Folclore, jazz y pintura se fusionaron en el Festi Jazz

Escrito por  Sep 14, 2014

La música sincopada hizo vibrar al público tarijeño. Cada noche no podía faltar el ritual de la fila para ingresar al teatro de la Casa de la Cultura y disfrutar del Festi Jazz 2014. Una banda boliviana, otra brasilera y dos europeas deleitaron al público asistente.

 

 

Gustavo Orihuela, Taubkin, Kastrup, Ito, el parisino Peirani y los Christy Doran’s New Bag deleitaron y compartieron con el público tarijeño tres días de música sincopada en el marco del Festi Jazz 2014 en Tarija. El escenario fue el teatro de la Casa de la Cultura.

El evento, que se realiza cada año, reunió a tres grupos internacionales y uno nacional que se destacan por su interpretación del jazz contemporáneo y que en su recorrido artístico lograron lauros que marcan su trayectoria.

Para abrir el telón, el miércoles se presentó el grupo nacional “Gustavo Orihuela Quartet”, integrado por Gustavo en el violín, Marcelo Murillo en la batería, Heber Peredo en los teclados y Poche Ponce con la guitarra bajo.

De antología

Fue una apertura de antología, Gustavo y su grupo presentó temas nacionales y latinoamericanos en ritmo de gipsy jazz, inició su actuación interpretando un clásico de Astor Piazzola para continuar con una serie de tangos argentinos que fueron el deleite del público asistente.

Y, para inmejorablemente iluminar la noche con los acordes de un violín inspirado, los sones de cuecas bolivianas del “Potoco” Centellas y Matilde Casazola al ritmo sincopado del jazz mostraron que la música nacional tiene repercusiones en el universo internacional.

El violín emergió brindando facetas musicales propias de Bolivia en abiertas y cadentes fusiones rítmicas para luego dar paso a los “solos” de Poche Ponce y su bajo, el teclado de Peredo, además de Marcelo Murillo que de manera original percutía la batería sin baquetas, con sólo los dedos enfundados en dedales.

El histrionismo de Gustavo, la manera particular que tiene de tocar el violín logró una conexión con el público que acompañó con palmadas los temas interpretados en un contrapunto con los artistas.

Luego, en la misma noche, fue el turno de los brasileros “Taubkin, Kastrup, Ito”, cuyo repertorio contempló básicamente un repertorio de la música tradicional de Brasil con toques y pinceladas del ritmo urbano contemporáneo.

En primer término interpretaron un tema en el que los instrumentos de viento fueron los protagonistas, una “pifaneada” que nos transportó a los espacios musicales del norte brasilero, para continuar con interpretaciones basadas en los cantos funerarios de los Boro Boro, una etnia poco conocida de ese lado del mundo.

Para culminar la presentación, su música transportó a lugares ignotos del continente africano con toques brasileros en una “congoada” en la que los instrumentos de percusión tomaron el escenario para encanto de los asistentes que no pudieron menos que moverse al ritmo contagioso de panderetas y bongós.

Tiempo de Rag

Al día siguiente fue el tiempo de los franceses Peirani & Parisien, quienes interpretaron composiciones de Sidney Bechet un gran personaje del jazz cuando éste era una música para divertirse, bailable, con improvisaciones y el toque personal de los artistas.

El jazz permite una sinergia entre la emoción del público y la de los músicos, lo que ha sido importante porque los asistentes a la velada supieron comunicarse con los intérpretes para provocar que estos dieran lo mejor de sí.

Descendientes de una larga tradición del jazz francés que ha integrado a la gran mayoría de los artistas norteamericanos que se hicieron conocer en París, el dúo tiene mucho de los sones de Nueva Orleans.

Los temas que interpretaron fueron Egypthan Fantasy y Song of Medina de Sidney Bechet, Temptation Rag de Henry Lodge, y las composiciones originales Shubertauser  y 3 Temps pour Michel de Vincente Peirani (que toca el acordeón con los pies descalzos) además de Hysm y Place 75 de Emile Parisien (que interpreta el saxo soprano).

Pero los músicos no estaban solos, los acompañaron las pinceladas de Stéphane Cattaneo, quien al compás de las notas sincopadas elaboró un cuadro durante toda la noche, empezando por realizar trazos secuenciales con base de pintura negra (original propuesta porque el negro no es un color precisamente).

Siguiendo las composiciones melódicas que progresivamente llenaban los espacios con colores, primero los fríos como el violeta y el azul, alrededor de los trazos negros, como adornándolos, para luego continuar con tonalidades calientes, pasando del verde hacia el amarillo y el naranja y culminando con toques rosados y blancos. Finalizada la obra mostró una pintura abstracta con aires freudianos.

elAPUNTE

Christy Doran’s New Bag

Este grupo de procedencia Suiza, que por tercera vez visita tierra chapaca, tocó temas de jazz contemporáneo y progresivo con Sarah Buechi en la voz, Vincent Membrez en el sintetizador, la guitarra de Christy Doran y la batería de Lionel Friedli.

Roberto “Bob” Patiño/EPeN