Los errores del "gonismo" en Tarija

Escrito por  Sep 23, 2010

José J. Gutiérrez

Los grupos de poder articulados en torno al ex presidente Gonzalo Sanchez de Lozada, incluyendo sus aliado externos, no supieron leer el gran desgaste político y de credibilidad que afectó a este líder de la extrema derecha boliviana y,

confiando en el humor del "gringo" y en las bayonetas de dóciles generales de las Fuerzas Armadas, impusieron su segunda presidencia en base a pactos políticos ilegítimos y a un dudoso proceso electoral.

El resultado de esa imposición con careta "democrática" (Luis Ramiro Beltrán, quien confesó haber cultivado una larga amistad de más de treinta años con Sanchez de Lozada, fué el conductor del proceso electoral del año 2002 que derivó en la "victoria" con el 22% de votos de su entrañable amigo) no duró mucho. Catorce meses después de su juramento, "Goni" huyó, luego de ordenar una sangrienta represión a masivas protestas que exigían su renuncia. Hasta horas antes de su huida, negaba enfáticamente que renunciaría al cargo.

Fue la constatación del fracaso de los grupos de poder que lo prohijaron y que no supieron renovar liderazgos y corregir errores (la "capitalización" que generó una profunda crisis económica, social y de autoestima, fue la tumba del gonismo). La ambición y la soberbia los cegó. ¡Cuándo no!

Es vox populi en Tarija la falta de renovación de liderazgos desgastados por diversos motivos. ¿Otro fracaso - esta vez regional - de sectores de poder económico y político que tienen influencia citadina?

Lo cierto es que varios electores se han visto forzados a votar  en las últimas elecciones para Gobernador por fórmulas cuestionadas y desgastadas no tanto por creer en sus propuestas o en sus planteamientos (la credibilidad de esos actores ya estaba desde ese entonces por los suelos), sino, básicamente, para evitar, según ellos, que el masismo se haga de la plaza tarijeña. La solución parece resultar, a estas alturas, peor que el problema que intentaron evitar.

Una innegable frustración "democrática" para quienes, lejos de las propuestas del MAS, se vieron obligados a votar por líderes seriamente cuestionados.

¿Puede sostenerse que el actual gobernador y su entorno, que enfrentan acusaciones de la más detestable corrupción pública, representen los intereses y aspiraciones autonómicas legítimas de los tarijeños? ¿A quien creen que convencen con eso de que la lucha autonómica pasa por librarlos de la rendición de cuentas por actos claramente reñidos con la ética y la honradez?

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La ambición y la soberbia los cegó. ¡Cuándo no!