La vieja terminal, entre la nostalgia y la esperanza

Escrito por  ARTURO FERNÁNDEZ C/EL PAÍS EN Ene 05, 2017

La vieja terminal, aquel lugar que estimuló más de una mala palabra a transeúntes y choferes, debido al caos vehicular que ocasionaba, aquel lugar que era uno de los más bulliciosos de la ciudad y que sirvió por las noches y madrugadas como cuarto de estudio para cientos de universitarios. La que fue sustento de muchos comerciantes por más de 50 años, hoy luce muda y vacía.

Las oficinas de las distintas empresas de buses, las casetas en las que se vendía té, sándwich, caramelos, galletas, sodas; los puestos de venta de comida, los puestos de venta de libros y los cuartos para guardar equipaje, hoy están cerrados pero guardan consigo la nostalgia de quienes los habitaron.
Más allá están las bancas de madera, ocupadas por alguno que  otro pasajero que llega o va a las provincias y por algún transeúnte que se dispone descansar, tras caminar bajo un sol de más de 30 grados. En medio de esta quietud se observa el tímido ajetreo de los minivans, que se rehúsan a estrenar infraestructura y que se apoderaron de los amplios y gastados carriles del lugar.  
Pero no sólo los minivans y las asociaciones de transporte interprovincial se aferran a la vieja infraestructura, pues al lado de uno de los pilares de los más de 10 carriles de la terminal, se encuentra doña Laureana Aguilar Colque. Una mujer de pollera, de rostro cansado, que vino de Tupiza a Tarija hace casi 50 años. Según cuenta vende caramelos en la terminal “desde hace 45 otoños”.
Con su caja de golosinas, cubierta con un manto blanco y con un conservador de plástico a su lado, ofrece agua y karpil. Ella recuerda que sus inicios fueron con canasta en mano y deambulando por cada rincón de aquel lugar. Se subía a las flotas y se quedaba hasta altas horas de la noche, “hasta cuando se iba el último pasajero”, dice orgullosa.
Revela que una hernia la obligó a asentarse en un puesto fijo y para ello tuvo que adquirir una caja de venta de caramelos. Así trabaja desde hace 25 años, dice que este oficio la ayudó a sostener a sus ocho hijos.
Mirando la veterana terminal cuenta que extraña el ajetreo, pero sobre todo las ventas que lograba cuando la vieja infraestructura funcionaba. Revela que ahora las cuatro carameleras ambulantes, que quedaron relegadas del nuevo proyecto, se vieron obligadas a alternar sus días de trabajo. De esta manera, dos de ellas trabajan un día, mientras las otras dos descansan, y a la mañana siguiente el turno cambia.
Aquella explicación es respaldada por doña Sabina Delgado, de 65 años de edad, quien también es de Tupiza. Ella vende caramelos, golosinas y galletas desde hace 30 años.
“Hay poca gente, bajaron nuestras ventas y no nos vamos porque no hay puestos. Nos quieren botar a la calle y no podemos aceptar eso porque los productos que tenemos se derriten, se friegan y no queremos eso”, explica.
Cuenta que les dijeron que dentro de tres meses construirán nuevos kioscos en la nueva terminal, por lo que no pierde la esperanza de que sus ventas repunten. “Hasta entonces seguiremos vendiendo a los que lleguen de las provincias, porque yo vendo aquí desde hace 30 años con mi canastita”, añade.
Con un gesto de dolor que aprieta sus labios, dice que seguirá haciendo esto porque es viuda desde hace una década y perdió a su hija hace un par de años atrás, por lo que se quedó a cargo de su nieta.
Revela además que debe ayudar a sus hijos, que ya están en la universidad. Añade que no es la única en esa posición, pues dice que cerca de 25 personas, entre las que venden pan, rosquetes y masitas, se ven aferradas a la vieja infraestructura y a los escasos pasajeros que pasan por ella.  

La actualidad y los planes
Humberto Ruiz, es el Secretario General de los choferes asalariados del Sindicato 1ro de Mayo y por esto el que mejor sabe del estado actual y el futuro de la vieja terminal, sobre todo porque el lugar y edificio pertenece a este gremio.
Él afirma que si bien todas las empresas de buses dejaron definitivamente la zona, las asociaciones de minivans que van a las provincias volvieron a operar en la vieja terminal desde antes de la Navidad. Revela que desde entonces salen un promedio de 60 a 70 vehículos, todos los días rumbo al Chaco, Bermejo y hasta el norte de Potosí.
Asegura que como administradores no dieron permiso alguno a ninguna asociación para utilizar sus predios, pero dice que tampoco pueden hacer nada para alejarlos. Por este motivo pide a la Alcaldía poner orden y desalojar a los minivans de la vieja infraestructura, puesto que ese habría sido el compromiso asumido por el municipio.
“Nosotros contabilizamos que todos los días salen un promedio de 60 a 70 autos desde aquí; eso desde Navidad y no dimos ningún permiso porque esto ya no funciona como terminal y ya no será terminal tampoco”, señala.
Consultado sobre cuáles son los planes para la vieja infraestructura, dijo que no puede adelantar nada y que los anuncios del nuevo proyecto serán dados a conocer este mes. Sin embargo, agregó que tiene que ver con un supermercado, donde inversionistas de Santa Cruz son los más cercanos a concretar la inversión.
“Nosotros somos 125 afiliados y todos ya estamos mayorcitos. Ni un 10% del total de nosotros tiene una jubilación digna, la mayoría de los choferes quedaron rezagados, no pueden viajar, no pueden renovar sus licencias y por eso guardamos esperanzas en el futuro proyecto”, finalizó.

LAS PERCEPciones Y
RECUERDOS DEL LUGAR

Laureana Aguilar Colque
“Incluso pagábamos 100 bolivianos, lavábamos el piso y así nos relegaron. Las cuatro que quedanos ahora nos vemos obligadas a alternar los turnos de venta, esto porque no hay gente ¿A quién vamos a vender?, no nos alcanza”.

Sabina Delgado
“Yo vendo desde hace 30 años con canastita y en ese entonces ya nos cobraban canchaje, después nos cobraron 2 bolivianos y de ahí ya pasamos a pagar alquiler, también lavábamos la terminal pero ahora no nos quieren meter adentro”.

Humberto Ruiz
“Esto ya no funciona como terminal, pero desgraciadamente los minivans, que estaban abajo, volvieron aquí y no sé hasta cuando la Alcaldía los pondrá en orden. Nosotros contabilizamos que todos los días salen un promedio de 60 a 70 autos”