Novenas, trenzadas y arrurros son la tradición navideña chapaca

Escrito por  ROBERTO PATIÑO / EL PAÍS EN Dic 11, 2014

A 14 días de celebrarse la Navidad, Tarija se apresta a vivirla con ritos católicos como las novenas que se celebrarán desde el 16 de diciembre, la inauguración de la feria en el parque Bolívar el 15, además de la adoración a los nacimientos, a través de arrurros y trenzadas en las plazas, calles y barrios.

En el universo católico la celebración empezó el primero de diciembre con el Adviento, continúa desde el 16 con las novenas que se celebran cada noche a las 19.00, informó el párroco del templo de San Francisco, Renato Jiménez y que son presididas por un sacerdote del convento.
La misa es acompañada por grupos católicos que realizan las lecturas de las sagradas escrituras, además de animarla con cantos religiosos. El tema de cada novena tiene que ver con la Virgen María que se encuentra a la espera de El Salvador y la reflexión parroquial está centrada en la elección de la Santa por el Supremo Creador.
El 24 de diciembre, desde las 22.00, se celebrará la Misa de Gallo concelebrada por varios sacerdotes de la comunidad franciscana y el 10 de enero de 2015 se tendrá un encuentro con todos los niños y adultos y grupos apostólicos para la adoración al niño Jesús.

Danzas
Según detalla Luis Paulino Figueroa en su libro sobre festividades celebradas en Tarija, en los domicilios calles y plazas se realiza la adoración ante el Niño mediante los arrurros, danza que se ejecuta en pareja, ya sea entre mujeres, varones o mixtos. El baile es al compás de los villancicos regionales ejecutados por pequeñas bandas con instrumentos criollos.
Estas están compuestas por ejecutantes de quenillas, tambor, bombo y un triángulo, en otros casos clarinete, saxofón, trompeta, platillo e instrumentos de percusión. Al culminar la danza se entonan estrofas referentes a la celebración navideña.
Las danzas típicas son la del “borrachito”, en la que participan un niño y dos niñas que escenifican a un beodo que va a adorar al niño Jesús, pero entre las mujeres intentan alejarlo y, al final, todos resultan venerando al Redentor.
Otra es la del “Torito”, en la que un menor, haciendo cuernos con sus manos intenta embestir a dos niñas y cada una intenta enlazarlo para llevarlo al corral. Finalmente ganan las muchachas, lo enlazan y terminan adorando el nacimiento.
A los niños adoradores se les brinda refresco, aloja y galletas por su participación, en cambio a los adultos se les convida mistela, que es una bebida en base a un poco de singani, azúcar y colorantes saborizados. Los arrurros comienzan al culminar el atardecer y terminan a la medianoche.
Entretanto, para las trenzadas es necesario instalar un poste liso con unas 12, 14 ó 16 cintas de diferentes colores para similar cantidad de trenzadores, alternado entre hombres y mujeres. Al son de la música de villancicos navideños los danzantes comienzan con el baile del Coco simple, Coco doble, Canasta simple, Canasta doble, Remolino, La cimba y otras figuras que se quedan en el mástil.
Al acabarse las cintas para la música, y todos los trenzadores entonan estrofas de villancicos tradicionales tarijeños, luego la banda entona una nueva melodía y los participantes inician el trabajo de destrenzar bailando en sentido contrario hasta que las cintas queden sueltas.
Los arruros, tanto en la ciudad como en el campo comienzan un mes antes de la Navidad y concluyen una semana antes del Carnaval, siendo una de las celebraciones más largas de la región.
Las trenzadas son, probablemente, una de las costumbres más antiguas en Tarija. Ha tenido sus variaciones, pero mantiene sus bases ancestrales en cuanto a su riqueza espiritual, modesto colorido y de espontánea entrega al ritual de la danza infantil.

Tradicionales arreglos del nacimiento del niño

Según el escritor, poeta y presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Tarija. René Aguilera Fierro, la costumbre de los arreglos y nacimientos es tan antigua como la fundación de la ciudad de Tarija, puesto que con la llegada de los españoles a América, llegó también la religión con todos sus ritos y costumbres, al asentarse en la Villa de San Bernardo de la Frontera de Tarixa en 1574, las damas enseñaron a sus niños el arte de los arreglos de los nacimientos del niño Jesús, pesebres sencillos, adecuados a las condiciones de vida de sus moradores, molduras y tallados que llegaron de España, junto con los diversos adornos de la época, los que paulatinamente fueron transmitidos a los criollos y nativos, quienes a su vez introdujeron elementos de su propia creatividad y gusto.
Eran famosos los Niños provenientes de España, tallados en cera de castilla, los de Portugal y luego vinieron a reemplazarlos los niños provenientes de México y del Perú, estos últimos se difundieron rápidamente por todo el Continente, en la actualidad es raro encontrarlos y su posesión es motivo de orgullo y jactancia hereditaria.
Los arreglos de nacimientos de niños, antiguamente se acostumbraba instalar en un ambiente de la casa, donde se oraba y de adoraba mediante la expresión de danzas cantadas, las que se conocieron como Villancicos Navideños, ejecutadas por niños y niñas.
Estos arreglos consistían en una humilde cuna de paja, instalada dentro de un establo de madera, en la que velaban los tres reyes magos, Baltasar, Melchor y Gaspar, María y José, además de varios pastores con sus animales domésticos y salvajes, frutas como duraznos verdes, uvas o choclos y albahacas, además de diversos juguetes, artesanales primero, luego de yeso y finalmente industriales.