El Jucumari de Méndez aspira al Óscar Verde

Escrito por  Jesús Cantín/El País eN Abr 24, 2017

Ximena Velez – Liendo anda como niña con zapatos nuevos. Hace dos meses su investigación sobre la presencia del oso estaba por fracasar. En dos semanas lo defenderá en Londres para optar al premio Whitley, algo así como el premio Óscar del mundo verde.

Todo porque sí había habido Jucumari en el bosque seco interandino, esa región intermedia entre el altiplano y los yungas bolivianos – tucumanos que en Tarija es, básicamente, lo que va de Sama a Tariquía, y en este caso, Méndez.
Es difícil que algún comunario no haya escuchado la leyenda del Jucumari. Ese cuentito que habla de raptos, cuevas y relatos medio zoofílicos. El oso forma parte de la mitología andina y se ha extendido por todo el país. El miedo al oso es genuino entre las mujeres y también entre los hombres. “Nadie lo ha visto cazar, pero sí comer” señala Ximena.
Ximena es investigadora asociada de Oxford y la investigadora principal de la ONG tarijeña Prometa en el proyecto que lleva adelante en comunidad con el zoológico de Chester. En 2011 recorrió prácticamente todo el país haciendo la evaluación para determinar el estado de conservación del oso en Bolivia. En marzo se topó, fotografía mediante, con un macho, una hembra y una cría, lo que apunta a una población viable todavía no estresada.

Ximena Vélez - Liendo, la investigadora de la ONG Prometa

Desde agosto 2016 y con toda la paciencia del mundo, el equipo ha esperado el momento en que alguna de las 40 cámaras extendidas en el territorio desde el Caraparí de Méndez hasta Alizar y más allá. Fue en marzo y tras cambiar de ubicación y de procedimiento dos veces cuando el equipo dio con la ansiada fotografía, y no una. Hembra, macho y un jucumari menor fueron fotografiados en su estado silvestre en San Lorencito siendo la primera imagen en Tarija y la imagen más al sur de todo el territorio andino.
Según los datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, el ente rector en estos casos, en toda la cordillera andina, desde Venezuela hasta Argentina, existen entre 10.000 y 13.000 ejemplares. Los datos de 2011 indican que existen unos 3.000 en Bolivia. “Lo único sobre el tamaño poblacional es un análisis del hábitat en todo el país, de La Paz a Tarija, es difícil contar osos, analizamos los parches e hicimos proyecciones. Una población viable la conforman un macho y por lo menos dos hembras y necesita por lo menos 400 kilómetros de un buen hábitat, cobertura, agua y alimento. Parches de ese tamaño, del nudo Amboró para el norte”.
Ni en Bolivia ni en Tarija, aunque la leyenda del oso robando mujeres y haciéndolas madres en cuevas se cuenta esencialmente, con sus variedades, de forma similar a como se hace en Venezuela o Ecuador, nunca se había tomado en cuenta el área del bosque seco interandino a la hora de contar ejemplares.

Convivir
El proyecto surge dentro del programa del zoológico de Chester en el que se ponen en consideración proyectos en zona de conflicto entre el animal silvestre y la población. El bosque seco interandino, desde los incas, ha sido el territorio preferido para instalarse por la fertilidad del terreno. Por ello también el conflicto ha sido permanente y ha llevado al Jucumari a refugiarse en la zona del bosque yungas boliviano tucumano.
“De todo el entorno de Sama, en toda esa parte, hemos tenido un dato de que mataron a un oso hace 50 años. Por la presión de la gente el oso se lo va empujando a zonas menos accesibles, en este caso el bosque boliviano – tucumano, Yungas. Después de lo investigado tiene más sentido de que los osos vivían en esta región. Tienen adaptación de la dentadura para comer alimentos duros y fibrosos, como el aloe vera, en el bosque seco interandino, un animal que está adaptado no vive ahí porque la materia vegetal es muy diferente” indica Velez Linde.
Velez Liendo investiga junto a un equipo amplio que conforman en Prometa Claudia Oller, Carmen Julia Quiroga y Alfonso Blanco y sobre el terreno Paulino y Claudio, expertos en el colocado de las cámaras por todo el territorio.
Mientras tanto, Prometa contribuye a que los comunarios dependan menos del bosque generando alternativas productivas. En el caso de San Lorencito, donde se fotografió a los osos, la apuesta es por la miel. “El bosque no lo usan tanto para obtener frutos sino para que se alimente el ganado. Ahí surge el conflicto”.

