Cecilia Raña: La magia de lanzarse al vacío y danzar

Escrito por  Andrea Cardona/El País eN Mar 11, 2018

“Bailar es algo mágico, es lanzarse al vacío mientras te nacen alas y aprendes a volar”, explica Cecilia Raña Terán, artista reconocida de ballet clásico, árabe y jazz dance. Ella es la actual directora de su propio estudio de danza que lleva su nombre.

Durante 30 años, estudió danza y participó en numerosos festivales nacionales e internacionales, además de dedicar gran parte de su carrera a enseñar todo el conocimiento adquirido a lo largo del tiempo.
En la actualidad, alrededor de 150 personas de todas las edades acuden a su academia para aprender las técnicas y los estilos que enseña. El proceso tarda entre cinco a once años, dependiendo el estilo.
Las estudiantes y los estudiantes que se gradúan adquieren un certificado de profesor elemental o profesor superior. “La música es una manera de expresar las emociones que uno lleva dentro. A veces cuando uno está triste necesita escuchar un ritmo más tranquilizador y otras veces está más alegre y necesita explotar toda esa energía”, explica Cecilia.
Ella cuenta que el arte ha sido parte de su desarrollo como persona y profesional desde muy temprana edad. Su abuela, doña Marta Arana Campero fue una poetisa tarijeña que la incentivó a tener esa complicidad con el arte y con la perspectiva de una artista hacia la apreciación de la vida, de lo cotidiano y de buscar una forma para exteriorizar esta visión.
Además su madre, Cecilia Terán fue profesora de música y un tío cercano fue un reconocido artista que tocaba el piano, por lo que desde muy temprana edad su ambiente familiar le facilitó el desarrollar su vocación.
A sus escasos cuatro años, Cecilia ingresó un corto tiempo a la academia de danza de Anita Canedo, hasta que encontró la escuela de Maritza Lazcano llamada “Un paso al Arte”, en la que desarrolló su máximo potencial y aprendió a fusionar estilos clásicos y contemporáneos de danza.
“Con ella inicié mis estudios y terminé graduándome a los 15 años. Aprendí a bailar ballet clásico, jazz y hip hop teatro. Doña Maritza tenía la visión de que la danza era un estudio a nivel profesional, no simplemente un pasatiempo”, revela la artista.
Cecilia muy emocionada recuerda un regalo de sus padres; cuenta que en un cuarto instalaron barras y espejos como una especie de mini estudio. Entre sus amigas y los peluches como público, Cecilia prendía la radio a las tres de la tarde y sintonizaba una emisora que pasaba música clásica, cerraba los ojos y se imaginaba en un teatro lleno de espectadores, con luces y grandes telones.
Después de graduarse de la academia a sus 15 años, quedó como encargada de “Un paso al Arte”, esto sucedió por un viaje que realizó la profesora Maritza a Cuba y posterior a ello un cambio de residencia a los Estados Unidos. De esta manera, Cecilia comenzó a enseñar las técnicas de jazz a un grupo de niñas, ésta fue su primera experiencia al transmitir su conocimiento sobre el arte de la danza.
“Un paso al Arte” siguió en pie hasta el año 2016, Cecilia recuerda que muchas de sus alumnas pudieron adquirir las destrezas suficientes para realizar grandes viajes mostrando sus habilidades en el exterior. “Fuimos a encuentros nacionales e internacionales, nos visitaron profesores para dar talleres y seminarios”, relata y añade que el lugar donde se sintieron más acogidas fue el país vecino, Argentina, debido a la cantidad de influencia y espacio que existe para la danza.
Desde Orán, Salta y Tucumán, hasta La Paz, Cochabamba, Santa Cruz la academia, bajo el mando de Cecilia, se abrió camino ante la competencia. Así el reconocimiento de “Un paso al Arte” atrajo a varios artistas que ofrecieron sus servicios en cursos especializados.
Cecilia contó que una de las participaciones más peculiares fue la de un artista de Broadway que posibilitó la apertura de una beca y una de las estudiantes, Valeria Castellanos tuvo la experiencia de estudiar en Buenos Aires. Ella en la actualidad da clases de danza.
La artista confesó que lo más importante para que una bailarina pueda trasmitir al público las emociones de su presentación, es la pasión que tiene por la danza, “el artista crea constantemente. Se despierta y crea, escucha la música y en su mente está creando la coreografía, el vestuario y todo lo que implica”, dice.

