Los Amigos de la Ciudad vs los “enemigos de la ciudad”

Escrito por  ARTURO FERNÁNDEZ C/EL PAÍS EN Ene 06, 2017

En abril de 2016, unos letreros con percheros pegados a las paredes de la vía pública y con ropa de invierno colgada de ellos, anunciaba el surgimiento de un grupo de voluntarios, dispuesto a hacer algo diferente. Ese “algo diferente” se traducía en acciones en favor de la ciudad.

Desde ese entonces y hasta la fecha, el grupo denominado Amigos de la Ciudad  se dedicó a ayudar a la gente, a embellecer la ciudad, a motivar la cultura y a apoyar en la seguridad ciudadana, entre otras cosas. Sin embargo, todas sus acciones, poco a poco y con el accionar de los mismos ciudadanos, se fueron destruyendo y quedando en el recuerdo.
Un ejemplo de ello son los cilindros de cemento que fueron puestos en una de las avenidas más conflictivas de la ciudad (La Paz) y cuyo objetivo era evitar accidentes, las repisas que contenían libros gratis, que fueron colocadas en plazas y parques. Las paredes repintadas y mucho más. Todo fue destruido o robado y finalmente sacó a la luz que así como existen amigos,  hay también “enemigos de la ciudad”.
 “La situación de ser un enemigo de la ciudad es simplemente una actitud; no pasa por ser una institución, una persona específica o un cierto tipo de antisocial, es una cuestión que trata de educación, de valores y nociones que nos hacen respetar las leyes y buscar una buena convivencia entre todos”, explica Josip Bacotich, integrante de los Amigos de la Ciudad, quien hoy ve con tristeza cómo la obra de los voluntarios se fue destruyendo.
Para este grupo un enemigo de la ciudad es todo aquel que no respeta la norma o que pone una necesidad o prioridad personal por encima de lo colectivo. Por ejemplo, una persona que estaciona frente a un garaje por “cinco minutitos” o aquella que estaciona su vehículo en el parqueo de una clínica se hace merecedora de este calificativo.
“El problema viene posiblemente porque mucha gente no sabe que es un enemigo de la ciudad”, dice Bacotich a tiempo de contar que uno de los minivans que hace recorridos interprovinciales, casi atropella a un par de ciclistas, que estaban por la carretera, simplemente porque invadió carril en el afán de pasar a los vehículos que estaban delante de él.
“Entonces, si uno va por ahí conduciendo perfecto y hace todo de acuerdo a la norma y a la ley, pero aparece alguien irresponsable te choca y hasta puede matar hasta tu hijo”, afirma.

Cilindros desaparecidos
Hace siete meses atrás, después de varios conflictos y reclamos, centrados en los accidentes ocurridos en la avenida La Paz, los Amigos de la Ciudad decidieron hacer algo para evitar esto y pusieron en el medio de la avenida una serie de cilindros que evitarían que los vehículos invadan carril.
La medida fue bien recibida por muchos de los vecinos de la zona, aunque hubo también algunos que se opusieron a la iniciativa. Sin embargo, y pese a ello, la medida se instaló y finalmente tuvo buena aceptación, pero además, ayudó a reducir el porcentaje de accidentes en la zona.
“Lo de la avenida La Paz es triste, pues hemos visto que han desaparecido todos los cilindros que se colocaron para controlar el tráfico y aunque los primeros días los vecinos estaban muy indignados. A medida que fue pasando el tiempo como que se volvieron a acostumbrar a los autos en doble fila y demás. Todos los cilindros han desaparecido, aunque otros los vimos incluso en oficinas públicas reservando espacios para parqueo”, dice.
Bacotich cree que la medida tuvo buenos resultados y por ello, el municipio pudo haberse apropiado de la iniciativa y hacer algo mejor para ayudar a ordenar el tráfico en aquella zona. Sin embargo, esto no pasó y la avenida La Paz volvió a ser la vía peligrosa de siempre.

Los “arbolibros”   
robados y rotos
Unas pequeñas cajas acondicionadas que funcionaban como repisas colgadas en árboles y ubicadas en distintas plazas de la ciudad, constituyó también otra iniciativa de este grupo de activistas.  
Éstas traían dentro libros para todo aquel que quiera leer alguno de ellos. La actividad consistía en llevar uno y dejar otro. Pero esto fue también  destruido en poco tiempo.
Los Amigos de la Ciudad explican que eran en total nueve “arbolibros”, los que fueron colgados en los árboles del parque Bolívar, la plaza Luis de Fuentes, la plazuela Sucre y el parque de los Changuitos.

Repintado y ensuciado  
Otra de las acciones de este grupo fue realizada en varios puntos del municipio y en distintas ocasiones. Se trató del pintado de las paredes de la vía pública y de edificios patrimoniales, en el afán de embellecer a Tarija y darle una imagen positiva para el turismo.
Fines de semanas enteros se utilizaron para hacer esta tarea, pero lamentablemente, a los cinco o diez días de haber concluido, los grafitis y las publicidades volvieron a aparecer.
Para Bacotich, en esta acción en particular, era muy necesaria la participación del Gobierno Municipal con su brazo represor, pues así hubiera ayudado a mantener una ciudad limpia, sin grafitis, ni publicidades pegadas en la calle.
“Nosotros hemos hablado con Rodrigo Paz (Alcalde) y le hemos pedido que se cumpla la ordenanza 12/2012, que él la hizo cuando era presidente del Concejo Municipal; y es una ordenanza muy bien hecha con multas buenísimas que van contra el grafiti vandálico y los afiches publicitarios pegados en las calles”, explica.
Agrega que se trata de una ordenanza que establece multas altas de aproximadamente 5 mil UFV’s, algo así como 11 mil bolivianos, por cada denuncia recibida de este tipo. Sin embargo, hasta ahora no hay antecedente alguno de una multa cobrada por esta infracción.
“Nosotros nos dimos el trabajo de recolectar varios afiches, ir a la oficina de recaudaciones, hacer la denuncia y acompañar al inspector municipal a que presente la denuncia, pero hasta la actualidad no se ha cobrado la multa a ninguno de los que pegaron los afiches”, reprocha.
Así, suman los ejemplos de las acciones realizadas por los Amigos de la Ciudad y entre otra de las acciones destructivas de los “Enemigos de la ciudad” figura el robo de los letreros de los percheros para ropa de invierno en al menos tres puntos de la ciudad.
“Los enemigos de la ciudad resultan ser todas aquellas personas e instituciones que pudiendo hacer algo para ayudar a mejorar la ciudad no lo hacen o aquellas que simplemente pueden limitarse a cumplir con la norma y  hacer bien su trabajo y tampoco lo hacen”, subraya Bacotich.

El voluntariado de los Amigos de la Ciudad

Peligro en la avenida La Paz
Pese a haber logrado ordenar el tráfico vehicular en una de las zonas más conflictivas de la ciudad, los cilindros de cemento de la avenida La Paz, fueron retirados por los mismos ciudadanos y otras llevadas para reservar parqueos en las oficinas públicas

Letreros robados
Ni los letreros de los percheros con ropa de invierno se salvaron de los enemigos de la ciudad, que hasta eso se llevaron. Pese a aquello, la iniciativa sigue teniendo eco en los vecinos, que cada que hace frío, continúan sacando prendas para ayudar a la gente

Amigos de la Ciudad
La historia de los “Amigos de la Ciudad” no es reciente, pues se remonta a 1933 cuando ya existía este colectivo integrado por ciudadanos notables, también con la finalidad de impulsar acciones en beneficio de la ciudadanía. El 2016 se reactivó con fuerza el movimiento