Expositores evalúan la salud del libro en la Feria del Libro

Escrito por  CESAR CUEVAS/EL PAÍS EN Jul 02, 2017

Hoy finaliza la IX Feria del Libro en Tarija y ya se pueden ir haciendo algunas evaluaciones,

 tanto en el ámbito de la salud del libro físico como soporte de información y entretenimiento en la era digital, así como también a la realización del evento.

Para ello El País eN conversó con algunos de los más de 50 expositores que se hicieron presentes en la feria desde diverso puntos del país y el exterior, a fin de conocer cuáles son sus percepciones respecto a estos dos temas.

La vigencia del libro

Una de las preocupaciones de las editoriales en el mundo es que la gente pierda el hábito de lectura en papel ante las facilidades y sobreabundancia de contenido en la red virtual, pero al parecer la situación no es tan grave como se temía, al menos en el país de la región.

“Las personas están metidas en el teléfono, viendo información en las redes sociales y eso ha afectado un poco en la venta de libros, pues ahora se pueden adquirir en formato digital, pero pese a ello mucha gente sigue buscando los libros físicos”, indica Abel Gómez, del Centro de Literatura Cristiana (CLC), una librería internacional, con sede nacional en Santa Cruz, que vende libros religiosos y de crecimiento personal entre otras publicaciones.

Algo similar dice Henry Gamez, representante de la empresa paceña Litexa Boliviana, para quien el libro nunca va a morir, porque considera que tenerlo en casa es mucho mejor que bajarlo del internet. “Sí, ha habido un bajón de ventas en algunas áreas, pero nada que preocupe en realidad todavía”, reconoce.

A ello complementa Luis Caballero, representante de la librería Ciudad Libro de La Paz, quien cree que todo el fenómeno de internet y los libros en PDF puede ser contrarrestado por la educación. “Los padres y madres deben dar el ejemplo, teniendo siempre un libro en la mano para que a los niños y jóvenes los vean y les guste también leer”, recomienda.

 “A pesar de la cultura digital el libro físico tiene peso, porque  es un amigo que se puede consultar el día que se quiera y como se quiera, mientras que para el internet si o si se necesita una computadora o celular”, dice por su parte Robert Laura, representante de las editoriales alemanas Taschen y Ullmann además de la española Blume.

Luego el representante de la Librería Libros y Libros de Santa Cruz, Nelson Ulloa, destaca el hecho de que el libro se impone a la cultura digital, porque incluso muchas personas después de ver una película que adapta una obra literaria acuden pronto a buscar el libro. “La gente que lee en realidad siempre prefiere tener en físico el libro”, asegura.

Y para sintetizar todo, el paceño Hugo Cruz Aramayo, de la Editorial Lector, cuenta que él vende libros desde 1996 y pudo ver un bajón en la venta de libros cuando aparecieron las computadoras, pues la gente prefería comprar colecciones completas y enciclopedia en discos, que se agravó con el internet y los celulares después, pero que al cabo de algunos años de la llegada de cada uno de estas innovaciones tecnológicas resurgía el interés por el libro. 

“La gente busca por instinto el libro porque se siente más cómoda y sus ojos se sienten mejor, por mucho que sea más caro o difícil de llevar, y al hacer eso está protegiendo su salud”, afirma él.

Asimismo, el experimentado distribuidor recalcó la importancia de la educación a la hora de tratar con las tecnologías digitales, pues cree que no sólo se trata de tener los soportes informáticos sino de saber utilizarlos de forma prudente para sacarle provecho tanto al libro como al documento digital.

Con todo, los expositores coinciden en que efectivamente la cultura digital ha avanzado mucho pero no consideran en general, la salud del libro impreso esté en riesgo. Afirman que lo que pasa, es que más bien se adapta a los nuevos tiempos.

 

Faltó publicidad, dicen 

todos los expositores

El optimismo que los expositores mantienen respecto a la vigencia del libro, parece declinar un poco cuando tienen que hablar de la asistencia del público a la feria.

Por ejemplo Carmen Aguilar, distribuidora de libros jurídicos, que viene a Tarija por primera vez, percibe que la concurrencia ha estado baja, y lo atribuye a la falta de publicidad al evento por parte de los organizadores. “Faltaba ayuda y cooperación, creo que sólo había tres personas trabajando en todo”, lamenta ella.

Por otro lado Robert Laura se animó a calificar el éxito de la feria con un 6 en la escala de 1 a 10, atribuyéndolo principalmente a que la misma se esté realizando a finales de mes, que es cuando la población cuenta con menos recursos para gastar. Pero además, informó que se había acordado originalmente realizar la feria en mayo, pero luego se fue postergando. “Eso es algo un poquito delicado en lo que no quisiera extenderme pero si quejarme un poco”, comentó el representante de editoriales extranjeras.

Por otro lado Hugo Cruz, también reconoció que la feria ha estado muy pobre pero destacó la visita de los escolares cada día, aunque sigue esperando que otros sectores de la población visiten también la feria.

A pesar de ello, cada uno de los entrevistados espera que la situación cambie en el último día de feria. “Invitamos a la gente que pasen por aquí porque somos muchos que venimos de fuera y quizá hayan libros que no se puedan encontrar el resto del año”, apremió Henry Gamez.

Algo similar sostiene Sandra Jiménez, que expone la  saga “Benjamín” de la escritora cruceña María Sarah Mansilla, dirigida principalmente al público infantil, quien espera que el público de todas edades conozca los bestsellers de la autora nacional.