Santiago, el guerrero del caballo blanco venerado en Tarija

Escrito por  Redacción central/El País eN Feb 24, 2018

“Se apareció Santiago sobre un fuerte y hermoso caballo blanco. A su vista se animaron briosos los cristianos y se amedrentaron tanto los infieles que, cobardes, volvieron las espaldas, huyendo desordenados, dejando el campo lleno de cadáveres moros y corriendo arroyos de su sangre que, se dice, llegaron hasta el río Ebro, que dista de aquel sitio dos leguas”.

Relatos como éste, atribuido al historiador de principios del siglo XIX José González de Tejada, cuentan la primera aparición de este santo en España.
Pero también en Bolivia muchas poblaciones lo veneran, incluida Tarija.
En Cochabamba, se preparan entradas folklóricas en la zona de El Paso (Quillacollo) y el municipio de Anzaldo, además de diferentes festejos en otros lugares como Tarata. También lo veneran en La Paz puntualmente en Guaqui.
Milagroso y temido a la vez, “El Tata” –como le llaman en Cochabamba y La Paz- tiene un sinfín de devotos que comienzan con las novenas (rezos del rosario, nueve días antes de la fecha) para continuar con la velada, un día antes de la fiesta, misas y procesión.

La veneración en Tarija
Cuenta la tradición que Santiago era una fiesta de lustre, caracterizada por hermosos caballos y el lujo de sus ensillados, todos estaban chapeados en plata fina. El coraje de sus jinetes y las fuertes apuestas en sus carreras daban solemnidad a la celebración que se festeja cada 25 de julio.
Santiago fue un apóstol peregrino y guerrero que llegó a Tarija y su nombre dio origen a una fiesta tradicional en la tierra chapaca, “La fiesta de San Santiago”. El obispo de la diócesis Javier del Río Sendino dijo que existen dos imágenes de este apóstol, una de peregrino pero la que más se difunde es la imagen de un santo guerrero que condujo al pueblo ibérico en contra de las naciones islámicas. “Es por eso que en algunas ocasiones se representa a este santo montado sobre un caballo con la armadura de un caballero medieval, y con la lanza o la espada en una imagen de guerrero.
“En los pueblos del sur de España y parte de los países bajos se considera también que una vez finalizada la cruzada en contra del pueblo islámico, éste dejó las armas para convertirse en un mensajero de paz”, explicó Sendino.
Asimismo, relató que Santiago era peregrino, pero en las guerras contra el islam, los españoles al encontrar su tumba, lo tomaron como un santo guerrero, imagen que se difunde actualmente.
Según la tradición, Santiago estuvo en España montado sobre un caballo blanco cuando ayudó en la definición de la batalla contra los moros, un 25 de julio del año 44. Santiago ahora es conocido como el mayor, hijo de Zebedeo y hermano de San Juan Evangelista.
En el departamento de Tarija, también se lo recuerda y se festeja al Santo Patrono en comunidades como La Victoria, San Andrés, Tolomosa, San Mateo, Sella y poblaciones como Bermejo, Padcaya, San Lorenzo y otras, que recuerdan al santo con fiestas y juegos populares.
Cuenta la historia que la imagen más antigua es la existente en la iglesia de Juntas (provincia Avilés). Esta llegó a mediados del siglo XVIII cuando llegó a esta zona la familia Íñiguez, procedente de Monteagudo (Chuquisaca).
Los recién llegados traían consigo la imagen del apóstol Santiago, la devoción al santo fue trasmitida luego a los pobladores.
A fines del año 1792 se termina la construcción de la capilla de Juntas, para entonces, anualmente se realizaban las vísperas y la festividad del Patrono Santiago en el Valle de la Concepción; por ello los pobladores habían labrado la tradición de trasladar en romería su imagen al pueblo de Concepción, capital del municipio de Uriondo.
Con su llegada, se iniciaban las vísperas y para el efecto se preparaban diferentes actos. Los campesinos asumieron la costumbre de acompañar a Santiago por las calles, mientras otros hacían destrezas sobre sus monturas, luego venía el tirón de cuartos.
Con el tiempo, la festividad cobró notoriedad en la región, por lo que se preparaban juegos populares, riñas de gallos, carreras de caballos, juegos de taba, se instalaban juegos como el del palo ensebado y había carrera de embolsados. En las improvisadas carpas se expendía bebidas tales como ponches, canelados, dianas, comidas, mientras la música de la caña y las tonadas inundaban El Valle con su algarabía.
La pequeña imagen del Santo Patrono Santiago, depositada en la capilla de Juntas, se encuentra dentro de una urna y se lo muestra montado sobre un brioso corcel blanco, cuyas patas delanteras detentan a un infiel moro. Las demás réplicas son de diverso tamaño y peso.
La profunda fe cristiana, desde antaño se expresaba en El Valle de La Concepción, con una solemne misa y posterior procesión del Santo Patrono Santiago, procesión que se realizaba por las principales calles del pueblo.
Era numerosa la comitiva de jinetes que llegaba de diferentes lugares, pero principalmente de Juntas, pues, anoticiados de su paso, durante todo el trayecto se plegaban los devotos a fin de acompañarle hasta el propio pueblo de Concepción.
A comienzos del año 1900, procedente de España llegó otra imagen de Santiago a Concepción, era un poco más grande que la anterior, pero recién a partir de 1940 esta imagen va paulatinamente supliendo a la de Juntas, debido a que la visita anual del busto original se veía restringida por diversas razones, especialmente porque los lugareños deseaban festejar la fiesta del Santo en su propia tierra.
El historiador, René Aguilera Fierro, relata que la costumbre de festejar a Santiago había echado raíces muy profundas, por lo que se optó por sacar al santo de la iglesia de Concepción y volverlo a recibir en la zona de la Quebrada de Rujero o El Fuerte.
El encuentro con el santo se realizaba con la misma devoción de siempre y se lo acompañaba en multitudinaria procesión. La cabalgata era un espectáculo imponente.
Una vez en la iglesia, se le ofrecía una misa. A la salida se iniciaban los festejos, con juegos populares en la plaza principal y oficios de convites en las casas del pueblo.
En el año 1989 con las profusas lluvias, la torre de la iglesia de Concepción se vino abajo. El derrumbe ocasionó la destrucción total de la imagen del santo, por lo que fue necesario reemplazarla por una nueva, trabajo que le fue encargado al artista José Santos Mujica.
La obra fue entregada a la comunidad religiosa de Concepción el año 1990, su peso y volumen es muy superior a las anteriores imágenes, debido a que el vaciado se realizó en cemento concreto.
Hasta 1994, por herencia familiar, fue dueña de la imagen del santo la señora Dora Borja, pero en realidad, la centenaria iglesia de Juntas se convirtió en el repositorio del Santo Patrono. En 1997, la alcaldesa Alcira Alcoreza y René Aguilera Fierro logran revivir la festividad en todo su esplendor con una majestuosa procesión realizada por las calles del pueblo.
Ésta se acompañó con cánticos religiosos y una banda de música. Pero lo más llamativo fue que detrás de los devotos se erguía una cuadrilla de jinetes.
En el campo ferial fueron instaladas carpas, donde se realizó una kermés popular, se habilitaron palos ensebados, se propició carreras de embolsados y hasta una carrera de burros. Durante esta festividad, en improvisadas carpas y bajo frondosos árboles se ofrecían deliciosas comidas criollas y la variedad de vinos pateros e industriales, aunque no es raro ver también el consumo de cerveza en botella y en latas.
Luego de la procesión, en el templo se realizó una ceremonia religiosa, pasado esto en el frontis de la iglesia de Concepción se instaló al Santo Patrono Santiago, a quien los fieles ofrecieron muestras de sumisión, mientras las parejas de jinetes, en coordinada marcha, iban y venían, mostrando la destreza en el manejo del animal.

