EE UU y Rusia zanjan la crisis de los espías

Escrito por  Jul 09, 2010

Washington/Agencias.- El embarazoso caso de espionaje que enturbia la nueva era de relaciones entre Rusia y Estados Unidos ha quedado cerrado con una imagen propia de la Guerra Fría: un canje de agentes secretos.

Las 10 personas que el pasado 28 de junio fueron detenidas en varios lugares de Estados Unidos han aceptado ser deportadas a Moscú tras declararse culpables de los cargos que se les imputa en un tribunal de Nueva York, hasta donde fueron trasladados este jueves para comparecer ante un juez.

Así consta en una carta que el Departamento de Justicia ha enviado al magistrado Kimba M. Wood, encargado del caso. Tras recibir su declaración de culpabilidad, el departamento de Justicia ha ordenado la "deportación inmediata" de los diez acusados. Según la fiscalía, las autoridades quieren proceder a la expulsión "en 72 horas".

Todo forma parte del acuerdo al que se ha llegado para intercambiar a esas 10 personas -una onceava está en paradero desconocido tras ser detenida en Chipre pero darse a la fuga tras ser puesta en libertad bajo fianza- por cuatro agentes detenidos por espiar para Estados Unidos. Entre ellos puede estar el científico ruso Igor Sutiaguin, que cumple una condena de 15 años en Moscú por espiar para Estados Unidos. Según relata el diario The New York Times, puede haber sido ya puesto en libertad en Viena. A su vez, fuentes conocedoras de la operación daban por hecho que una de los 10 agentes que operaban en EE UU, Anna Chapman, 28 años, llegaría de incógnito a Moscú por la noche. Sobre Chapman se han escrito ríos de tinta, más por su presencia física y comparación con una espía al estilo James Bond que por sus dotes de agente de inteligencia.

De hecho, ninguno de los detenidos en Estados Unidos ha sido, por ahora, acusado de espionaje. A todos se les imputa cargos de conspiración y a algunos de ellos de lavado de dinero. La resolución del incómodo incidente está siendo veloz. En menos de 10 días se habrían producido, siempre según fuentes competentes, diferentes encuentros entre la diplomacia rusa y la estadounidense, entre ellos, una reunión entre el embajador de Rusia en Washington, Serguei Kisliak, y el subsecretario de Estado estadounidense, William Burns, donde se llegó a la conclusión que la mejor manera de zanjar el asunto sería con un intercambio de espías.

De esta manera, Washington y Moscú estarían tratando de no tirar por la borda y evitar torpedear la ratificación en EE UU del nuevo tratado de desarme nuclear. Durante la época de la Guerra Fría posterior a la Segunda Guerra Mundial y la polarización del mundo en dos bloques -aquellos que seguían a EE UU y los que obedecían a los soviéticos-, Occidente y el conocido como Este practicaban los canjes de espías, sobre todo en el puente de Glienicke que unía Berlín Occidental con la Alemania Oriental.

La peruana Peláez también viaja a Rusia

Entre los detenidos se encuentra Vicky Peláez, una periodista peruana que trabajaba para el diario en español de Nueva York El Diario / La Prensa, uno de los de mayor repercusión entre la comunidad latina. Tanto ella como su esposo, el conocido hasta ahora como Juan Lázaro y cuyo nombre real es Mikhail Anatonoljevich Vasenkov, viajarán a Rusia en las próximas horas, pese a que ella "no tiene ningún tipo de conexiones" en ese país, según declaró uno de sus abogados a la salida del juzgado. Al parecer, la peruana ha llegado a un acuerdo con las autoridades rusas en el que éstas se comprometen a ofrecerle vivienda gratuita en Rusia, visados para sus hijos y viajes a gastos pagados para ellos, así como una pensión de 2.000 dólares de por vida para ella.

Junto a Peláez, su esposo y Chapman volarán a Rusia el matrimonio Cynthia y Richard Murphy, Mikhail Kutsik (conocido como Michael Zottoli), Natalia Pereverzeva (conocida como Patricia Mills) y Mikhail Semenko, así como los conocidos por Tracey Lee Ann Foley y Donald Howard Heathfield.

Todos ellos han confesado haber trabajado para un país extranjero sin haberse registrado ante la justicia de Estados Unidos, un delito menos serio que el espionaje pero cuya condena podría haber sido de hasta cinco años de prisión. Además, nueve de ellos se enfrentaban también a acusaciones de lavado de dinero, lo que se podría haber traducido en hasta 25 años de cárcel.