La familia que vive en la extrema pobreza y de la cual se informó hace un par de semanas mejoró en algo sus condiciones de vida gracias a la ayuda brindada por corazones generosos; sin embargo el dolor y dificultades siguen presentes en su hogar porque Pascuala, la madre que estaba en gestación, perdió a su noveno hijo y ahora se encuentra delicada por las complicaciones en su embarazo.

Es casi el mediodía y los niños están descalzos, no por el calor o por gusto, sino porque no tienen qué ponerse; y las viejas ollas para la comida, están aún vacías, sin ningún alimento o ingrediente para cocinar, pero además la leña no ha sido encendida, pues al parecer no hay nada para alimentar a la familia.

Según la Fundación Jubileo, después de haberse erradicado la pobreza extrema en el área urbana de Tarija, año 2012, ésta volvió a crecer y ya suma 4,1 por ciento tres años después. Se advierte falta de inversión en políticas de desarrollo.