Vidal Solíz y la fábrica de música tropical en Tarija

Escrito por  Gustavo Márquez/El País eN Mar 04, 2018

Tarija tiene mucho potencial artístico, ya que existen diversos grupos de música tropical que a lo largo de la historia se han mantenido vigentes, sin embargo, pocos han logrado crear su propio material, grabar un disco y trascender fronteras.

Pero si hay algo que los grupos de este tipo tienen a su favor es la popularidad de este género musical, que hace más fácil poder dejar huella. Uno de los personajes que precisamente viene aportando a la generación de discos y sencillos se llama Vidal Solíz (35), un músico y productor de los más conocidos que tiene el sur de Bolivia. Él vive de la música y para la música.
Por su estudio, ubicado lejos del bullicio de la ciudad en el barrio Aranjuez, pasaron desde raperos, cumbieros, rockeros hasta folkloristas, más aún el género en el que más discos ha producido es el tropical.
Cuentan que a sus 9 años Vidal tenía ya la noción de lo que quería hacer, y a los 11 años tocaba instrumentos variados. Empero, todo comenzó un día cuando escuchaba cómo tocaban sus amigos, en ese momento pensó que “tan linda música no podía quedarse solo en manos de ellos, sino que debía perpetuarse, grabarse y difundirse”. Fue así que se dio a la tarea de investigar en qué consistía dicho proceso.
A esa edad y tras varios intentos de “ensayo y error” realizó su primera grabación en un casette, usando equipos prestados y conexiones rústicas que finalmente dieron resultado. Movido por la curiosidad de cómo funcionan las cosas, dedicó varias horas de su tiempo a desarmar aparatos de sonido, siempre por su propia cuenta, ya que pese a que su abuelo también era músico, su padre prefería que Vidal termine el colegio como se debe y opte por una carrera convencional para “ser alguien en la vida”.
Por ese entonces Vidal vivía en Potosí y un hermano suyo salió rumbo a Tarija en busca de mejores oportunidades. Cuando cumplió 16 años finalmente salió bachiller; el joven soñaba con ser músico y pese a que deseaba estudiar en un conservatorio, fue realista y evitó darles preocupaciones a sus padres. Esto debido a que la carrera musical solamente se la podía realizar en la ciudad de La Paz.
Sumado a esto su economía no era suficiente, por lo que decidió responder al esfuerzo de su familia y elegir una “carrera normal”.
Más tarde, le tocó el turno de dejar la casa y llegó a Tarija donde junto a su hermano podrían cuidarse y apoyarse mutuamente. Recuerda que su hermano había formado una banda que ya tenía algunas presentaciones y casi por inercia Vidal pasó a formar parte de la agrupación, ocupando el puesto de tecladista y adaptándose rápidamente a la vida de músico con todo lo que ello implica.
Paralelamente, se había inscrito a la carrera de Ingeniería Civil, algo que asumió como un reto para demostrarle a su familia que era capaz de lograr vencer las materias.
Tocaba todos los géneros de música tropical, pero fue finalmente con la agrupación SONIDO MÁXIMO con la que sintió realmente que se acercaba al éxito. Sin embargo, mantener a la agrupación unida requería de mucho esfuerzo y paciencia, ya que cada integrante era un mundo.
Debido a esto empezó a pensar formas de poder sacar adelante la música de una manera más práctica, iniciándose así en el mundo de la producción, donde el rol de un determinado músico podía ser cubierto por una pista pregrabada.
De ser un hobby la música se convirtió en un trabajo, ya que en su cuarto de estudiante de una sola pieza, comenzó a grabar a músicos con producciones caseras, que servían mucho para las bandas emergentes.
Hacía lo mismo con su banda, los grababa en busca de un hit musical y así logró que el nombre de la agrupación se vaya haciendo cada vez más conocido. Para ese entonces percibía ya pagos por su trabajo, aunque ello implicaba gastar en impresiones de tutoriales de internet que por ese tiempo costaban 15 bolivianos la hora. Además que recibí ayuda de algunos amigos cercanos, que le prestaban una computadora y le traducían los manuales de grabación, pues éstos sólo llegaban en inglés.
Todo lo poco que lograba ganar de dinero, lo invertía en consolas de sonido y en micrófonos, y así se le hizo una costumbre renovar cada vez su equipo. Con las constantes innovaciones la calidad de sus grabaciones mejoraba y su nombre ya era popular en el ambiente musical. Primero por el precio, por el buen sonido y porque por aquel tiempo el músico o grupo que quería crear un sencillo o un disco debía viajar a La Paz a pagar grandes sumas.
