Brasil y la “obra del siglo”

Feb 04, 2016

La proyectada construcción del Corredor Ferroviario Bioceánico Central (CFBC) que pasaría por territorio boliviano para unir el puerto de Santos (Brasil) en el océano Atlántico, y el de Ilo o Matarani (Perú), en el Pacífico, recibió este martes un trascendental respaldo de la presidenta brasileña Dilma Roussef, luego de una reunión con su colega Evo Morales en Brasilia.
Durante el encuentro, en el que Roussef destacó el desafío del presidente Morales de convertir a Bolivia en el centro energético de Suramérica con la ampliación del potencial exportador de energía eléctrica, también se sentó las bases para la firma de un nuevo acuerdo bilateral que ampliará la venta de gas natural al Brasil hasta el 2039.
Además, según el ministro boliviano de Hidrocarburos,  Luis Alberto Sánchez, el nuevo contrato incluirá la exportación al Brasil de Gas Licuado de Petróleo (GLP), Gas Natural Licuado (GNL) y fertilizantes, urea y amoniaco, lo que a todas luces es una muy buena noticia.
“Definimos que se hará una evaluación económica y financiera del proyecto para un corredor ferroviario bioceánico que complementaría el ferrocarril transcontinental”, que Brasil acordó desarrollar en cooperación con Perú y con financiación china, declaró Rousseff, citada por Efe.
Luego de su reunión, ambos presidentes ofrecieron una conferencia de prensa en la que anunciaron el inicio del trabajo técnico en cada uno de los acuerdos en áreas como hidrocarburos, infraestructura férrea, agricultura, salud, seguridad alimentaria, recursos hídricos y lucha contra el narcotráfico.
En este sentido, entre el 22 y el 26 de febrero equipos técnicos de ambos países analizarán en La Paz las posibilidades de encarar un estudio financiero, económico de viabilidad y de facilitación de lo que representará para la región el tren bioceánico.
El apoyo brasileño al proyecto férreo boliviano se suma a la decisión del gobierno peruano de licitar los estudios de prefactibilidad de puertos con miras al tren bioceánico que durante su visita a La Paz –a mediados de enero pasado– el viceministro alemán de Transporte, Construcción y Desarrollo Urbano, Rainer Bomba, denominó “la obra del siglo”.
Es tal la importancia que le otorga Alemania al CFBC que Bomba propuso al gobierno boliviano que su país financiaría la construcción de línea férrea que afianzará una gran integración continental al unir el océano Atlántico con el Pacífico atravesando territorio boliviano.
Entre las ventajas que ofrece a los inversionistas el tren bioceánico es que su trazado tiene una extensión 3.750 kilómetros y su construcción tendría un costo de 7.500 millones de dólares, respecto del proyecto peruano que recorrería 5.300 kilómetros entre ambos océanos y necesitaría una inversión de 10.000 millones de dólares.
Además, el tramo proyectado por el Perú  cruza la Amazonia, es más caro y enfrenta problemas ambientales; mientras que el propuesto por Bolivia es más barato, menos largo, tiene resueltos los temas ambientales y no sólo beneficiará a Brasil, Perú y Bolivia, sino a Uruguay, Paraguay y Argentina a través de la hidrovía Paraguay-Paraná.
En ese contexto, la decisión de Brasil –a la par de participar del proyecto peruano del ferrocarril transcontinental que no pasará por territorio boliviano– de asumir el compromiso de evaluar económica y financiera el proyecto CFBC que plantea Bolivia, es de trascendental importancia, ya que la obra convertiría a nuestro país en el eje del comercio regional y de las exportaciones hacia los mercados del Asia.
Ahora bien, quedó en claro que el tren bioceánico es tan importante como la ejecución del ferrocarril transcontinental que impulsa el Perú, pero con la ventaja de que reducirá los costos y tiempos de exportación en la región y hacia los mercados de ultramar.
Además, tendrá para Suramérica un impacto económico equivalente al que tiene hoy el Canal de Panamá y se traducirá en incrementar exponencialmente las capacidades de exportación de los países de la región frente a otras regiones del mundo.
Por ello, el apoyo de Brasil al tren bioceánico que propone Bolivia es trascedente para hacer realidad “la obra del siglo”.