La Trevi, la 348 y algunos presentadores de televisión @Charly_10

La Trevi, la 348 y algunos presentadores de televisión

Escrito por  Miguel V. de Torres Nov 10, 2014

La Trevi casi no canta y encaja las coreografías con esfuerzo, pero habla y se mueve como nadie en el escenario, gloriosa diría el chiste fácil, dueña total, espectáculo en vena. La Trevi saca los colores y las carcajadas, hace bailar y hace llorar. “A veces una canción de la Trevi te manda al piso y otra canción de la Trevi te levanta” bromeaba ella misma. Porque de eso van sus conciertos y su ajetreada vida vivida a tope a veces desde arriba y a veces desde abajo. 

Las 30.000 personas (no hay dato oficial de aforo facilitado por la organización) que se concentraron el sábado en la platea del campo ferial se entregaron a un espectáculo de esos que llegan cada muchos años a la capital tarijeña, y a la Trevi la llevábamos años esperando luego del intento “frustrado” de 2011. Las 30.000 personas dan fe: Sirve más un concierto de la Trevi que mil capacitaciones de la Ley 348 con mil funcionarios pagados intentando explicar a la mujer porque debe quererse mucho y dejarse de pendejadas, que en el idioma de la Trevi son esas cosas que se dice que se hacen por amor y en realidad se hacen por estupidez, o masoquismo, y de eso, la Trevi sabe de lo que habla. Y por eso, por la seguridad que transmite, por la verdad que se muestra en el escenario y por la vitalidad a raudales es por lo que su público se entrega a la causa, vestida de azúcar, con zapatos rotos o con el pelo suelto y seguramente, también por eso, es por lo que algunos que no sabían a donde iban, la critican. Si de algo habla la Trevi es de la falsa moral.

La Trevi sube y baja entre cambio y cambio de ropa, al menos siete veces y el espectáculo va subiendo mientras la corista principal se convierte en alguien de la familia, los bailarines hacen virguerías y lucen abdominales. La Trevi se crece, se lanza y sube a una fan a cantar con ella. ¿Nombre? Pamela Andrade, “toma, como de película de terror en vivo”, pero para esos están las artistas y los recuerdos quedan en las hemerotecas, el reportorio es amplio y angosto, para buenas cataduras y mejores corazones y a lo que la emoción llegue al clímax la Trevi dice que se va, y se va mientras su público la mira y la aplaude, y mientras la aplaude y la mira se da la vuelta y se encamina hacia el micro, pensando en lo que ha dicho, en lo que ha vivido y en lo que uno puede hacer. La multitud en columna guarda más silencio de salida que de entrada. Ayer contamos otras dos mujeres muertas en Bolivia. Ya basta.