Amenazas
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza considera al oso andino como una especie vulnerable. “Significa que hay amenazas que está causando la disminución, pérdida de hábitat, caza ilegal y efecto del cambio climático sobre la calidad de su hábitat. Si no disminuye en tres generaciones (25-30 años) vamos a perder toda la población” advierte Ximena, pues el estadio siguiente ya es amenazado, altamente amenazado, extinto en estado silvestre y extinto completamente. Una catástrofe.
El lugar donde se ha encontrado a la familia de osos está especialmente en la mira de las autoridades. A orillas del río Pilaya, donde se pretende construir la presa El Carrizal más arriba u otra en Puerto Margarita más abajo. También la carretera que conecte con Chuquisaca pasando por Méndez.
“Afectaría muchísimo porque es una especie sensible, las hembras necesitan un hábitat de muy buena calidad. Caminos, presas, obras… las hembras tienden a estresarse y no cría -  advierte la bióloga de la San Simón de Cochabamba, con maestría en Inglaterra y Doctorado en Bélgica - La migración del sábalo es muy importante para el oso. La gente dice que los osos bajan a pescar cuando el sábalo está subiendo. Tendrían un rol similar al de los osos pardos. Comen los huevos y el resto se lo llevan, son bosques con mucho nitrógeno, es un elemento muy difícil de conseguir”.
La caza es una segunda amenaza. Velez Liendo explica que, al menos en Tarija y por el momento, la caza del oso se da como reacción al temor de que pueda atacar al ganado de la comunidad y que todavía no se han detectado exóticas cacerías como si se dan en otros lugares. “Una de las amenazas grandes que tenemos son los ciudadanos chinos, que no se está cuidando el tema. El año pasado se detuvo un envío por Correos de Bolivia de casi 30 colmillos de Jaguar, y fue algo detenido… dentro de la medicina china, la bilis del oso es muy preciado. Hay osos incluso encerrados pegados a un catéter. El costo va de 500 dólares a 5.000.  En la zona donde hay mayor actividad de compañías chinas mineras, etc, son zonas de osos y ya hay ciertos comentarios…”
La tercera es el cambio climático, Bolivia sigue en la lista de países más vulnerables.

Cuero de un jucumari. La caza es un factor que pone en riesgo la especie.

A por el Óscar
El premio Whitley, por el nombre de sus donantes y de quienes lo han recibido es tomado en cuenta como el Óscar Verde. El proyecto de Ximena y Prometa está en la lista de ocho finalistas a nivel mundial. El objetivo es seguir generando conocimiento.
“El premio es de 35.000 libras esterlinas para continuar investigando un año más. Extender nuestra parte de acción a Chuquisaca y bajar un poco más. Compraríamos 40 cámaras más y podríamos expandir y hacer seguimiento de los osos para conocer sus rutinas”.
Ximena defenderá ante un tribunal de expertos el 18 de mayo la investigación y los beneficios del proyecto, de la imperiosa necesidad de conservar el hábitat del oso como beneficio a toda la sociedad. Puede que saque la Medalla de Oro, puede que consiga la financiación, estar en la final es un logro y para Tarija, estar en foros científicos de primer nivel también. Había habido Jucumari.

Una investigación delicada y paciente

Con crías
La mayor alegría para el equipo investigador fue poder fotografiar a un jucumari menor, una cría, lo que permite comprobar que todavía el territorio permite la supervivencia de la especie. Se espera poder hacer el seguimiento de ese jucumari a lo largo de su vida y su evolución en el territorio.

Bosque seco interandino
Las investigaciones indican que el jucumari vivió principalmente en el bosque seco interandino por su formación de mandíbula y que posteriormente fue empujado hacia zonas menos habitadas. La presencia del oso garantiza una calidad del bosque, más nitrogenado ya que cumple un rol de distribución de semillas.

Investigadora de campo
Ximena Velez Liendo estudió biología en la Universidad Mayor de San Simón, hizo una maestría en Londres de sistemas de información geográfica y de doctoró en Bélgica. Actualmente es investigadora de Prometa y asociada a Oxford y al zoológico de Chester.

LEA TAMBIÉN: El oso Jucumari o Andino sobrevive

Archivo Pura Cepa

« Noviembre 2020 »
Lun Mar Mier Jue Vie Sáb Dom
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30