Sánchez, el ministro de turno, junto a García Linera, el decisor del sector hidrocarburos. YPFB no publica datos y se encierra en sí misma... Sánchez, el ministro de turno, junto a García Linera, el decisor del sector hidrocarburos. YPFB no publica datos y se encierra en sí misma...

Las cifras gloriosas de Sánchez

Abr 16, 2017

Se ha vuelto costumbre, desde hace ya varios años, que en fechas cívicas el gobierno central exhiba voluptuosas y triunfantes cifras económicas, comparando los oscuros tiempos neoliberales con la pujante era del Estado Plurinacional bajo el “Nuevo Modelo Económico, Social, Comunitario y Productivo” (así denominado por el ministro de Economía del régimen).

Aprovechando el Bicentenario del departamento de Tarija, el ministro de Hidrocarburos, tarijeño él, ha vuelto a sacar su artillería de cifras.
 El viernes, en vísperas de la celebración del bicentenario de la independentista Batalla de La Tablada, Luis Alberto Sánchez informaba que el Gobierno nacional multiplicó más de 500 veces la inversión pública en el departamento de Tarija y ahora garantiza 4.000 millones de dólares más (hasta el 2022) para consolidar la región como polo de desarrollo.
 Siguiendo el libreto mencionado arriba –ya un clásico- y aprovechando una entrevista con el canal estatal Bolivia TV, Sánchez refirió que la inversión pública entre 1994 y 2005, antes de la administración del presidente Evo Morales, fue de apenas 545 millones de dólares, mientras que “del 2006 al 2014 se ha multiplicado 500 veces, porque la inversión pública ha sido de más de 2.500 millones de dólares” (aquí parece haber un problemita aritmético).
Según el ministro, entre 2006 y 2016 las inversiones  en el sector de hidrocarburos llegaron a unos 3.500 millones de dólares, y siguió con las comparaciones: Tarija tenía en 2005 ingresos por regalías, impuestos y renta petrolera de 100 millones de dólares, mientras que en los últimos 11 años ha recibido más de 4.400 millones de dólares. “Son 200 años de vida, pero son 11 años de gloria” para Tarija, enfatizó Sánchez.
 Es pertinente dilucidar si las cosas son como las exponen las autoridades, aún siendo tarijeñas.
Para fines de registro histórico, la inversión en hidrocarburos antes de 1997 (cuando se selló la “capitalización” de YPFB al final del primer gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada), le correspondió a la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), cuyos esfuerzos exploratorios desembocaron en el descubrimiento de los campos San Alberto y San Antonio, ambos en Tarija, cuya producción fue entregada a cambio de casi nada a Petrobras y Repsol YPF precisamente el año 1997.
Sobre esto nunca hablaron autoridades del sector del actual gobierno, pese a que las auditorías petroleras ejecutadas por mandato del decreto de nacionalización de 1 de mayo de 2006, así lo confirmaron.
Hecha la necesaria precisión, que le cercenó a Tarija regalías petroleras por la producción de esos megacampos entre 1999 y 2006 (mayo), por montos que fácilmente pueden superar los 1.000 millones de dólares (los clasificaron como campos nuevos a favor de las transnacionales, liquidando sólo el 18% de su valor a favor del Estado), intentemos ahora adivinar dónde y para qué se invirtieron esos 3.500 millones de dólares que señala Sánchez.
La Planta Separadora del Chaco, cifrada el 2006 en 450 millones de dólares, pasó a costar más de 650 millones de dólares (un incremento del costo nunca explicado) y entró en funcionamiento el pasado 2015. A Tarija no le corresponde ni un sólo centavo de la producción de esa planta. La posibilidad de una sociedad industrial entre el Estado central y el Departamento se ha quedado en discursos simplemente.
La Termoeléctrica del Sur (menos de 300 millones de dólares), una inversión en el sector energía, no reporta utilidades a Tarija, aunque sí consume gas a precio subsidiado por los tarijeños. Nos genera pérdidas.
La inversión en la Planta de Propileno - Polipropileno es casi nula (recién se contratará a la empresa adjudicataria de su construcción) y, mientras no se consolide una sociedad en este emprendimiento, a Tarija tampoco le corresponderá un sólo centavo de beneficio.
Si restamos 650 y 300 a los 3.500 millones, queda un saldo de $us.2.550 millones supuestamente invertidos en el sector en la década pasada. ¿En qué?
Aparte de la presentación de cifras grandes globales, hasta la fecha Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), no ha publicado el detalle de los costos recuperables, que son los gastos e inversiones efectuadas en el sector mediante los operadores (Petrobras, Repsol, BG, etc.). Esa información debe ser publicada semestralmente por mandato de ley, pero se incumple sistemáticamente.
En suma, no conocemos los bolivianos en qué se invirtió, si es que realmente se invirtió. Sabemos, eso sí, que los megacampos en producción desde 1999 están en franca declinación y no existen descubrimientos en Tarija de nuevas reservas.
Tampoco informa el ministro cuánto de esos supuestos 3.500 millones de dólares corresponden a las leyes de incentivos a las petroleras transancionales. No existe hasta ahora una rendición de cuentas sobre el uso y la utilidad de esos incentivos ni su efecto en la renta petrolera de Bolivia.
Mientras las cifras no vayan acompañadas de informes profesionales, completos, transparentes, son sólo eso: cifras, pero cifras huecas.
La realidad tarijeña, la de los bolsillos de la gente que vive, se esfuerza, sufre, se alegra y trabaja en el chaco, los valles y la zona alta del departamento autónomo, es la única que vale frente a la danza de gloriosos números del ministro Sánchez que, antes que alegrar o generar expectativa, parecen indignar.  
Pero vale añadir algo más para que las autoridades del sector Comunicación evalúen con detalle: eso de “polos de desarrollo” no deja de ser un cliché gastado con tufo neoliberal. Suena al gonista “anillo energético” y frases similares con las que se adornaba la intención de vaciamiento energético nacional de la mano de Pacific LNG.
Es época de sinceramientos si se quiere avanzar.

LEA TAMBIÉN:

¿En qué se invirtieron 12.620 millones de dólares?

Desmienten mitos de inversión extranjera en hidrocarburos

Auditorías petroleras: tarea pendiente de una nacionalización en curso