A sus 22 años logró salir profesional y conocer en la práctica qué era ser ingeniero civil, más aun lo que quería era hacer era música. Cuenta Vidal que cuando estaba trabajando en su profesión, ya sea en el campo o en las oficinas del INRA, miraba a cada rato el reloj, pues no veía la hora de poder salir de ese “enclaustramiento” a hacer lo suyo.
En sus inicios grababa material de calidad usando programas básicos muy conocidos entre los músicos, sin embargo al haber explotado todo el potencial de estos medios le surgió la necesidad de seguir aprendiendo, por lo que pasó a programas más complejos, donde pese a ser autodidacta comprendió la necesidad de capacitarse y lo hizo en los mejores estudios de Bolivia, Argentina y Perú.
Con ingresos e inversiones que superaban a las de su profesión finalmente la música se apoderó de la agenda de Vidal, y ya con un mejor nivel los trabajos llegaron a multiplicarse esto se sumó a que en Tarija surgió un gran movimiento musical en el que los artistas se animaban a producir su música.
Previamente y según cuenta Vidal, no había tanta producción, por lo que con el afán de generar un movimiento impartía clases de teclado y grababa material propio como tratando de abrir un camino y hacer que los demás se animen.
Así el músico que empezó a grabar en un cuarto de estudiante con los recursos básicos ahora cuenta con uno de los estudios de mayor calidad del sur de Bolivia, mismo que según dice está todavía en proceso de armado, empero es la fábrica musical de grupos reconocidos en nuestro medio como Matías y la Compañía, Kon Klase, Fruto Prohibido, Betho Riera y The Badulakes, entre otros.
La popularidad de su estudio es tal que incluso lo han visitado personajes importantes como Dj Kairus, integrantes de Ráfaga, Las Águilas de América, entre otros.
Sin embargo, fiel a su estilo, ahora la apuesta es mayor, puesto que también su estudio conocido como “V & S” está ingresando con mucha fuerza en el ambiente del folklore, género para el que Vidal se capacitó con los productores del Chaqueño Palavecino.
Sumado a todo estos logros, la calidad de sus equipos homologados y capaces de crear material con estándares mundiales, han llamado la atención de otros músicos, llegando al género rockero, donde agrupaciones como Budok o Lokotos han podido general buen material.
“Nunca se termina de aprender. Soy una persona que vive de la música, trato de apoyar a este arte, de dar todo lo mejor de lo que sé. La idea ahora es brindarle a cualquier productor un ambiente donde pueda grabar, a los músicos aquí tratamos de darles instrumentos profesionales, pues a veces no pueden contar con un buen instrumento ya que para grabar siempre tiene que ser de alta gama. Hay quienes lo ven como un hobby y quienes lo ven como un trabajo, creo que ahí está la diferencia que hace el éxito”, comenta Vidal en su estudio, a tiempo de reconocer que a nivel nacional, Tarija aún tiene mucho por hacer para lograr un hit mundial.
Más aún destaca que la perseverancia nunca debe faltar para seguir produciendo.

la actividad musical y empresarial de VIDAL SOLIZ

En busca del “Know How”
Buscar ampliar su conocimiento es algo imperante para Vidal. Como en todo, dice que para crear música hay una receta que en este caso no se obtiene fácilmente. El Saber Cómo o “Know How”, lo llevó a recorrer otros países con el fin de alimentar sus habilidades, estando siempre abierto a todos los géneros musicales.

El secreto del éxito
El trabajo es algo a lo que Vidal no le teme. Se sabe que ha pasado hasta más de 12 horas produciendo música y prácticamente encerrado en su estudio. Con la agrupación denominada Kon Klase fueron los creadores de un éxito musical llamado “Vuelve a Amar”, que hasta ahora suena en distintas partes de Bolivia y Argentina.

La vida del músico
El productor comenta que en la música hay quienes ven este arte como un hobby, pero son quienes creen en su capacidad y talento los que logran dar un paso más y llegar al éxito. Él fue parte de muchas agrupaciones en las que tocó distintos instrumentos, donde aprendió que un proyecto musical requiere mucho más que ganas.