Tiendas de ropa usada toman centro de la ciudad sin control

Escrito por  ROBERTO PATIÑO/EL PAÍS EN Mar 17, 2018

La proliferación de tiendas de ropa usada americana en el centro comercial de la ciudad provoca una competencia desigual con las que ofertan indumentaria nueva, nacional o importada, además poseen Licencia de Funcionamiento otorgada por el Municipio y el Número de Identificación Tributaria (NIT) de Impuestos Nacionales, que especifica “no emite factura”.


Como cualquier tienda, muestran las prendas de vestir en escaparates y colgadores, además de maniquíes instalados fuera de la puerta, con la única diferencia que en el muro tienen letreros de colores vistosos que señalan que blusas o camisas están a la venta a 10, 20 o 30 bolivianos.

El negocio
Por ejemplo la Boutique Male, que se encuentra sobre la calle La Madrid, tiene letrero de fondo amarillo con la inscripción “Blusitas y Camisas a 10 – 10”, en el interior también hay ropa para varones, por ejemplo chamarras a 60, 80 bolivianos y en un lugar visible de la pared se encuentran colocados el permiso de funcionamiento y el NIT.
Otra, recientemente abierta, que funciona en ambientes que fueron del Estudio Fotográfico de Gustavo Lanza y que aún conserva el letrero, no es muy diferente a la otra, y un letrero de color verde vistoso que indicaba “Liquidación solo por hoy todo a 10 Bs”.
La propietaria de la boutique que oferta ropa americana Miel y Limón, Daniela Segovia, sostuvo que eligió este negocio por la economía, ya que en Tarija no hay trabajo y que los precios hacen que esa ropa esté al alcance de la gente, la prenda que quiera.
Aseguró que tiene la Licencia de Funcionamiento, paga impuestos, aunque no da facturas porque se encuentra en el régimen simplificado, admitió que el alquiler es alto, unos 3.400 bolivianos al mes por una tienda grande y en buena ubicación. Los fardos de esa ropa los compra en Oruro.
Por su parte, La responsable de la Boutique Rossi, Grecia Iraola, que oferta ropa nueva nacional e importada protestó porque esas nuevas tiendas que se abren con ropa barata las perjudica bastante, por ejemplo una blusa la vende a 70 bolivianos, mientras que en estas tiendas de ropa usada americana cuesta 30 o 15 bolivianos, según el estado en que se encuentre.
“Empezaron a parecer alrededor del centro de la ciudad como una tienda más que se abre, es una ropa que ingresa a la ciudad y que no es legal”, protestó.
La propietaria de la tienda de ropa deportiva Clotilde, Karen Ochoa, que otorga facturas, exigió que esa clase de ventas también otorgue este documento. “Las ventas bajan, a nosotros nos controlan, es un perjuicio, debería haber un control para ellos también”, apuntó.
La responsable de la Boutique Zona Rosa –que no quiso identificarse- adelantó que tiene pensado cerrar el negocio porque con la ropa americana sus ventas bajaron considerablemente, están por todas partes, que ofrecen de todo, desde ropa de niños hasta ropa interior.
Los alquileres son carísimos por el centro, -dijo- están a 500 dólares, trae ropa de Colombia, que debe legalizarla para ingresarla al país, pagar derecho de importación a la Aduana, mientras que esa ropa es ilegal, no facturan y que tampoco pagan impuestos.
Al respecto, el analista económico Carlos Paz Ide subrayó que todo comercio informal afecta de manera negativa al comercio formal, se supone que hay ciertas reglas que toda persona debe cumplir cuando quiere establecer un negocio, primero se debe tener una Licencia de Funcionamiento de la Alcaldía y para ello debe presentar ciertos documentos.
Para comida, bebidas, ropa, lo que fuera, dependiendo del tamaño del negocio, uno puede pertenecer en la parte impositiva ya sea al régimen simplificado cumpliendo ciertos requisitos como la cantidad de dinero invertido que es hasta cierto monto, y pues uno puede pertenecer al régimen simplificado y no tiene que dar factura, y no me parece mal, dijo Paz.
Esos son los pasos legales que uno tiene que cumplir para que pueda competir en las mismas condiciones que el resto, en el caso de la venta de ropa usada en tiendas, lo cual no es un secreto, es una verdad que todo el mundo sabe y que realmente uno no entiende cómo las autoridades dejan pasar esto, es el creciente negocio del comercio informal.

La ropa usada, un efecto de la pobreza

“Lo que nos parece injusto es que haya otros sectores saquen provecho de una falta de control de la autoridad, que permiten que en el negocio encontremos tiendas en pleno centro donde venden ropa a 10 bolivianos cuando a un productor de camisas le cuesta 10 bolivianos quizá solo su mano de obra, ¿cómo puede competir el productor formal con el productor informal?, cuestionó Carlos Paz Ide.
Subrayó que este fenómeno es parte de la pobreza, de que en Bolivia se vive en un país económicamente pobre, se atraviesa por una crisis en la que a una familia que no le alcanza los ingresos de su trabajo tiene que buscarse otras maneras.