La fiesta grande de los azucareros
En la localidad de Bermejo, Santiago es el Patrono del pueblo y se lo conoce como “San Santiago”, su imagen es bastante especial, lleva un sombrero de cuero chaqueño y poncho chapaco, mientras que el caballo criollo, de patas blancas, lleva guardamontes de cuero y todas sus correas chapeadas con plata.
En esta población la fiesta se realiza del 25 al 27 de julio. En la víspera, se realiza la serenata al santo, luego se efectúa la procesión criolla con cañeros, carreras de caballos, doma de potros y juegos populares como el palo ensebado, ensartado a la sortija, juego de la taba, carrera de embolsados y otros. Lo más solemne es la entrada folclórica.
La fiesta patronal es celebrada también en la comunidad de Colonia Linares, donde los alféreces preparan la fiesta con fuegos artificiales y carrera de caballos. Se cuenta con la participación de vecinos de las diferentes comunidades que se encuentran en las márgenes del río Grande de Tarija.
La celebración religiosa se realiza en la iglesia que lleva el nombre del santo.

El “santo del rayo” que se molestó con Guaqui

“El Tata Santiago es milagroso, pero muy renegón”. Al menos, así es como lo describen sus fieles seguidores de Guaqui. Lo dicen esbozando una mirada inquieta, con el cuerpo medio encogido y casi en susurros, como buscando que el famoso santo no los escuche.
Algunos de ellos atribuyen ese impulsivo carácter a su vena militar, pues el patrono de la población altiplánica no se alza únicamente como una imagen católica más, sino que ostenta el grado de General de las Fuerzas Armadas de Bolivia.
Ejemplos de los enojos del Tata Santiago abundan en la memoria de los guaqueños. A comienzos de 1900, por ejemplo, decidieron trasladar la imagen de su patrono desde el centro del altar mayor de la iglesia Apóstol Santiago a otro pedestal ubicado un par de metros más abajo. Y, al parecer, este hecho —sumado a que en su lugar fue colocada la Virgen de la Candelaria— molestó mucho al también denominado “santo del rayo”.
Así, según se recuerda, esa noche fuertes granizos, ventarrones y rayos casi destruyeron Guaqui, distante 89 kilómetros de La Paz. Desde entonces, el temor del pueblo ha provocado que la figura del Tata Santiago no se mueva ni un milímetro del recientemente restaurado retablo colonial. Ni siquiera lo hace durante las procesiones que se realizan en su honor en julio. Para ello, precisamente, están destinadas dos réplicas de su imagen.
Pero, además de esos arranques de furia, el llamado “matador de moros” también es muy exigente en lo que se refiere a su vestimenta. Y así se lo hace conocer a sus fieles.
“En un sueño yo lo vi al tatita despeinado y le pregunté: ¿Quién te ha hecho? Enojado me dijo que fueron unos borrachos. Al día siguiente, volando me fui a la iglesia y allí, entonces, me enteré de que tuvieron que quemar parte de su ropita que estaba guardada. Ratones y murciélagos la arruinaron”, rememora Daniel Chipana.