La Policía frustra un atraco con toma de rehenes

Escrito por  Jul 23, 2010

Buenos Aires/Agencias.- En medio del confuso diálogo que sostenía con los negociadores de la Policía, al asaltante se le agotó la batería del celular. El gerente del banco, a quien lo utilizaba como escudo humano, apuntándole a la cabeza con el revólver, le cedió el suyo.

Josué Rodríguez Coronel, alias 'El Cheto', hablaba a borbotones y cada tanto advertía a su interlocutor, un experto en estas situaciones, que no lo pusiera nervioso. "Mirá que tengo una bomba y si me presionás la suelto y volamos todos...".

Al otro lado de la calle, en el tejado de un edificio de apartamentos, los francotiradores aguardaban la orden de abrir fuego. No fue necesario. Al cabo de cinco horas, que parecieron eternas, el asaltante se entregó a la Policía.

El jefe de la fuerza especial que intervino en el suceso se quitó el casco y, como si hablase consigo mismo, murmuró: "Fue uno de los casos más raros que me han tocado. Parecido a una película que dieron hace tiempo...". Probablemente, el capitán Agustín Palacios se refería al filme 'Una Tarde de Perros', protagonizada por Al Pacino.

El incidente que mantuvo en vilo a las autoridades de la Provincia de Buenos Aires, y a los televidentes del todo país, se produjo cerca del mediodía, cuando cuatro individuos ingresaron con armas en ristre a la sucursal del Banco Nación en Pilar, una localidad a 50 kilómetros de la capital.

De partida, la elección que hicieron fue pésima pues el establecimiento se encuentra a una cuadra de la comisaría del distrito y a tiro de piedra de un cuartel de la Gendarmería. Al ver que los agentes se acercaban, tres de los asaltantes se abrieron paso a tiros y huyeron en un automóvil.

Josué, de 20 años, se quedó solo, sin saber qué hacer con las más de 40 personas a las que tomó como rehenes.

El drama concluyó cuando una joven mujer apareció en el escenario del robo frustrado con una nena en brazos. Al ver a su esposa Jésica y a su hija Leila haciéndole señas, Josué Rodríguez depositó el arma en el suelo y salió de la sucursal con los brazos en alto.