El MAS sufre su derrota, soplan aires de cambio

Escrito por  REDACCIÓN CENTRAL/SALTARIJA Abr 03, 2015

Derrota sin paliativos del Movimiento Al Socialismo (MAS) en una elección subnacional que se encontró con un partido demasiado frágil luego de haber trabajado para lograr la tercera victoria electoral consecutiva del presidente Evo Morales el 12 de octubre de 2014 pero que estuvo muy lejos de revalidar en la elección del 29 de marzo.

El MAS solo ha ganado las alcaldías en dos de las nueve ciudades capitales; Potosí y Sucre, además de haber perdido otras de la importancia estratégica de Yacuiba o la del emblemático valor: El Alto.
La derrota se maquilla algo con los resultados en las Gobernaciones; aunque las victorias holgadas en Oruro, Pando, Potosí y Cochabamba no empañan las notorias derrotas en Santa Cruz, La Paz y Tarija, más allá de la segunda vuelta, que se jugará también en Beni y Chuquisaca.
El presidente Evo Morales se mostró contrariado, eludió hablar el día de la elección y al día siguiente volvió a remarcar que su partido sigue siendo el “más hegemónico de la Historia de Bolivia”. El aparato se extiende hasta los confines del país andino y ha logrado sumar mayor número de concejales, de asambleístas departamentales y a falta de últimos cómputos, probablemente de alcaldes en localidades menores.
En Tarija sin ir más lejos, el MAS se impone en 6 de los once municipios, incluyendo Bermejo y Villa Montes, pero se deja los dos más grandes, Tarija y Yacuiba, a manos de sus archirrivales.
El presidente Evo Morales dio la cara al día siguiente y habló y mucho de corrupción, sobre todo en relación a El Alto y La Paz, donde en plena campaña estallaron sendos escándalos que salpicaron a sus candidatos (Edgar Patana en el municipio alteño y Felipa Huanca en la Gobernación paceña), pero en ningún momento hizo autocrítica sobre las propias elecciones.
El mapa masista en Tarija lo configuró él mismo, tanto en la elección de Pablo Canedo como en la alianza con los “barones del PAN” en el Chaco, que han sido derrotados y de lo mismo se le acusa en otros departamentos donde las decisiones dependieron excesivamente de su voluntad o de su nuevo círculo próximo más allá de las decisiones orgánicas. En Tarija, la imposición del candidato (primero Cabrera y luego Canedo) apartó a un numeroso grupo de militantes de base que se fueron con Luis Alfaro y su creado Tarija Para Todos (TPT) que le ha restado un 12 por ciento seguramente trascendental. La sombra de la corrupción también ha merodeado tanto en la Gobernación interina de Lino Condori como entre las autoridades chaqueñas.
Análisis y cambio de ciclo
Los analistas no alcanzan acuerdo, si para unos la derrota del MAS supone un reequilibrio respecto a las elecciones nacionales, donde el pueblo otorgó el tercer mandato y la mayoría absoluta al partido de Gobierno, para otros supone un claro punto de inflexión en la historia del partido que desde 2002 ha cosechado resultados cada vez más amplios y sorprendentes.
La derrota del MAS, sin embargo, no tiene que ver con una articulación de la oposición, que sigue fraccionada y arrinconada en sus trincheras, sino con la propia incapacidad de generar líderes locales que permitan consolidar el poder electoral de Evo Morales. La improvisación y los pulsos sectoriales han primado en esta campaña y eso ha acabado por precipitar los malos resultados.
Mención aparte merece la “valerosa ciudad de El Alto”; el fortín desde el que se encumbró Morales luego de la “guerra del gas” de 2003 que precipitó la huida de Gonzalo Sánchez de Lozada. Soledad Chapetón, parte de Unidad Nacional, acarició el triunfo en 2010 y lo logró el pasado domingo con contundencia inusitada. Los alteños respondieron así a las amenazas del oficialismo de “no trabajar con opositores”. El símbolo de la rebeldía, la palanca del cambio, ha hablado.