Bolivia y la expansión del “subimperialismo” brasileño

Escrito por  Nov 01, 2010

Plataformaenergetica.org/La Paz.-
El desarrollo y expansión de los sectores dominantes del capitalismo brasileño se sustenta en una proporción creciente en la explotación de las fuentes de energía, las riquezas naturales, el excedente económico y la mano de obra de los países circundantes, aseguró hoy en La Paz el profesor de la Universidad Federal de Río Grande do Sul, Mathias Luce.

Durante su participación en el seminario “Socialismo del Siglo XXI, capitalismo por otros medios”, organizado por el Foro Boliviano de Medio Ambiente y Desarrollo (FOBOMADE), el profesor Luce explicó las características de lo que denomina como “subimperialismo brasileño” y su creciente relación con países vecinos, como Bolivia.
Ante más de medio centenar de representantes de organizaciones sociales, ambientalistas y de desarrollo, el especialista brasileño mostró el rol que, a su juicio, estaría cumpliendo el Brasil en la consolidación de un modelo de desarrollo que estaría orientado básicamente a favorecer los intereses económicos y políticos de las grandes multinacionales que operan en la región.
En su exposición, Luce pasó revista a la relación de las grandes corporaciones brasileñas con los sectores económicos más dinámicos y estratégicos de Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Perú y Ecuador, tema ya desarrollado en su obra “La expansión del subimperialismo brasileño.
En este documento, el profesor Luce señala textualmente lo siguiente sobre la relación existente entre el “subimperialismo brasileño” con Bolivia:
“Bolivia es el caso más emblemático que traduce el subimperialismo brasileño en su actual fase. A lo largo de 10 años que se han pasado entre la creación de Petrobras Bolivia S.A. y el decreto de nacionalización de los hidrocarburos del gobierno de Evo Morales, la compañía brasileña se afirmó en la condición de mayor empresa en actividad en el país. Un factor decisivo ha sido que Petrobras logró conquistar una ventaja sustancial sobre las petroleras competidoras. Gracias a informaciones privilegiadas fornecidas por ex funcionarios de YPFB, reclutados por Petrobras, esta arrebató los contratos de exploración de los dos mayores campos de gas del país – San Alberto y San Antonio. Enseguida, en 1999, compró las refinerías bolivianas de Santa Cruz y Cochabamba, en sociedad con la argentina Pecom”. “Cuando Evo llegó a la presidencia, Petrobras detenía el 45,9% de las reservas probadas y probables de gas y el 39,5% de las reservas de petróleo, además de controlar las etapas de toda la cadena de hidrocarburos (prospección, explotación, refino, distribución y comercialización). En la actividad de refino, la empresa controlaba 100%, como propietaria integral de las dos refinerías, después de haber incorporado a Pecom”.
“Hasta 2006, Petrobras exportó gas boliviano a Brasil a precios bastante inferiores a los de mercado. Los suministros de gas boliviano abastecieron las necesidades energéticas de la burguesía industrial de Sao Pablo, que aumentó sus ganancias reduciendo sus costos de producción con tarifas ampliamente ventajosas, mientras Petrobras pagó royalties bajos en la cifra del 20%”.
“Durante la crisis interna instalada por ocasión de la Guerra del Gas, un comunicado del embajador brasileño en Bolivia dejó claro como la soberanía de los bolivianos es esgrimida por la codicia de las multinacionales, incluso Petrobras:
“A dificuldade em transformar em realidade o anseio de grande parte da população boliviana pela industrialização do gás natural reside, justamente, na incompatibilidade entre a execução dos projetos GTL e petroquímicos – que requerem investimentos significativos - e as outras três principais reivindicações dos movimentos populares que derrubaram o Presidente Sánchez de Lozada: evitar a exportação de gás, aumentar a carga impositiva sobre as empresas de hidrocarbonetos e levar a cabo alguma medida de nacionalização dos hidrocarbonetos. A perspectiva da reforma da Lei de Hidrocarbonetos e da realização do referendo vinculante sobre o destino do gás, cujos resultados são imprevisíveis, afastam, no momento, qualquer decisão de investimento”.
“El alerta sobre la inestabilidad en el marco jurídico del país, dirigido a Petrobras, evidencia como la política de integración regional sostenida por el Estado brasileño busca mantener la ley del intercambio desigual, para beneficio de las corporaciones del capitalismo subimperialista. Sin la obtención de ganancias extraordinarias, cesará la disposición para hacer inversiones”.
“El desenlace resultante de esta historia reciente es conocido. Aunque las medidas tomadas después del decreto de 2006 hayan mejorado la participación del Estado boliviano en la renta proveniente de los hidrocarburos, todavía no ha ocurrido nacionalización efectiva del sector. Petrobras, junto a otras compañías multinacionales, prosigue acumulando altas tasas de ganancia, pagando por el gas un precio aún inferior a lo que sería justo”.
“Un otro terreno donde se expresan las relaciones hegemónicas del capitalismo brasileño en Bolivia es el proyecto de la hidrovía del Río Madeira. Este río caudaloso, que une aguas brasileñas y bolivianas en la bacía amazónica, figura en plan logístico de IIRSA como alternativa de transporte de los productos industriales de Zona Franca de Manaus y del agro negocio del Centro-Oeste brasileño, proporcionando un acceso facilitado para las autopistas bolivianas que siguen en dirección al Pacífico. El proyecto de la hidrovía depende de la construcción de cuatro usinas hidroeléctricas, que articuladas a exclusas permitirían la navegabilidad del Madeira por grandes embarcaciones de carga”.
“Sin contar con la aprobación de los bolivianos, el gobierno brasileño concedió la licencia para la construcción de dos usinas en el estado de Rondonia, con graves impactos estimados sobre el ecosistema del río, del cual dependen miles de ribeiinhos en Brasil y en la parte boliviana del Madeira. En consonancia con la presión del movimiento popular en contra de este proyecto, Evo formalizó en el Parlamento Amazónico una moción de rechazo a las usinas del río Madeira”.
“No podríamos finalizar esa reflexión sobre el subimperialismo en Bolivia sin mencionar sus implicaciones para la cuestión agraria. Es un hecho conocido que existen cerca de 200 mil brasileños en tierras bolivianas (los brasivianos). Sin embargo, de ese contingente, apenas 100 familias de grandes terratenientes brasileños controlan 32% de la producción boliviana de soja y 35% de las exportaciones del mismo producto”.
“Esos intereses, incrustados principalmente en el departamento de Santa Cruz, respaldan el gobernador de la provincia que lidera la sedición reaccionaria de la Media Luna. Los latifundistas brasileños ya han contado con declaraciones de apoyo de Brasilia, que condicionó un préstamo del BNDES al gobierno boliviano a que permanezcan intocadas las propiedades de aquellos terratenientes cuando se implemente el proyecto de reforma agraria previsto en la nueva constitución”.