Andrés Soliz mira atentamente a Álvaro García Linera Andrés Soliz mira atentamente a Álvaro García Linera

La injerencia brasilera provocó la salida de Soliz

Escrito por  El País Sep 09, 2016

El vicepresidente Álvaro García Linera congeló sin consultarle la resolución que recuperaba el control de las refinerías de manos de Petrobras. Después se orquestó una campaña para opacar la labor del periodista en ese campo

Andrés Soliz Rada nunca tuvo dudas en qué lado del tablero estaba y a pocos extrañó verlo entre los titulares una vez que Evo Morales formó gobierno en 2006. Él lo explicó en una amplia entrevista publicada en El País en octubre de 2014.

“Sin caer en maniqueísmos, estimo que el país está dividido en posiciones nacionales y antinacionales. En ese sentido, el gobierno de Evo Morales, pese a vacilaciones y contradicciones, ha nacido y permanece en el campo nacional, lo que hizo que aceptáramos formar parte de su primer gabinete, que firmó el histórico decreto de la tercera Nacionalización de los Hidrocarburos” señaló. Sin embargo, su experiencia en el gabinete duró poco, apenas ocho meses y medio que tuvo su momento álgido el 1 de mayo y su momento crítico a mediados de septiembre.

“No se me consultaba la designación de mis colaboradores inmediatos. No se coordinaba conmigo decisiones que correspondían a mi área de trabajo”

“El gabinete, en los primeros ocho meses y 15 días en los que estuve presente, era muy heterogéneo. Había gente de varias ONG, indigenistas y simpatizantes de la guerrilla, además de un grupo palaciego disgustado con mi designación, ya que aspiraba a que uno de ellos ocupara mi cargo.  Hubo que enfrentar, en consecuencia, además de los ataques externos, fuertes trabas internas. No se me consultaba la designación de mis colaboradores inmediatos. No se coordinaba conmigo decisiones que correspondían a mi área de trabajo, lo que influyó para que mi relación personal con Evo no fuera la deseable”.

El adiós

El día de la crisis, el presidente Evo Morales se encontraba en una escala en Cuba antes de hacer su primera comparecencia en la sede de la ONU en Nueva York.

“Al pretender aplicar el Decreto de Nacionalización en las refinerías en manos de Petrobrás, a fin de que YPFB asumiera la comercialización de los productos refinados, el Vicepresidente Álvaro García Linera recibió la queja del asesor de Lula, Marco Aurelio García. Álvaro informó a los medios de comunicación que la Resolución Ministerial dictada por mi despacho había sido congelada. Como esa decisión tampoco fue consultada con mi persona, renuncié a mi cargo” señalaba en la mencionada entrevista con la sencillez que lo caracterizaba.

Detrás del manejo de la refinerías se encontraba además un negocio de varios millones con la reutilización de deshechos de la que el Estado no percibía nada; pero la claudicación ante el poder “subimperial” de Brasil no fue más que la gota que colmó el vaso. Las relaciones ya estaban deterioradas desde antes.

“Mis diferencias con  Evo, en la mayoría de los casos, se referían al ritmo para ejecutar la nacionalización. No hubo discrepancias de fondo. Por ejemplo, yo reclamé la pronta instalación de la planta separadora de líquidos en el Chaco tarijeño, la  que se construyó ocho años más tarde. Acabamos por re comprar las refinerías a Petrobrás, pero eso tardó también varios años”.

La renegociación de contratos con las empresas como prestadoras de servicio para aplicar el decreto de nacionalización era un consenso amplio; sin embargo la aplicación de las auditorías de la capitalización también eran motivo de discrepancias.

García Linera no dudó en aceptar la renuncia, pero antes, se calzó el poncho rojo y fusil en mano se fue a Achacachi y acaparó los titulares del día siguiente. Una especie de operación borrado se puso en marcha. Es incluso difícil encontrar en la hemeroteca el video del 1 de mayo en San Alberto con Soliz Rada al lado de Evo Morales.

En el acto en el que Álvaro García Linera tomaba posesión de Carlos Villegas como sucesor de Soliz Rada en Hidrocarburos, el vicepresidente hizo esfuerzos por asegurar que "el proceso de nacionalización sigue en marcha, nada logrará detenerlo" y justificar la espantada a la toma del control del negocio de los líquidos. “Se cierra un círculo de acero de gente comprometida con la nacionalización”, aseguraba, como si Soliz Rada no lo hubiera sido.

Transparencia, el asunto pendiente

Para Andrés Soliz Rada, tan importante en el Decreto era la nacionalización como haber dotado a YPFB de un status de empresa principal de la economía boliviana. Sus críticas al manejo posterior no se hicieron esperar.

“La información que llega a la ciudadanía es insuficiente y no pocas veces contradictoria. Falta transparencia en la gestión de las grandes obras que han comenzado a ejecutarse. Las obras encargadas por el Estado deberían estar sujetas a los procesos de licitación que exigen las leyes”.

Análisis

Soliz y lo

positivo del

Gobierno

de Evo

“Lo más valioso del Gobierno de Evo es la inclusión social del pueblo indo mestizo, la que completó avances significativos logrados por el MNR con la Reforma Agraria y el Voto Universal, y por CONDEPA, que consiguió que por primera vez en nuestra historia una mujer de pollera, Remedios Loza Alvarado, llegue al Parlamento, sea candidata presidencial y jefa de un partido político.

El otro gran acierto de Evo reside en haber impulsado proyectos estratégicos que los capitales privados no estaban dispuestos a ejecutar. Es el caso de la petroquímica, por ejemplo, al que se suma el anuncio de avanzar en la instalación de un reactor nuclear. Lo anterior ha requerido, como condición previa, rescatar al Banco Central de manos de Fondo Monetario Internacional (FMI), que impedía que nuestras reservas internacionales sean usadas para desarrollar al país.

No menos importante ha sido su capacidad para derrotar a la Nación Camba, que postulaba el separatismo, así como al ultra indigenismo de las ONG, que pretendía disgregarnos en 36 inexistentes naciones”.

Análisis

Soliz y lo

negativo del

Gobierno

de Evo

“El Gobierno tarda demasiado tiempo en advertir sus errores. Eso aconteció, por ejemplo, en la primera gestión de Evo (2006-2009), cuando se adoptaron posiciones conciliadoras con Chile. Estaban basadas en una relación bilateral que sólo nos traía perjuicios.

Hubo también errores garrafales en la negociación con Jindal, a la que se ejecutaron boletas de garantía sabiendo que habíamos incumplido el compromiso de proveer gas para la siderurgia del Mutún. Ahora tenemos que pagar millonarias indemnizaciones por ese desacierto. No existe una política minera que enfrente el saqueo de las transnacionales en ese sector fundamental de la economía.

No se tiene la humildad de reconocer debilidades estructurales del país, que nos impiden detener la avalancha de autos contrabandeados con la complicidad del régimen chileno, así como la internación de ropa usada que mata a la industria nacional.

Felizmente, el indigenismo a ultranza ha sido detenido, aunque existen resabios de enfrentamientos entre pueblos, comunidades, alcaldías, cantones, cooperativas y núcleos interculturales”.