Bailando se desarrollan otras áreas
También explica que la danza puede ayudar al relacionamiento entre las personas. Describió que en su experiencia, algunas estudiantes llegaban a clases presentando ciertos comportamientos de timidez, pero al descubrir un lenguaje no verbal que también motiva la interconexión entre las estudiantes, aprendían a relacionarse desde otra perspectiva.
“También fomenta el desarrollo de la parte de coordinación psicomotriz que es muy importante, el poder bailar frente a un público, la danza te estimula una buena preparación física, a la flexibilidad y a la memoria, porque deben aprenderse numerosos pasos que están en francés”, detalla Cecilia.

La danza, una exposición cultural
Al pertenecer a diferentes culturas los estilos que se enseñan en el estudio de danza Cecilia Raña, permite a los y las artistas aprender sobre el origen de estas danzas y la cultura que contextualiza los ritmos, vestimentas y coreografías.
“El ser humano desde la prehistoria ha empezado a expresarse mediante sonidos y mediante la danza hasta evolucionar por el tiempo hasta llegar a la complejidad de la contemporaneidad”, explica Cecilia.
Agrega que a través de la danza, una cultura puede establecer una comunicación histórica con el público y desarrollar un diálogo que permita conocer sus creencias, su organización, su economía y su historia.

El género en la danza
“Muy pocos estudiantes varones vienen a pasar clases. Creo que en Tarija todavía se maneja la creencia de que un hombre no puede ser bailarín, ya lo toman por otro lado. Pero creo que todos tenemos el derecho de sentir y de crear. ¡Hay tantos bailarines en el mundo tan buenos! Justo hace unos días fue el cumpleaños de uno de mis bailarines preferidos, Julio Boca, que admiro tanto. El fue un artista que impulsó a los hombres en América Latina a bailar”, expresó Cecilia.

Nuevos proyectos
Cecilia comentó que planea trasladar su estudio a una casa más espaciosa, donde pueda desarrollar multifacéticamente a los artistas. Además, incorporará ritmos folclóricos estilizados, ya que desde la anterior gestión se preparó un nuevo estilo para la academia. “Hemos empezado a fusionar el ballet, el contemporáneo y el jazz dance con el folclore de Bolivia, especialmente el de Tarija”.
Sostuvo que está trabajado en la coreografía de piezas tarijeñas y de otros departamentos, pero reveló que no es tan fácil ingresar al mercado empresarial actual. “Algunos todavía consideran que vienen aquí a divertirse, pero no es ése el enfoque. Danzar es estudiar”, afirma.

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datos

LA MÚSICA Y LA DANZA
para EXPRESAR EMOCIONES

Regalo
Cecilia recordó un regalo de sus padres; en un cuarto instalaron barras y espejos, como una especie de mini estudio, prendía la radio a las tres de la tarde y sintonizaba una emisora que pasaba música clásica, cerraba los ojos y se imaginaba en un teatro lleno de espectadores, con luces y grandes telones.

Música
Para Cecilia Raña, “la música es una manera de expresar las emociones que uno lleva dentro. A veces cuando uno está triste necesita escuchar un ritmo más tranquilizador y otras veces se está más alegre y se necesita explotar toda esa energía”.

Relacionamiento
La danza puede ayudar al relacionamiento entre las personas. Algunas estudiantes llegaban a clases presentando ciertos comportamientos de timidez, pero al descubrir un lenguaje no verbal que también motiva la interconexión entre las estudiantes, aprenden a relacionarse desde otra perspectiva.