar parte de grupos que buscan tener actividades lúdicas como el arte teatral.

La Casa de la Cultura se abre a los barrios

La Casa de la Cultura convocó a los jóvenes y niños de los barrios de Tarija para realizar estas actividades teatrales con la colaboración de las juntas barriales para coordinar la utilización de espacios pertinentes y fomentar el desarrollo de la capacidad lúdica de los participantes, su expresividad y potencial creativo, el uso de su cuerpo como productor de imágenes y sensaciones.

Experiencias
Se busca lograr que las experiencias sean significativas y valiosas para cada persona, alcanzar el desarrollo de su capacidad de imaginación y que, al finalizar el curso los participantes hayan transitado por los contenidos básicos del lenguaje teatral y realizar una puesta en escena de una obra de teatro.
Los representantes vecinales proveyeron de un equipo de sonido con reproductor de discos compactos y para memoria UCB. Además de otorgarles un espacio cubierto, ventilado y limpio, aunque con algunos muebles.
Los participantes asisten a estos talleres con indumentaria cómoda, en algunos casos dispuestos a trabajar descalzos o con medias, y las niñas con el cabello recogido.