Suiza busca desvincularse del euro para proteger su economía

Escrito por  Adrián De La Fuente/ Alejandro Zegada Mar 15, 2015

El jueves 15 de enero del 2015 a las 10:30 de la mañana, el Banco Central de Suiza retiró el tipo de cambio fijo de 1.20 francos suizos por euro, impuesto en 2011, y volvió a un tipo de cambio flexible.

El hecho ha sido calificado por algunos economistas como “histórico”. ¿Por qué? ¿Qué significa esto y qué implicancias tiene?
Para el columnista económico estadounidense, Richard  Maybury, la reciente decisión de Suiza de descontinuar la política de paridad con el euro es considerada como una señal más del “derrumbamiento” del sistema monetario internacional de Bretton Woods, vigente desde década de los 1940.

Pero, ¿por qué entró Suiza al cambio fijo en primer lugar?
A finales del 2010 y durante el 2011, en medio de una inestabilidad política y económica de la eurozona, los europeos buscaban un lugar y/o una moneda donde refugiar sus capitales. La estabilidad del franco suizo incentivó a que empiecen a vender sus euros y a comprar dicha moneda, lo que ocasionó una fuerte apreciación del franco suizo frente al euro, de más de un 25%.
De esta manera salía a la luz la paradoja del caso, pues la economía suiza amenazaba con  morir de éxito: precisamente por ser un referente mundial de estabilidad, seguridad y ortodoxia, la brusca y sostenida apreciación de su moneda originó que pronto se tornara  peligrosamente inestable.
Y sin indicios de que la “mano invisible” del mercado corrija el problema, los capitales europeos seguían entrando cada vez con mayor intensidad en Suiza.
Considerando que la apreciación del franco suizo genera inevitablemente un encarecimiento de sus exportaciones (y por tanto una pérdida de competitividad en los mercados), que representan un 67% de su PIB, el país vio amenazada su economía.
Fue por ello que, a finales del 2011, el Banco Central suizo, decide intervenir su economía monetaria y determina una tasa de cambio fija en 1.20 francos suizos por euro. Con ésta señal, el Banco anunciaba al mundo que estaba dispuesto a comprar ilimitadamente euros por 1.20 francos por cada euro. Y es que como todo Banco Central en el mundo, el de Suiza también tiene la potestad de imprimir ilimitadamente cuantos francos suizos desee, en este caso para comprar euros. El nuevo problema que esto ocasionó a la larga fue que su economía se llenó de euros, con lo que Suiza empezó a ser parte de la eurozona sin pertenecer realmente a ella.
Esta nueva situación llevó a que en enero de 2015 el Banco Central suizo decida suspender el cambio fijo.
“Básicamente, los suizos anunciaron que dejarían de aceptar este lío de la tasa de cambio flotante (del Euro). Dijeron que iban a desvincular el franco de la zona euro. De este modo Suiza dijo a todo el mundo: ‘¡Cuidado! Algunos Gobiernos se están volviendo locos devaluando sus monedas y nosotros no vamos a aceptarlo’”, manifestó  Maybury, aludiendo también a las discrepancias entre los países europeos.
Pero  el ente bancario tampoco abandonó a su moneda ni a su economía totalmente en manos del mercado: estableció un tipo de interés negativo del -0.75% sobre los depósitos en francos suizos, con la finalidad de “afear” y encarecer la tenencia de francos, en medio de una coyuntura en la que el capital extranjero está deseoso de comprar esta divisa.
Así, por el costo que les implica ahora el tener depósitos en francos suizos, las personas prefieren deshacerse de esta divisa, o al menos desincentiva a que sigan comprándolos.
Según datos presentados por Finanzas.com, estas medidas parecen haber logrado su propósito,  ya que desde su abrupta caída en el día del anuncio del fin del cambio fijo, hasta este mes de marzo, el euro recuperó terreno frente al franco, estabilizando el precio del mismo.

Bolivia mantiene un tipo de cambio fijo controlado

Bolivia mantiene desde finales del 2011 un tipo de cambio fijo controlado frente al dólar americano, de 6.96 y 6.86.
Según el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Luis Arce Catacora, en una entrevista realizada por el periódico La Razón en 2014, en Bolivia no hay un tipo de cambio fijo sino que es “reptante activo” y se mueve según lo que requiera la economía y en función de las RIN y de las devaluaciones y depreciaciones de las monedas y las tasas de inflación de los países de la región.
El informe de Política Monetaria De Enero de 2014 del Banco Central de Bolivia (BCB), establece que el tipo de cambio se ha conservado estable, orientación que prevalece desde fines del 2011, y responde a la importancia de fijar las expectativas del público en un entorno volátil de los tipos de cambio de los principales socios comerciales del país.
Según entiende el BCB, la estabilidad cambiaria en el país genera en los bolivianos la confianza suficiente de realizar negocios, compras e inversiones dentro el país en moneda nacional, fomentando la bolivianización, haciendo que el uso de dólares sea casi sólo para actividades comerciales con el exterior.
El ministro Arce, en la misma entrevista, indicó que Bolivia no sigue la lógica del modelo neoliberal que “deprecia la moneda nacional para fomentar las exportaciones”, porque dicha medida generaba problemas para los importadores de bienes de capital que son la base para crecer más.
Arce se refiere a que un tipo de cambio estable genera mejores precios en las importaciones, lo que otorga solidez a los industriales y a los agentes económicos del país cuyas inversiones dependen de las compras de insumos y maquinaria del exterior, con precios en dólares. Por ello, dijo el ministro, con la política económica la idea es “beneficiar a todos los sectores del país”.

cifras: 1.20

A finales del 2011, el Banco Central suizo, decide intervenir su economía monetaria y determina una tasa de cambio fija en 1.20 francos suizos por euro.